Experiencia intersexual y miedos sobre la “genética gay”. Por Dr. Cary Gabriel Costello

Experiencia intersexual y miedos sobre la “genética gay”

Por Dr. Cary Gabriel Costello

Traducción: Laura Inter del artículo “Intersex Experience and Fears about “Gay Genetics”” del Dr. Cary Gabriel Costello

Fuente: https://intersexroadshow.blogspot.com/2019/09/intersex-experience-and-fears-about-gay.html

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Recientemente, los resultados de un importante estudio de investigación genética fueron publicados con una considerable cobertura de los medios de comunicación. “Muchos genes influencian la atracción sexual al mismo sexo, no únicamente un solo ‘gen gay’”, escribió el New York Times.

El estudio, de Andrea Ganna y su numeroso equipo, encontró que cinco genes eran estadísticamente significativos en su correlación con el hecho de que alguna persona haya reportado tener una experiencia sexual con alguien del mismo género. Pero ninguno representó más del 1% de la asociación genética con el comportamiento sexual entre personas del mismo género. Los autores del estudio estimaron que la contribución genética total relacionada con el comportamiento sexual entre personas del mismo género fue de entre un 8 a 25%.

El estudio fue muy controversial, y no es una sorpresa. En nuestra sociedad actual, la discriminación contra personas que son queer y/o trans y/o no binarias, es justificada por fanáticos intolerantes que afirman que solo la cis heterosexualidad es natural, y todo lo demás es un trastorno o un pecado. Para oponerse a esto, las personas LGBT+ emplean el discurso de “nací de esta manera”, resumido en el himno de Lady Gaga: “No importa si eres gay, heterosexual o bi/ Lesbiana, o transgénero/ Estás en el camino correcto/ Porque dios no comente errores/ Tú naciste de esta manera”.

Así que, muchos grupos de apoyo LGBT temen qué si los estudios científicos encuentran que la orientación sexual o comportamiento no está biológicamente determinado al nacer, esto será utilizado para justificar la homofobia. Y ese miedo es racional; tan pronto como salieron a la luz los resultados del estudio de Ganna, grupos conservadores homofóbicos afirmaron que se justificaba la práctica de las terapias de conversión, ya que las personas “después de todo, no nacen de esa manera”.

Al mismo tiempo, otros activistas-científicos temen que encontrar marcadores genéticos asociados a la actividad sexual entre personas del mismo género, sería algo terrible. Temen que esto resulte en eugenesia. Esto es, temen que se desarrollen pruebas para monitorear los marcadores genéticos, y que los padres los utilicen para realizar abortos selectivos o la implantación selectiva de embriones para evitar tener “bebés gay”.

Algunos reporteros parecen estar confundidos por la aparente contradicción: Los comentaristas que apoyan a la comunidad LGBT, por un lado, temen que se encuentre una “causa” genética para la atracción al mismo género, y, por otro lado, también temen que no se encuentre una causa. Así que… ¿existe algo para todos en este estudio, el cual encontró un componente genético para el comportamiento sexual, pero también encontró que es bastante pequeño? De hecho, como dijeron algunos críticos científicos, lo que la controversia muestra es que este estudio nunca debió de haberse realizado. Los hallazgos ciertamente tuvieron resultados que explicaron muy poco, y el verdadero resultado fue que “un grupo históricamente marginalizado, ha quedado aún más vulnerable”.

De cualquier manera, el estudio fue realizado y publicado, y no podemos revertir eso. Si de algo sirve, los autores del estudio trabajaron con grupos LGBT+ para tratar de asegurar que los resultados fueran presentados de una manera respetuosa. Los autores afirmaron que era importante realizar el estudio, aunque no fuera por otra razón mas que la de evitar que personas con menos sensibilidad, o con evidentes intenciones maliciosas, lo hicieran.

