Amo mi clítoris grande – y muchas otras personas también | Por Seven Graham

Amo mi clítoris grande – y muchas otras personas también

Por Seven Graham

Traducción: Laura Inter del artículo “I Love My Massive Clit—And Plenty of Other People Do, Too” de Seven Graham

Fuente: https://saltyworld.net/i-love-my-massive-clit-and-plenty-of-other-people-do-too/

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Imágenes de Jennifer Domínguez. Peinado y arreglo de @soniayoungstyle

No quiero presumir, pero tengo un clítoris grande. Un CLÍTIORIS realmente GRANDE.

Claro, todo es relativo, la parte ‘normalmente’ visible del clítoris – el glande del clítoris o glans clitoridis, para llamarlo por su nombre adecuado – es del tamaño aproximado de un chícharo. El mío no es tanto como un chícharo, y se parece más a una zanahoria tipo baby [o zanahoria mini]. No, borra esa imagen: los vegetales tipo baby son tiernos y dulces, ¡pero no son sexy! ¡Mi clítoris extragrande es jodidamente sexy! Y no es que sea una sabelotodo.

He descubierto que, cuando soy honesta y lo pongo “ahí afuera”, los mayores admiradores de mi clítoris grande son los hombres cisgénero heterosexuales. Como principio general, es justo decir que mientras su pene sea más grande que mi clítoris, este puede ser de cualquier tamaño. Lo cual es bueno, mientras Moby Clit (o Bebé Cobra, como le llamo algunas veces) está creciendo. Todos los clítoris lo hacen. En el mío simplemente es mucho más notorio. ¿Quién diría que ese Clítoris Grande tendría a un pene enorme siguiéndolo? Em, ¡Pornhub lo hizo! ¡Y todas las personas que fingen ser yo con fotografías! ¡Pero no existen fotografías firmadas! Mi clítoris aun es un poco tímido. Es para ser observado en privado y estrictamente solo con invitación.

Mi clítoris para nada es difícil de encontrar. Cuando me éxito es visible a simple vista, y también es visible desde el espacio (solo bromeo). Si realmente me gustas, este podría sacarte un ojo. Algunos doctores piensan que clítoris como el mío son completamente inaceptables y que “impedirán que una chica encuentre esposo”. Bueno, tengo dos exesposas. Así que, ¿podrían tener razón?

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Fotografía de Jennifer Dominguez

Lectores de Salty, esto es solo entre nosotras(os): No siempre me he sentido satisfecha con mi cuerpo, gritando desde los tejados: “Tengo un clítoris grande”, o hablando en el escenario de The Comedy Store en Los Ángeles y proclamando orgullosamente: “Es un clítoris inmenso, no un pene. ¿Quieren verlo?” Para después desabrochar mi cinturón y abrir mi cierre hasta que la audiencia me observe horrorizada (los estadounidenses son muy fáciles de perturbar).

Solía ser lo opuesto. Cuando tenía alrededor de 20 años, tenía que estar borracha o drogada (idealmente ambas cosas) para permitir que una mujer me pusiera una mano “ahí abajo” (¿será que esto es llegar a tercera base?).

Pero el año pasado fue mi – como diría Su Majestad La Reina – annus horribilis [año terrible] (no es tan divertido como parece). Una de mis amistades cercanas murió repentinamente, y a los 49 años, me estaba divorciando por segunda vez, y de mala gana volví a las aplicaciones de citas. También me estaba dando cuenta que el sexo, tener citas, y el mundo de las relaciones románticas, había cambiado dramáticamente y yo no (¡excepto porque ahora soy más vieja!). Discúlpame internet, pero ¿cuándo el comer culos se puso en los platillos de entrada? ¡Solía ser parte de una Orden Especial!

Aunque amaba ser una británica en la soleada ciudad de Los Ángeles, muy agradecida por tener una green card, y Viviendo el Sueño al estar estudiando actuación, mejorando en The Groundlings, y realizando comedia stand-up obteniendo cada vez más risas – simultáneamente me estaba hundiendo cada vez más y más en la depresión. La repentina muerte de Keith fue una gran llamada de atención. ¿Porqué me estaba retirando de la luz del día, teniendo problemas para hacer amistades reales en Los Ángeles, y pasando tanto tiempo sola en un dormitorio oscuro observando obsesivamente a comediantes stand-up estadounidenses como Richard Pryor, con algunas depresiones por mis dos únicas parejas sexuales (un Magic Wand inalámbrico y un vibrador Lelo INA Wave – los mejores $200 dólares que podrías gastar)?

