El recuento de los daños en la edad adulta | Por Katia Marlene Is

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Yo, triste como nunca (Foto suministrada por Katia para este texto) Descripción de imagen: Rostro de Katia de frente recostada en su cama, imagen en blanco y negro.

El Recuento de los Daños en la Edad Adulta

Por Katia Marlene Is 

El sometimiento al oprobioso protocolo médico destructivo en contubernio con mi familia nuclear, me ha costado mares de lágrimas, litros de sangre y grandes trozos de tejido sano, pero, sobre todo, largos años que pudieron ser de inmensa felicidad disfrutando de una vida sana, fueron convertidos en amargura y lamentables consecuencias físicas y emocionales que me han producido permanentes estragos desde la niñez hasta la edad adulta.

Mi vida fue inmersa en profundos acantilados de confusiones y preguntas sin respuestas, debatiéndome constantemente entre la vida y la muerte a causa de mi salud emocional. Desde las inmensas profundidades de los abismos de tristeza y desconsuelo, pido a gritos justicia y que jamás ninguna otra persona intersexual tenga que ser víctima de lo que trágicamente y sin remedio le costó a mi vida.

Con toda la fuerza de mi ser, deseo que toda persona acceda al conocimiento bien informado y detallado de las características de sus variaciones corporales sin que sean tildadas como anormalidades, así como el fin definitivo de todas aquellas prácticas médicas dañinas que nos perjudican física, psicológica y socialmente a las personas intersexuales. Deseo que en todo el mundo sean protegidos y respetados todos y cada uno de nuestros derechos humanos.

Las personas intersexuales necesitamos un entorno lleno de paz y tranquilidad, donde ser intersexual no sea motivo de patologización, ni de imposición de horrorosas etiquetas estigmatizantes. Ni de preocupación, ni de vergüenza, ni de tristeza por tener que aprender a vivir con cuerpos llenos de cicatrices, farmacodependencias, pesadillas y estados emocionales deplorables.

Desde nuestro colectivo, el activismo intersexual jamás quitará el dedo del renglón, hasta que la paz, tranquilidad y libertad de decisión para las personas intersexuales sea en este mundo, por fin, una realidad tangible.

La intersexualidad es parte de nuestra naturaleza y plenitud, y, por lo tanto, de nuestra felicidad y nuestra belleza.

***

En el siguiente enlace puedes encontrar la historia de vida de Katia Marlene:

Brújula: De la oscuridad a la luz. Entre la discapacidad visual y la intersexualidad. Por Katia Marlene

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