Iglesia cristiana: Mi historia intersexual Por Sara Gillingham

Iglesia cristiana: Mi historia intersexual

Por Sara Gillingham

Traducción: Laura Inter del texto “My intersex story” de Sara Gillingham

Fuente: https://www.churchtimes.co.uk/articles/2019/22-february/features/features/my-intersex-story

Sara Gillingham está harta de ser tratada como un ‘trastorno’.

Lois Parry
Lois Parry (Holly Freeman) en 1’s Call the Midwife de la BBC, descubre que es intersexual.

Qué difícil es ser escuchada, mientras otras personas están hablando de ti. Así es como me siento en la Iglesia cristiana de Inglaterra, siendo una persona que nació con características intersexuales.

Para explicar más la intersexualidad, nací con variaciones en las características sexuales (VCS). Esto significa que no encajo en las típicas nociones para los cuerpos masculinos o femeninos. Estoy hablando de características biológicas, no acerca de una identidad de género. Otro término que pudieran haber escuchado en los entornos clínicos es “diferencias del desarrollo sexual” (DSD, por sus siglas en inglés).

Intersexual es un término general que abarca varias características, ya sea variaciones en los genitales, cromosomas o gónadas, y puede encontrarse en un estimado del 1.7 por ciento de la población. Algunas de estas variaciones son obvias al momento de nacer; otras pueden ser descubiertas durante la pubertad o al comienzo de la edad adulta, y, en algunos casos, nunca ser descubiertas.

sara gillingham
Sara Gillingham

Cuando tenía 1 año de vida, fui sometida a una cirugía irreversible, que principalmente fue cosmética, en el Hospital Infantil de Sheffield. Incluso siendo una niña pequeña, sabía que de alguna manera era diferente y que eso era un secreto. Era una niña muy tímida a la que le faltaba confianza, y me era muy complicado hacer amistades. Solía comer de más, encontrando consuelo en la comida.

Más tarde, fui referida al Hospital Great Ormond Street, donde fui examinada desnuda en frente de estudiantes de medicina. Fui sometida a otra cirugía cosmética a la edad de 11 años, en un pequeño hospital al oeste de Londres, el Hospital Shaftesbury. Nunca me dijeron para que eran las cirugías, ya que pensaban que era mejor si nadie lo sabía, incluyéndome a mí. Siempre me sacaban del consultorio para permitir que los doctores hablaran con mis padres sin que yo pudiera escuchar.

Era una marimacha o tomboy, lo que causó más estrés a mis padres, ya que los alentaron a criarme como a una “niña típica”. Pero criarme de esta manera no fue lo más adecuado: Fui víctima de bullying en mis años escolares, ya que los niños pensaban que era diferente. Tenía poca resiliencia y estaba traumatizada, ya que el secreto que me rodeaba me llevó a creer que era algo de lo que debía avergonzarme.

***

Continué teniendo problemas hasta la edad adulta. No fue hasta alrededor de los 40 años, que pude recuperar mi expediente médico y descubrí la verdad. Fue liberador, ya que en este se explicaba todo lo que me había sucedido, y me ayudó a disipar el secreto que era tan estigmatizador.

Sin embargo, eso no quiere decir que había dejado atrás todos mis problemas. Enfrenté discriminación en la iglesia, y de parte de cristianos fuera de la iglesia; me han llamado “poseída” y “abominación”; se corrieron rumores sobre mi género y corporalidad; y me ha desgastado el hecho de ser constantemente llamada “trastorno”.

En el contexto de la iglesia, no hay atención pastoral específica para la atención de niños y niñas intersexuales. De hecho, existen elementos en la enseñanza en la iglesia que la socavan. En gran medida, y de manera involuntaria, la iglesia ha aislado a algunas personas desde su nacimiento, si estas no se ajustan a las suposiciones normativas de lo que significa ser hecho a la imagen de Dios.

Este entendimiento de la imagen de Dios de basa en suposiciones acerca de como debemos ser y como debe ser nuestra corporalidad, con características mentales y físicas determinadas. Cualquier desviación de estas características, puede ser considerada impura o con necesidad de ser curada.

La iglesia me ve como un problema, y parece incapaz de responder a las preocupaciones pastorales y de protección, hasta que los obispos hayan tenido la oportunidad de reflexionar teológicamente como parte del proyecto Living in Love and Faith (LLF) [Viviendo en el Amor y la Fé] (Noticias, 4 de enero). La dificultad para los obispos es que aún estoy siendo juzgada por algunos como alguien que tiene un “trastorno”, alguien creada como resultado de “la Caída”, alguien que necesita ser corregida o que necesita cirugías que, la investigación demuestra, tienen resultados perjudiciales para la salud mental y física de incontables personas – incluyéndome.