Entonces, ¿cómo fue que un pequeño efecto genético encontrado en el estudio “se hizo camino” a los medios de comunicación? La mayoría de los principales medios de comunicación e informes de divulgación científica sobre el estudio, resaltaron la idea de que no existía un “gen gay”. “Ningún ‘Gen Gay’ puede predecir la orientación sexual, dice estudio”, escribió la CNN. “La búsqueda de ‘Genes Gay’ se queda corta en un nuevo gran estudio”, dijo NPR, y “El ‘Gen Gay’ es un mito, concluye un masivo estudio”, anunció LiveScience. Como lo predijo Forbes, los medios de comunicación eligieron enfocarse en el hecho de que no existe un solo gen que determine la orientación sexual, mientras todas las complejidades sobre el porqué las personas pudieran contar con las identidades que tienen, parecen estar, para usar la metáfora del periódico, “debajo del pliegue”; esto es, más allá de los artículos, donde solo el lector cuidadoso o dedicado se molestaría en leer o desplazarse.

Así que ahora sabemos como fue que los resultados se hicieron camino. Pero el debate permanece: ¿Qué hallazgo “verdaderamente” daña a las personas que aman a personas del mismo género? ¿El haber encontrado un “gen gay” habría protegido a estas personas de la discriminación? o ¿esto justificaría intentos eugenésicos para eliminar lo queer?

Y aquí es donde la experiencia intersexual puede intervenir y aconsejar a los grupos LGBT acerca de si resultaría en algo bueno o malo el encontrar o no una “causa” biológica para la orientación sexual o identidad de género. Lo que muestra nuestra experiencia, es que ninguna de esas posibilidades podría protegerles.

La experiencia intersexual muestra que la idea de que encontrar un “gen gay” protegería a las personas de la discriminación, es muy ingenua. Nuestras variaciones en las características sexuales no tienen nada que ver con la identidad o la “elección”, y no hay ninguna duda de que “nacimos de esta manera”. ¿Eso ha hecho que la sociedad nos acepte? No, nuestra situación al nacer es denominada categóricamente como un trastorno. ¿Saber que no elegimos ser intersexuales puso fin a la imposición de crueles terapias de conversión? Absolutamente no, sino lo opuesto. Nos someten a la más cruel de todas las terapias de conversión: se nos imponen cambios quirúrgicos de sexo sin nuestro consentimiento.

Desearía que más de las personas que acogen la posición del activismo LGBT que afirma “nací de esta manera”, aprendieran de la experiencia intersexual, porque podríamos mostrarles que están perdiendo su tiempo. Sin duda, no es solo la experiencia intersexual la que puede demostrar eso. Consideren el Holocausto, durante el cual millones de personas judías fueron asesinadas, debido a que “nacieron de esa manera” (y también, por ejemplo, los cristianos practicantes que habían nacido de padres o abuelos judíos fueron enviados a las cámaras de gas, más como “degeneración biológica” en lugar de por una creencia religiosa, que era lo que contaba a los ojos de los eugenésicos Nazis).

Así que las personas que usan el “nací de esta manera” están mal, y los grupos afirmativos de la comunidad LGBT que temen a la eugenesia están en lo correcto. Observen lo que pasa con respecto a las características intersexuales. Algunas variaciones intersexuales son genéticas, y pueden ser detectadas mediante amniocentesis. El aborto selectivo de estos fetos ha causado que el número de bebés que nacen con variaciones intersexuales genéticas disminuya de manera substancial. Repito, no solo somos nosotros(as); consideren al Síndrome de Down. El aborto selectivo de fetos con Síndrome de Down, ha llevado a que disminuyan un tercio de los nacimientos de bebés con Down en los EUA, y que prácticamente no existan en algunos países como Dinamarca.

No tengo dudas de qué si hubieran identificado un marcador prenatalmente detectable para la atracción al mismo género, y en especial para la identidad trans, sería empleado de manera eugenésica por algunos padres para evitar producir bebés con tal marcador.

Mi pregunta para Ganna y compañía sería: ¿qué hubiera pasado si hubieran hecho el dramático descubrimiento de lo que estaban buscando?

