Video: Lo que he aprendido de tener testículos | Emily Quinn | TEDxProvidence

Video: Lo que he aprendido de tener testículos | Emily Quinn | TEDxProvidence

Emily Quinn tiene pelotas (testículos), literalmente. A la edad de 10 años descubrió que era intersexual (que su biología no es estrictamente masculina o femenina – con una variación conocida como insensibilidad a los andrógenos completa -) y le dijeron que no se lo contara a nadie. En esta valiente y vulnerable charla, Emily comparte como es cargar con la vergüenza mientras vive en un mundo donde nadie entiende su cuerpo. Su experiencia nos enseña que los cuerpos son mucho más complicados y diversos de lo que imaginamos, y nos deja con una pregunta: ¿Qué tiene de malo ser diferente?

Transcripción y traducción al español: Laura Inter

Tenía 10 años cuando descubrí que no podría tener hijos. Mientras otros niños y niñas jugaban en el patio de recreo o realizaban otras actividades después de la escuela, yo estaba en el consultorio del ginecólogo, donde me realizaban revisiones genitales, tomografías, resonancias magnéticas, estudios de sangre.

Descubrí que nací sin útero, y dentro de mi cuerpo tenía testículos en lugar de ovarios, mis médicos me dijeron que tengo cromosomas XY y que mi cuerpo no puede procesar la testosterona. Si necesitan un segundo para digerir eso, imaginen lo que se siente descubrir eso acerca de ti misma a la edad de 10 años, fue demasiado. Y eso no terminó ahí, mis médicos me dijeron que a menos que extirparan mis testículos, probablemente me daría cáncer. No lo sabía en ese entonces, pero esto sería algo que escucharía una y otra y otra vez de muchos médicos diferentes durante los siguientes 20 años.

Lo que nunca escuché de los médicos, es que soy intersexual. Intersexual es una palabra que describe a personas como yo, que no se ajustan a las típicas definiciones de lo masculino y femenino. Personas que nacen con diferencias en sus cromosomas, gónadas (ovarios, testículos), órganos [sexuales] internos, órganos externos, hormonas… y la lista continúa, existen más de 30 formas diferentes en las que alguien puede ser intersexual.

Pero mis médicos nunca me dijeron nada de eso, en su lugar, me dijeron que tenía un trastorno médico raro, que nunca conocería a otra persona como yo, y que no debería hablar de eso, sino mantenerlo como un secreto. Pienso que estaban tratando de protegerme de sufrir acoso o bullying.

A la edad de 12 años, aprendimos acerca de los cuerpos en la clase de salud, y mi maestra nos dijo que las niñas tienen cromosomas XX y los niños tienen XY. Sabía que tenía cromosomas XY, así que ese día llegué a casa llorando y le grité a mi mamá, porque nunca me había dicho que yo era un “niño”. Eso me hizo sentir que no podía confiar en las personas, debido a esta información acerca de mi cuerpo.

Así que como cualquier preadolescente millenial, recurrí a mi mejor amigo: el internet, fue una terrible idea. Solo contaba con el lenguaje que los médicos me habían dado, lo que significa que a la edad de 12 años estaba buscando “trastornos del desarrollo sexual” en internet… no lo intenten en casa, por favor. El internet no era lo que es en estos días, y solo encontré unos pocos artículos y foros que hablaban de personas como yo, y eran muy negativos, como si hablaran de una creatura horrenda y desagradable, que no era humana y no era buena. Esa noche lloré por horas, y no podía entender como este cuerpo en el que nací podía ser tan terrible.

A la edad de 14 años estaba con unas chicas de mi grupo de danza, y una de ellas acaba de ir con el ginecólogo por primera vez, nos estaba contando todo acerca de eso y ellas eran tan geniales, eran mayores que yo, y quería impresionarlas, así que comencé a alardear acerca de que ya había ido muchas veces con el ginecólogo – fue en un periodo de depresión. En ese proceso, aprendí que, si contaba a las personas acerca de las cosas buenas, tal vez no descubrirían las malas.

A la edad de 15 años, besé a un chico por primera vez, fue en mi primera cita. Pero después tuve pesadillas sobre lo que pasaría cuando le dijera mi secreto. Había construido esta fantasía en mi cabeza de que nos enamoraríamos y que él me propondría matrimonio, y ahí sería donde le diría la verdad, y cada vez que en mi mente le decía la verdad acerca de mi cuerpo… él terminaba conmigo. Pocas veces le dije a un chico mi secreto, simplemente no podía arriesgarme a lo que pasaría cuando lo descubrieran, y decirles a las chicas ya era lo suficientemente difícil.