Después de otro matrimonio “fallido”, tener sexo con humanos de verdad parecía imposible. Incluso un pequeño beso parecía complicado. Tuve un severo caso de anorexia social y sexual (¡búsquenlo en Google!). Este importante concepto abrió la puerta cerrada a mi corazón y deseos. Realmente podía identificarme con la idea de morir conscientemente de amor para disfrutar el dolor familiar de la soledad; al igual que una persona con anorexia aleja la comida de sí misma.

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Fotografía de Jennifer Dominguez

El solo pensar en nuevamente confiar y sentirme vulnerable en las relaciones amorosas, me hacía llorar: “¡No, nunca más!” La puerta estaba abierta. Entré en el capullo de la Noche Oscura del Alma como Sarah, y al emerger era una nueva persona llamada Seven; ¡con pronombres de género neutros!

Dice “mujer” en mi acta de nacimiento, y nací con una vagina, pero siempre tuve disforia de género. Mentalmente me sentía más masculina cuando era niña, pero no quería ser un hombre. El rosa y el azul, a ambos sexos cis y binarios los sentía extraños. Esto finalmente tuvo sentido cuando, en 1994, a la edad de 25 años, descubrí que era intersexual. También descubrí que los “ovarios cancerosos” que habían quitado de mi abdomen a los 8 años, en realidad eran testículos sanos. El cirujano me mintió y TAMBIÉN a mis padres.

Los doctores creen que los cuerpos intersexuales son trastornos del desarrollo sexual, y que un clítoris tan grande como el mío necesita ser reducido en tamaño mediante cirugía cosmética o, incluso, extirpado completamente, para que la pequeña bebé tenga una apariencia “normal”. No bromeo. ¿Y tener sexo después de eso? ¿Cómo es que algo en la vida podría ser normal después de que cortas el clítoris de alguien? La posibilidad de que un niño o niña elija ser intersexual y no binario, ni siquiera está en la lista de opciones; y debería tener unos padres educados y resilientes que puedan resistirse a los escalpelos de los doctores.

A pesar de estar en sobriedad por 17 años, gastar más de $50,000 dólares en tres rehabilitaciones, asistir a reuniones con regularidad, comer sanamente, andar en bicicleta, terapia semanal, y después de ir a miles de cursos de “Me amo a mí mismo, me acepto a mí mismo”, lo opuesto a esto aún era verdad: Realmente no me quería ni me aceptaba. El trauma médico de mi niñez aun afectaba mis relaciones personales. Temía exageradamente a mi sexualidad, especialmente al deseo reprimido que tenía por los hombres cis. Junto con el riesgo del rechazo y/o violencia y/o abandono, el trauma que pasé, el desorden de estrés post traumático, y la vergüenza basada en la sexualidad/género que pasé durante mi vida.

Siendo una respetada terapista en adicciones en el Reino Unido, tenía la intención de salirme de mi zona de confort e inscribirme en un entrenamiento para ser maestra de kundalini yoga. En lugar de ceder a los abrumadores sentimientos de enojo y tristeza, y escuchar a mis frecuentes pensamientos suicidas, mediante la técnica, herramientas y práctica de kundalini, hice un nuevo compromiso para elegir vivir y aceptar el apoyo de la comunidad de yoga.

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Fotografía de Jennifer Dominguez

El pasado julio, después de seis meses de practicar kundalini intensivo, finalmente conecté con el verdadero y profundo trauma de habérseme negado mi lado masculino desde la infancia, y ser literalmente castrada y que me arrebataran mi virilidad y futura fertilidad. Después de meses de saber que algo estaba muy mal y perder movilidad, ya que mis talones de Aquiles me estaban matando, encontré el valor de asistir con el equipo médico y de salud mental del Centro LGBT de Los Ángeles.

Su apoyo y amor han sido más que increíbles. El Dr. Angi Magana realizó pruebas, y descubrió que mi cuerpo estaba rechazando la terapia de reemplazo hormonal con estrógeno que tomada desde que tenía 12 años, una reacción de la biología intersexual a la terapia de reemplazo hormonal que nadie hubiera anticipado. Con el aliento y apoyo del Dr. A, decidí ponerme mi primera inyección de testosterona (#tshot). Se sentía tan bien. En cuestión de horas, fue una revelación. Sentí como si hubiera estado funcionando con el combustible equivocado durante toda mi vida adulta. Ahora, estaba completamente viva por primera vez en más de 40 años.

Viviendo en el oeste de Hollywood, la ciudad más gay de la tierra, el tiempo para ser un ser sexual estaba aproximándose a la medianoche. “Cuidado, son las 11:11pm”, decía el coro gay de la ciudad de Los Ángeles. Estaba llamando a la puerta del Gran 5-0 [Estaba por cumplir los 50 años], y aún había muchas cosas realmente básicas que no había experimentado.

