La travesía intersex de Delia | Intersex Youth Aotearoa

La travesía intersex de Delia | Intersex Youth Aotearoa

Traducción: Laura Inter de “Delia’s Intersex Journey” en la página de Intersex Youth Aotearoa

Fuente: http://www.intersexyouthaotearoa.com/delias-story

* Intersex Youth Aotearoa agradece a Delia por haber compartido su travesía con nosotrxs en el Día de la Visibilidad Intersexual 2016

Delias+Story
Bonnie Hart | Delia | Phoebe Hart

Nací en una época bastante conservadora, en 1961 en el Hospital de Maternidad de Papakura, en Auckland, Nueva Zelanda, soy la mayor de tres hijas. Parecía contar con todas las características externas típicamente femeninas, sin embargo, esta situación fue cuestionada a la edad de 17 años, ya que tenía poca madurez sexual y aún no había menstruado, a diferencia de mis hermanas menores que habían tenido su menstruación años antes. Mi madre me llevó una vez más al doctor para atender esta situación, una de las pruebas que se solicitaron fue un análisis de sangre llamado cariotipo. Para la sorpresa de mis padres y del doctor, el resultado de mi cariotipo reveló que tenía cromosomas XY, ¡lo que significaba que era genéticamente [típicamente] masculina! Recuerdo que el doctor llamó a mis padres y les informó que necesitaba ver a un endocrinólogo. Poco tiempo después, estaba sentada frente a mi endocrinólogo, de quien sería su paciente durante muchas décadas, hasta que se retiró. En esa primera consulta el notó que había sido operada de una hernia cuando era bebé, y estaba muy interesado en conseguir esos primeros registros en mi expediente médico, pero desafortunadamente ya no estaban disponibles. Él realizó una revisión [genital] interna, que me pareció vergonzosa, y descubrió que tenía una vagina, pero no tenía cuello uterino, ni útero, ni ovarios. En esta primera de muchas consultas, se me informó, con mi madre presente, que era infértil y que nunca sería capaz de embarazarme. En ese momento me sentí triste y angustiada al escuchar la noticia, pero decidí que no había mucho que pudiera hacer y que tendría que aceptar esto estoicamente.

En la siguiente consulta, mi endocrinólogo me informó que necesitaba realizar una cirugía exploratoria, para descubrir lo que estaba sucediendo. En realidad, esta cirugía no fue exploratoria, sino, de hecho, fue una gonadectomía para extirpar mis testículos internos, y fue realizada sin mi conocimiento. En retrospectiva, reconozco que mi endocrinólogo y mis padres me estaban protegiendo. En la década de 1970, era poco lo que se sabía acerca del espectro del género y la diversidad, y la sociedad se aferraba firmemente al binario masculino y femenino. Hermafrodita fue el término que se utilizó en ese entonces, el cual es terriblemente engañoso y ya no se considera apropiado.

Después de la cirugía de gonadectomía, me informaron que necesitaría comenzar un tratamiento con estrógenos, necesitaría tomarlo de por vida y este haría que tuviera un desarrollo sexual. Noté que mis caderas se ensancharon, sin embargo, aun estaba absoluta y dolorosamente consciente de mis “diferencias” – como el escaso vello púbico y ausencia vello en las axilas, además de poco desarrollo de pechos. Me sentía confundida debido al tratamiento, pero en ese entonces pensaba que era por mi naturaleza, y estoicamente lo acepté sin ninguna queja y poca investigación. Era muy joven, y en esa época no era apropiado interrogar a los profesionales médicos. ¡Ellos sabían lo que era mejor!

A los 19 años, después de comenzar mi primera relación amorosa, estaba muy consciente de mi pecho plano y sufría de una baja autoestima, y ¡pensé que aumentar el tamaño de mis pechos sería la solución! Fui a ver a un cirujano plástico y el me puso unos implantes de silicona Dow Corning. La cirugía fue dolorosa, y perdí la sensibilidad en mis pechos, pero, en ese entonces, me sentía muy feliz con el resultado. Desafortunadamente este tipo de implantes se rompen, así que me fueron retirados cuando tenía 30 años. Decidí no reemplazarlos y aceptar el cuerpo con el que nací.