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orquidea
La orquídea ha sido adoptada como un emblema por muchos grupos intersexuales alrededor del mundo.

Recientemente, el Consejo Evangélico de la Iglesia de Inglaterra (CEEC, por sus siglas en inglés), publicó un libro: Glorify God in your Body [Glorifica a Dios en tu Cuerpo (Noticias, 1° de febrero), que no comienza con las necesidades pastorales y problemas de las personas intersexuales, sino argumentando que no hay muchas personas como nosotras. Mi respuesta inmediata fue citar a otra amiga que nació intersexual, Georgiann Davis: “¿Porqué afirmar que la cifra es demasiado baja? ¿Qué tan baja tiene que ser la cifra para que esta sea la respuesta ética correcta?”

La definición de intersexual que les compartí con anterioridad es la que normalmente se utiliza en entornos médicos, en lugar de la estrecha definición utilizada hace más de 16 años por Leonardo Sax, que incluye solo a las variaciones genitales (y, además, no todas las variaciones), y que cita la cifra de 0.018 por ciento que promovió el CEEC.

También le diría al CEEC, que debería respetar el derecho de las personas intersexuales a la autodeterminación, y que incluye el determinar el lenguaje que queremos utilizar. No corresponde a otros determinar cual lenguaje debemos utilizar. Nuevamente, Glorify God in your Body, argumenta sobre porqué se nos debe de considerar un “trastorno”, usando lenguaje como “defectos” y “anormalidades”.

Uno de los problemas al usar estos términos, es que patologizan variaciones que no necesitan atención médica, como cirugías y tratamientos hormonales. Es inútil y desalentador que muchas personas intersexuales hayan sido sometidas a intervenciones no consensuales por razones solamente cosméticas. Este inepto enfoque, tiene como resultado que las personas que sí necesitan tratamientos médicos, a menudo no los consigan, y las que no los necesitan, sí sean sometidos a estos. Sabemos por las investigaciones que existen, que la patologización mal aconsejada de todas las variaciones en las características sexuales, tiene resultados negativos en la salud física y mental de las personas.

Un pequeño punto y aparte: muchas variaciones en las características sexuales no afectan la fertilidad, algo con lo que parece obsesionarse el libro del CEEC.

***

Esto ahora me trae a Living in Love and Faith, y a más preocupaciones. Primero, no hay nadie en los grupos temáticos que tenga una experiencia de vida intersexual. Es inmoral hablar acerca de las personas sin incluirlas. Lo que aún es más preocupante, es que las reflexiones teológicas que están siendo escritas acerca de las personas intersexuales, son escritas por personas que nunca han hablado con personas intersexuales acerca de sus experiencias.

También existe un problema práctico, ya que la falta de participación de las personas interesadas significa que se están cometiendo errores simples. En la documentación original de LLF, que describe la fase de participación más amplia, la intersexualidad está erróneamente categorizada como una identidad de género.

En la fase de participación más amplia de LLF, los obispos me preguntaron que recursos recomendaría que pudieran ayudarme a pensar y aprender más profundamente sobre mi propia identidad humana como persona que nació intersexual. En lugar de esto, yo hubiera preguntado, que recursos te gustarían. Deben invitarme a hablar de mi experiencia de vida, y permitirme estar presente durante sus conversaciones acerca de las personas intersexuales.

Es hora de dejar de instrumentalizar a las personas intersexuales. Frecuentemente, las actuales conversaciones de la iglesia no son acerca de nuestras preocupaciones como personas intersexuales, ni de la discriminación que enfrentamos. ¿Dónde está la buena teología que puede ayudar a abordar nuestras preocupaciones sobre las cirugías no consentidas, el secreto, el estigma y la falta de una atención médica informada?

Es tiempo de escuchar a los simples feligreses como yo, quienes no ocupamos cargos de poder y autoridad. Muchas personas intersexuales están sobreponiéndose al secreto y al estigma, y encontrando sus voces fuera de la iglesia.

El desafío ahora es encontrar formas de crear una iglesia cristiana en la que las personas puedan encontrar sus voces y florecer. Las personas fuera de la iglesia tienen mucho que enseñarnos.

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