A la edad de 17 le dije a una de mis amigas. Un día estaba con mi amiga y con su novio cuando mi secreto salió en la conversación, resultó que ya le había contado todo a su novio sin mi consentimiento ni conocimiento, me sentí tan traicionada. Era mi más profunda y oscura vergüenza, mi secreto más personal, y se lo confié a ella.

Nuevamente sentí que no podía confiar en nadie, pero era una adolescente y eso no duró mucho, un par de meses después se lo conté a otra amiga, quien comenzó a llorar y me dijo que si ella fuera como yo se suicidaría. La consolé y lloré con ella, le di un abrazo. Entendía que no tenía por qué haberme dicho que yo no valía nada.

Ese verano cumplí 18 años, y fui con otra ginecóloga, y me dijo que a menos que realizaran una cirugía en mi vagina, no sería capaz de tener relaciones sexuales. Esto sucedió unas pocas semanas antes de que me fuera a la universidad, me mudaría a cientos de kilómetros lejos de casa, y estaba tan abrumada por todo lo que estaba pasando que decidí posponer la cirugía. Esto resultó ser una de las mejores decisiones que tomé, porque después descubrí que ella [la ginecóloga] estaba completamente equivocada, eso no era verdad en absoluto. Pero debido a que ella no entendía mi cuerpo, debido a que era diferente al de ella, eso significaba que estaba mal y necesitaba corregirlo.

Esta no fue la primera vez que había pasado, todos los médicos que me dijeron que me daría cáncer a menos que extirparan mis testículos… también mentían, o mentían no intencionadamente, no entendían mi cuerpo, para ellos estaba roto, estaba mal, era diferente, y querían corregirlo. Ahora sé que mi riesgo de cáncer testicular es menor que el riesgo de cáncer de mama en una mujer típica con cromosomas XX, sin predisposición, sin un historial familiar de cáncer, pero nunca entendieron mi cuerpo.

En la universidad hubo una médica que dió una clase sobre cuestiones transgénero, y me aproximé a ella después de la clase, le pregunté si sabía algo sobre mi variación intersexual, cuando dijo que sí, comencé a llorar, porque por primera vez en mi vida conocía a un médico que entendía mi cuerpo. Mientras estuve en la universidad, llamé para hacer una cita, estaba reservado por meses, pero sabía que valdría la pena la espera.

Mientras tanto comencé a salir con el chico perfecto, era dulce, divertido, agradable y creativo, sabía que era el indicado, pero cuando le dije mi secreto, terminó conmigo. Casualmente, 5 días después era mi cita con esa doctora, 5 días después de que termináramos, y yo era un caos, aunque no es necesario decirlo.

Cuando entré en su consultorio, me sorprendí porque no me pidió que me desvistiera y me pusiera una de esas batas que parecen de papel. Las revisiones genitales eran un procedimiento estándar para mi cada vez que iba a ver a un nuevo médico, así que cuando la cuestioné sobre eso ella estaba confundida, y sus palabras aún me resuenan profundamente, dijo: “no, tu tienes síndrome de insensibilidad a los andrógenos [el término que usan para describir a mi cuerpo], sé todo lo que se necesita saber”. Y fue en ese momento que me di cuenta de que, todas las revisiones médicas que me realizaron fueron completamente innecesarias. Qué violatorio fue eso, que absurdo fue, que mi primer instinto al entrar a un consultorio médico es desvestirme. Tal vez, ir al ginecólogo no era algo por lo cual alardear a la edad de 14 años, o nunca en realidad si somos honestas. Ella no estaba segura si me daría cáncer, así que sugirió que explorara mis opciones, yo aun no estaba segura, así que me refirió con dos personas: un terapista y un cirujano.

Cuando llegó el día de mi consulta con el cirujano, llegué a su consultorio, entré a un cuarto y me realizó una revisión genital. Mi reciente revelación aun no había surtido efecto, así que aun era un procedimiento estándar, no lo cuestioné. No fue hasta después, cuando me estaba vistiendo, que me di cuenta de que este era el médico que extirparía mis testículos dentro de mi abdomen, que no estaban cerca de mi vagina… y me di cuenta de que estaba haciendo una revisión genital, estaba explorado, tocando, viendo mis genitales, solo por su propia curiosidad.