Mirando hacia atrás, en mi adolescencia viví días particularmente incómodos y complicados. Me sentía diferente de mis compañeras. Reconozco que era asexual y agénero, y al vivir en un cuerpo preadolescente, debí haber tenido una apariencia un poco diferente a la de mis compañeras. Tuve problemas para encajar, y debido a la baja autoestima y a ser reservada, no pude desarrollar amistades cercanas. Sentía un rechazo natural a los temas relacionados a los tampones, menstruación y chicos. Evitaba cambiarme en los vestidores, donde mis diferencias obviamente serían evidentes. También sufrí de anorexia y trastornos alimenticios, tenía una autoestima muy baja y en gran medida era una persona solitaria.

Afortunadamente en esa etapa tenía una relación cercana con mi padre y compartíamos el amor por el tenis y las carreras de larga distancia, que era algo en lo que destacaba, y esto me ayudó mucho a liberar mi angustia interna.

Cuando tenía 21 años, mi endocrinólogo decidió que era el momento adecuado para informarme sobre la razón de mi infertilidad. Me explicó que genéticamente era masculina, y que tenía un síndrome llamado síndrome de feminización testicular, el cual actualmente tiene un nombre más amable: síndrome de insensibilidad a los andrógenos [completo] (SIA completo), y se da debido a que los receptores en todo mi cuerpo no responden a los andrógenos (testosterona). Por esta razón, a las 6 semanas de gestación, cuando las hormonas inundan al feto, yo me desarrollé bajo lineamientos típicamente femeninos (el cual, por cierto, es el sexo predeterminado). Así que, de hecho, estaba súper-feminizada, ya que las mujeres tienen una décima parte de la testosterona que producen las glándulas suprarrenales, a la cual yo no respondo, por lo tanto, no tengo vello corporal, tengo piel suave, no tengo acné, etc. Él dijo que la testosterona no tenía respuesta virilizante en mi cuerpo, y en efecto era redundante. Todo esto fue una revelación para mí, pero al reflexionar, encajaba bastante bien con todo lo que sabía sobre mi cuerpo.

Reconozco que para mis padres debió de ser complicado tener una hija que era diferente. Nos dijeron que las probabilidades de que esto suceda son “una en un millón”. Pienso que en la década de 1970 / 1980, esto bien pudo haber sido lo que creían, pero he aprendido que las probabilidades están más en algún lugar entre una de cada 25,000 a 100,000 personas. He encontrado diversas estadísticas, así que no estoy segura de la verdadera incidencia.

Uno de los aspectos más decepcionantes de mi tratamiento médico, fue que nunca me proporcionaron apoyo psicológico, y más importante aún, no me contactaron con otras mujeres con SIA completo, que compartieran experiencias similares y me pudieran haber dado apoyo o asesoría. Muchas veces recurrí a mi endocrinólogo para que me contactara con alguien, pero me dijo que era la única persona que existía con mi condición en Nueva Zelanda. Así que, hasta muy recientemente, había vivido en el secreto, la vergüenza y el miedo de revelar mi situación, debido a los posibles prejuicios y preocupaciones sobre lo que “otras personas pudieran pensar”.

Ha sido una travesía muy solitaria y aislada, al no tener a nadie con quien compartir todo esto, y al creer que era la única persona en Nueva Zelanda, hasta qué a los 54 años, sentí una urgente necesidad de buscar en internet para descubrir más acerca de mi condición, y para ver si existía algún grupo de contacto o información acerca de mi síndrome. Estaba muy nerviosa de buscar en internet, ya que las computadoras guardan registros de las búsquedas, y me preocupaba que mi esposo descubriera mi secreto y tenía miedo de ser rechazada, sin embargo, eso no sucedió. De hecho, inmediatamente encontré un grupo en Australia llamado AISSG, que tiene mucha información acerca de la insensibilidad a los andrógenos y contactos de personas, así que contacté con Bonnie y Phoebe Hart. Estaba muy emocionada. También estaba muy sorprendida y feliz de descubrir que existía la organización Intersex Trust Aotearoa New Zealand (ITANZ), y me contacté con Mani Mitchell. Así que pasé de sentirme sola, a tener compañeras y aliados, ¡me sentía en la luna! El otro gran acontecimiento fue decirle a mi esposo que era intersexual. Estaba muy nerviosa, pero decidí que tenía que hacerlo, después de leer a otras mujeres intersexuales como yo que estaban casadas con esposos amorosos. Tenía la esperanza de que él me aceptaría, y eso fue lo que pasó. Me dijo: “Eres la misma persona con la que me casé y de la que me enamoré, y nada ha cambiado”. El apoyo de mi esposo me liberó del miedo, eso ha fortalecido nuestra relación, y me ha liberado de toda la ansiedad que sufría. Me siento liberada y amada, y en consecuencia me acepto más a mí misma.

En marzo de 2016, Mani Mitchell me invitó a asistir a la Conferencia de ILGA Oceanía en Wellington, y fue una maravillosa introducción a la comunidad LGBTIQ. ¡Una comunidad a la que pertenecía! Descubrí que existen 46 diferentes condiciones intersexuales, y que somos parte de la comunidad de arcoíris LGBTIQA [Sobre el tema de la inclusión de la “I” en el acrónimo LGBT, existen diversas opiniones]. Asistí a la conferencia junto con Eliana Golberstein (compartimos un cuarto de hotel) y ahora somos amigas intersexuales. Nos sumergimos en la atmósfera y disfrutamos mucho asistiendo a los talleres y escuchando las conferencias en las que hablaban acerca de todo tipo de situaciones de derechos humanos, salud, fertilidad, etc., etc. Eliana y yo nos hicimos amigas cercanas y hablamos acerca de lo que aprendimos, y por primera vez en nuestras vidas sentimos un vínculo (a diferencia de lo que sucedía con las mujeres binarias típicas) y compartimos algunas intimidades personales. Salí de la conferencia ILGA Oceanía con un sentimiento real de empoderamiento y una sensación de orgullo en la diversidad de la comunidad LGBTIQ, de la que yo era parte.

Entonces, en agosto de 2016, decidí que era tiempo de que conociera a otras mujeres con SIA completo. Así que viajé a Melbourne y asistí a la conferencia de AISSG, organizada por Bonnie y Phoebe Hart (en la fotografía de arriba). Mi reacción inicial al entrar en la habitación con otras mujeres con SIA completo, fue de alegría al ver que había varias mujeres que medían alrededor de 1.80 metros al igual que yo. ¡Sentí que simplemente era una más del grupo! Inmediatamente hubo una conexión, porque compartíamos una similitud, una experiencia similar. Me reconfortaba escuchar a estas mujeres intersexuales con SIA completo que hablaban acerca de experiencias similares, y conectamos en muchos niveles. Hubo muchas lágrimas, dolorosas reminiscencias de pruebas y tribulaciones. Algunos de los temores compartidos fueron el descubrimiento, el rechazo, el preocuparnos por lo que otras personas pudieran pensar. También hablamos acerca de sexo, sexualidad, relaciones personales. Después de la conferencia, tuve la fortuna de pasar un día completo hasta las 11:00pm con Bonnie y Phoebe. Esa noche Phoebe había sido invitada a dar una conferencia sobre su experiencia como mujer intersexual con SIA completo en la Universidad de Melbourne. Fue una ocasión especial y fuimos invitadas a cenar. Nos vestimos con unas batas para graduados universitarios y entramos en un gran comedor, junto con alrededor de otras 100 personas, entre estudiantes universitarios, profesores y personal docente. El comedor era estilo gótico, y muy similar a la escuela Hogwarts de la película de Harry Potter, se podría decir que era idéntico. Me sentí honrada de lo mucho que los estudiantes se interesaron y comprometieron para estudiar nuestras historias.

Durante el año pasado, he desarrollado una verdadera pasión por compartir y abogar por la intersexualidad, y por educar al público. He encontrado que pocas personas saben que significa la intersexualidad. En las ocasiones en las que lo he compartido, recibo la respuesta: “Nunca había escuchado acerca de la intersexualidad, ¿qué es?”. También se sorprenden al enterarse de que genéticamente soy típicamente masculina, y eso requiere dar una gran cantidad de explicaciones. Así que mi esperanza es que el compartir esto con el público en general, ayude a des-estigmatizar la intersexualidad y algún día sea vista como una parte natural y normal de la diversidad humana.

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