A medida que mi kundalini se elevaba por mis chakras, y las inyecciones de testosterona aumentaban, me sentía realmente inspirada a escribir una lista completa para coger, y me determiné a llevarla a cabo y enfrentarme a este sentimiento paralizante de vergüenza en la sexualidad por tener un cuerpo visiblemente “especial y diferente”.

Exactamente tres días después de mi primera inyección de testosterona, tuve una noche tipo-Jerry Maguire y escribí el Proyecto Panda, un perfil en OKCupid como una declaración para esta misión secreta: para reclamar mi sexualidad, educar a Hollywood, y hacer valer los derechos humanos de las personas intersexuales a la integridad corporal a través de un experimento de autodescubrimiento, basado en la antropología y con la técnica participante-observador en la sexualidad, utilizando aplicaciones de citas para recopilar pruebas sólidas (es decir, adquirir rápidamente una galería impresionante de fotografías de penes cis). Nueve meses después, ahora tengo un doctorado en los problemas que puede tener el pene y sus soluciones, e incluso he referido a dos caballeros a clínicas de enfermedades de transmisión sexual para que traten unas verrugas. Mi futuro discurso cuando gane un Oscar será: “Me gustaría agradecer a los buenos hombres de Los Ángeles, quienes han sido realmente increíbles”.

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Fotografía de Jennifer Dominguez

Las audiciones para misión Panda, para poder encontrar una variedad completa y una diversidad de amantes, se han ido acumulando MARAVILLOSAMENTE. En el campo, carro, cine, y en una casa en la playa de Malibú de $20 millones de dólares, he experimentado todo, desde penes extragrandes hasta las más tiernas y pequeñas erecciones en las chicas. Todos y todas las participantes han probado, más allá de toda duda razonable, que un clítoris GRANDE no es algo horrible, y ¡definitivamente no evitará que contraiga matrimonio! Lo haré. Quiero decir, no lo haré… tal vez lo haga. ¿La tercera es la vencida?

A medida que crece mi autoconfianza sexual a través de la sanación sexual, y un programa cotidiano de ejercicio sexual (Manteniéndome en forma cogiendo), mi cuerpo está haciéndose más sexy y duro, ¡más grande y fuerte! Mi amor propio realmente está floreciendo, al igual que el desierto florece después de una larga sequía. Estoy ampliando el Proyecto Panda, para que tenga aún más capas: el objetivo principal sigue siendo encontrar mis 7 amantes Fantásticos, que incluya a personas de todo el espectro del género. Irónicamente, las lesbianas y los hombres trans, son los participantes más esquivos ahora que trabajo duro para completar mi #ListaParaCoger, y seduzco y/o soy seducida hasta el clímax, acumulando material que ojalá pudiera ser de interés para Netflix/HBO/Prime, y educando a los estudios Hollywood mediante un pene/clítoris a la vez.

Después de todo lo que he visto y experimentado en mis 50 años en la tierra, yo, Seven Graham, sostengo que el clítoris es la verdadera palabra tabú, no la vagina, y viviendo en esta cultura patriarcal – cuando se trata de nuestros genitales – el sexismo comienza desde el primer día de vida. Ahora incluso antes. A la primera señal de un (presunto) pene en un feto visto con un ultrasonido, las etiquetas rosa y azul se imponen, y comienza el cuento de hadas del género binario.

Los cuerpos intersexuales aún son borrados debido a que llevamos un hacha para que sean cumplidas estas cajas binarias. Nacimos de esta manera y un Dios/Diosa nos creó; a su imagen. Si bien mi clítoris es absolutamente asombroso, no ha derribado al patriarcado por sí solo… ¡aún!, ¡como decimos las personas en recuperación! Hasta que ese alegre día llegue, seguiré alcanzando la cima en voz alta con mi intimidante comedia, ¡con la participación de toda la audiencia apasionadamente entonando el Canto del Clítoris! Eso les incluye a ustedes las personas que están hasta atrás.

Únanse ahora como uno solo: “¡Clí-to-ris! ¡Clí-to-ris! ¡Clí-to-ris!”

Seven Graham es director de innovación de la nueva productora GapToof Entertainment en Hollywood. Fue productor ejecutivo de la película Ponyboi de River Gallo, codirigida por Sadé Clacken Joseph, que será la primera película del mundo sobre un relato intersexual. Además de hacer comedia stand-up, Seven está escribiendo dos películas: Angels Are Intersex y Peace Girl (sobre el tiempo que pasó en Greenham Common Women’s Peace Camp). Para apoyar su trabajo en Los Ángeles y ayudar a GapToof a construir un nuevo Hollywood, un lugar donde las mujeres, personas de color, queer, trans, intersexuales y no binarias, pueden ser libres y sentirse seguras al contar sus historias, por favor apoyen a 7’s Patreon.

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