Sin duda creo que eso es imposible, porque el buscar un “gen gay” es como buscar un gen “socialista democráta” o un “gen liberal”. Las razones por las que las personas tienen los deseos e intereses y puntos de vista que tienen, son inmensamente complejas. Puede ser que exista alguna contribución biológica a eso, pero sería una pequeña e indirecta. Por ejemplo, uno de los descubrimientos de Ganna fue que un gen vinculado con una tendencia hacia el tomar riesgos, fue uno de los cinco que se encontró estaban vinculados con las personas que informaron haber tenido una experiencia sexual con otra persona del mismo género. El poder aclaratorio del gen fue mínimo – ya que explicaba menos del 1% del porqué las personas habían informado tener una experiencia con el mismo género. Y les aseguro que la razón por la que tiene un vínculo no tiene nada que ver con el porqué las personas experimentan atracción hacia el mismo género, sino con la probabilidad de que estén dispuestas a arriesgarse a informarlo a un investigador, dado que las personas que participaron en el estudio británico eran todas personas mayores que crecieron cuando la homosexualidad era criminalizada en Gran Bretaña.

Dicho eso, hipotéticamente, ¿qué hubiera pasado si el grupo de Ganna hubiera encontrado que los cinco genes explicaban, no el 1% o menos cada uno de esta variante, sino que colectivamente predijeran si una persona tuvo un encuentro con una persona del mismo sexo, digamos, el 70% de las veces? Sé que el equipo de Ganna trabajó con activistas para tratar de presentar los resultados de una manera solidaria con las personas con atracción hacia personas del mismo género, y, por lo tanto, estoy seguro qué hubieran dicho: “¡Miren! ¡Las personas nacen de esta manera! Por lo tanto, merecen respeto social y protección legal”.

Pero preguntaría al equipo de Ganna: ¿el tener buenas intenciones es suficiente, dada la evidencia que nos brinda la experiencia intersexual? Saber que nacimos de esa manera, significa que la mayoría de las personas intersexuales que son identificadas al nacer son sometidas a terapias de conversión que les mutilan físicamente. Las personas intersexuales, que indudablemente nacen de esta manera, tienen muchas más probabilidades de estar “en el closet” que las personas endosex que son LGBT. Vivimos con una aplastante vergüenza y secreto, impuesta por doctores y padres.

¿Qué hubieran hecho, como se hubieran sentido, si el resultado de su estudio hubiera sido que las personas que aman al mismo género experimentaran los mismos niveles de intervención médica que sufren las personas intersexuales? ¿Si los abortos eugenésicos selectivos se convirtieran en algo común basandose en “genes gay”, como actualmente sucede con las variaciones genéticas intersexuales?

Es probable que el equipo de Ganna diría que esto nunca hubiera sucedido, porque fueron cuidadosos, y, hasta ahora, los derechos gay han progresado, y que esto no se revertirá. Esta es una postura esperanzadora, pero ciertamente ingenua. En la actualidad, los derechos LGBT están siendo erosionados todos los días por acciones estatales y federales.

Aun así, esperaría que el grupo de Ganna dijera: al final, la ciencia requiere que entendamos el mundo, y nosotros simplemente debemos saber más acerca de las identidades y comportamientos humanos. Pero si el deseo general de conocimiento en genética es tan fuerte, ¿porqué los equipos como el de Ganna no buscan las causas genéticas de la homofobia, o del deseo de vigilar la variabilidad sexual y de género en otras personas? ¿qué tal los marcadores genéticos para personas que buscan explicaciones simplistas para el complejo comportamiento humano? Esos son fenómenos que causan demasiado daño social, y merecen por lo menos el mismo escrutinio que el motivo por el que las personas experimentan atracción hacia el mismo género.

Quizás estoy siendo muy cínico. Pero una de las lecciones fundamentales de la experiencia intersexual es que los doctores y científicos dirán a las personas que están actuando en su mejor interés, mientras cortan sus genitales y les mienten en sus caras acerca de lo que hicieron y porqué. Por eso, puedo ser un científico social, pero desconfío de los científicos cuando actúan en los ámbitos del sexo, identidad de género y sexualidad.

Es posible que algunas personas LGBT, en particular blancas, de clase media alta, aun no hayan reventado la burbuja de privilegio – la que lleva a las personas a creer que las instituciones sociales siempre actuarán para protegerles. Y sigan alentando a los científicos a encontrar un conjunto de causas biológicas – genes, exposición prenatal a hormonas, anomalías físicas – que demostrarán que “nacieron de esa manera”.

Pero las personas intersexuales saben más sobre eso.

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