Toda persona intersexual tiene historias como estas, pero desafortunadamente la mayoría de las personas intersexuales no son tan afortunadas como yo, que escapé de todas las intervenciones médicas innecesarias.

Estas cirugías y prácticas causan que las personas intersexuales tengan consecuencias de por vida: dolor, cicatrices, tanto internas como externas, tanto físicas como emocionales, y son realizadas sin ninguna razón médica. Estas cirugías son completamente innecesarias y esta experiencia con el médico fue innecesaria, pero afortunadamente yo estaba viendo a la terapista que la médica me había referido, y me sugirió que me reuniera con otras personas intersexuales.

Así que el siguiente verano volé al otro lado del país, y por primera vez en mi vida, 13 años después de haber descubierto que era intersexual, conocí a otras personas como yo, y no solo unas pocas personas, sino cientos.

Resulta que, a pesar de que a la mayoría de nosotras se nos dicen que somos las únicas o que no conoceremos a otras personas, las personas intersexuales representan alrededor del 2% de la población, eso es alrededor de 150 millones de personas en todo el mundo, y todas tenemos experiencias similares: con los médicos, la vergüenza, la soledad, el sufrimiento. En retrospectiva, pienso en aquel tiempo en el que tenía 12 años y buscaba “trastornos sexuales” en internet, esperando que alguien hablara de manera positiva acerca de mi cuerpo. Entonces, al mirar a mi alrededor estaba rodeada de muchas personas hermosas, increíbles, inspiradoras y saludables, y yo no entendía, si mi cuerpo estaba mal, entonces eso no tenía sentido, porque eso significaría que millones de personas alrededor del mundo también estarían mal.

Entonces, un año después hice la única cosa que naturalmente se puede hacer cuando las cosas necesitan cambiar, y salí a la luz pública en MTV. [Risas] Ya saben, eso es lo que se hace… supongo. En ese entonces estaba trabajando con interACT, la organización líder aquí en EUA que lucha por los derechos de las niñas y niños intersexuales, y trabajamos para desarrollar el primer personaje intersexual protagonista en la televisión. Fue revolucionario el poder ser capaz de verte a ti misma, ver tu historia representada en los medios de comunicación, saber que no estas sola, que tienes algo que puedes mostrar a otras personas, para validar quien eres, o para explicar como podría ser el vivir en tus zapatos… es algo que cambia la vida.

Desde entonces han pasado 5 años, y he estado utilizando los medios de comunicación y hablando para crear conciencia acerca de la intersexualidad, para luchar por los derechos intersexuales y la visibilidad. ¿Puedo decir que estoy cansada? [Aplausos] Lo estoy. Es agotador. Cuando le dices a alguien que eres gay o vegetariana, usualmente las personas saben lo que es eso; cuando digo que soy intersexual, me toma al menos 20 minutos y un trago o dos [Risas] el trago es para mí… probablemente ambos. Y cuando pasas la mitad de tu vida avergonzada, escondiendo este profundo y oscuro secreto, el decirle al mundo entero es aterrador, incluso hoy, está esta voz en mi cabeza diciendo: “no hagas esto, no les vas a agradar a las personas, saldrás herida”. Pero cuantos niños y niñas intersexuales tienen que salir lastimadas para que las cosas comiencen a cambiar antes de que el resto del mundo se de cuenta de que no necesitamos ser corregidas.

La idea de que “diferencia” automáticamente significa “malo”, es lo que verdaderamente me aterra, nuestra sociedad tiene tanto miedo a las personas que son diferentes unas de otras… de nosotras mismas, que avergonzamos o rechazamos a cualquiera que no se ajuste a nuestra definición de “normal”. Esto lleva a que los médicos mientan a las familias, a que los padres elijan las cirugías cosméticas en los genitales de sus bebés, y, algunas veces, a que las personas intersexuales pasen toda su vida sin hablar con otras personas acerca de su vida, de su historia, de su cuerpo. Me parece aterrador, y me ha enseñado que la única cosa que realmente necesita ser corregida es la manera en que tratamos a las personas que son diferentes a nosotras. Lo podemos hacer mejor. Gracias. [Aplausos]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .