Investigación sobre los derechos humanos de las personas intersexuales. Por Jewel Topsfield

Investigación sobre los derechos humanos de las personas intersexuales

Por Jewel Topsfield

Traducción: Laura Inter del artículo “Inquiry into human rights of intersex people” de Jewel Topsfield

Fuente: https://www.smh.com.au/politics/federal/inquiry-into-human-rights-of-intersex-people-20180915-p503xg.html

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Sarah nació con un cuerpo que no se ajusta a las normas médicas y sociales de lo masculino y femenino.

Ella se describe como “una mujer bastante común” en casi todos los sentidos: “La diferencia es que desarrollé testículos en lugar de ovarios. También calzó una talla grande de zapatos”.

Sarah tiene síndrome de insensibilidad a los andrógenos parcial, una condición intersexual que puede tener como resultado el desarrollo de genitales ambiguos*, y fue asignada de sexo femenino al nacer.

[*Se prefiere utilizar el término “diferencias genitales”]

Ella dijo que casi murió de septicemia cuando era adolescente debido a la cirugía genital.

“Me proporcionaron muy poca información acerca de mis tratamientos, nadie me dijo sobre los riesgos que implicarían a mi vida”, escribió en el primer estudio nacional sobre personas australianas con variaciones intersexuales en 2015.

El sesenta por ciento de las 272 personas entrevistadas habían sido sometidos a cirugía o tratamientos hormonales. Más de la mitad de las intervenciones médicas tuvieron lugar antes de que cumplieran 18 años.

“Perdí tanto tiempo de escuela que, de hecho, tuve que abandonarla por completo. Esto cambió toda mi vida”, escribió Sarah en la entrevista, la cual fue publicada en Intersex: Stories and Statistics from Australia.

“Sufrí trastorno de estrés postraumático y depresión, e intenté suicidarme. Tuve problemas para conseguir trabajos y mantenerlos, y me sentía atrapada en un ciclo de estar fuera de los sistemas sociales normales”.

Sarah dijo que ahora se siente bien sobre la manera en que su cuerpo era naturalmente, esto después de leer y hablar con más personas.

“Nunca me sentiré bien por los cambios quirúrgicos que tuve que soportar a una edad demasiado temprana como para saber que sucedía”.

Alrededor del 1.7% de la población, que equivale a 425,000 personas australianas, se estima que nacieron con algunas características sexuales biológicas que no son típicamente masculinas ni femeninas. (Esto es comparable con la proporción de personas pelirrojas).

(Muchas de las personas – pero no todas – se describen a sí mismas como intersexuales, un término ampliamente preferido al término patologizante “trastornos del desarrollo sexual” que es utilizado por los médicos).

Las cirugías “correctivas”, a menudo se realizan en infantes intersexuales, y los tratamientos hormonales son comunes. Esto puede tener consecuencias a largo plazo, tales como infertilidad, dependencia de por vida a las hormonas sintéticas, cicatrices, la necesidad de más cirugías, osteoporosis, dolor durante las relaciones sexuales y depresión.

Algunas veces, las intervenciones médicas son realizadas para cambiar los cuerpos y ajustarlos a las normas sociales, o para tratar de prevenir que los niños y niñas se sientan diferentes, en lugar de realizarse por una necesidad médica.

Sin embargo, tanto en Australia como de manera internacional, hay una creciente preocupación acerca de las implicaciones de derechos humanos que tienen estas prácticas.

Edward Santow, comisionado de derechos humanos de Australia, encabeza un proyecto que examina esto, enfocándose específicamente en las intervenciones médicas no consensuales.

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Edward Santow, comisionado de derechos humanos de Australia, está analizando como proteger los derechos humanos de las personas que nacen con variaciones en las características sexuales. Fotografía: Suministrada.

El Sr Santow dijo que en el pasado muchas personas no fueron identificadas como poseedoras de variaciones en las características sexuales cuando eran niños o niñas, y que algunas solo lo descubrieron de adultas cuando fueron sometidas a pruebas exploratorias como resultado de la infertilidad.

Sin embargo, dijo que eso estaba cambiando “de manera realmente significativa”, porque más mujeres embarazabas estaban siendo sometidas a pruebas genéticas, tales como la prueba Harmony.

“Identificar a personas con variaciones en las características sexuales se está incrementando de manera exponencial, esto debido a la prueba Harmony”, dijo el Sr. Santow. “Lo que hasta hace poco pensábamos eran variaciones increíblemente raras, ahora sabemos que son mucho más comunes”.

“Cada vez es más común que a las mujeres se les diga: ‘Tú bebé va a tener esta variación en particular’”. (Existen por lo menos 40 variaciones intersexuales). “Eso es muy importante, porque una de las primeras cosas que te preguntan cuándo tienes un bebé es: ‘¿es un niño o una niña?’”.

El Sr. Santow dijo que la educación, los protocolos médicos, y las leyes nacionales que rigen cuando es inapropiado intervenir quirúrgicamente por razones de derechos humanos, no han logrado mantener el ritmo al incremento de los diagnósticos médicos en Australia.

En abril de 2015, Malta se convirtió en el primer país en el mundo en prohibir las llamadas cirugías “normalizadoras” en niños y niñas intersexuales.

El mes pasado, California se convirtió en el primer estado de EUA en condenar de manera formal las cirugías innecesarias en niños y niñas intersexuales, instando a los doctores y padres a diferir las intervenciones médicas hasta que el niño o niña tenga la madurez suficiente para poder tomar una decisión.

Pero en Australia, varios casos de gran repercusión mediática han sido condenados por la comunidad intersexual.

En 2016, la Corte de Familia accedió a que se extirparan las gónadas de una niña intersexual de 5 años, conocida como Carla, que entonces sería criada como una mujer esterilizada. Carla ya había sido sometida a cirugía a los tres años para “mejorar la apariencia” de sus genitales femeninos, y un doctor dijo que al extirpar las gónadas se eliminaría el riego de que se volvieran cancerosas.

En 2017, en otro caso de la Corte de Familia, se reveló que a una niña conocida como Kaitlin, que se identifica como mujer, se le administró testosterona de los 12 a los 13 años para que comenzara la pubertad. Ella había creído, erróneamente, que las hormonas harían que sus pechos crecieran y que comenzara su periodo menstrual.

En noviembre pasado, el Comité de Derechos Humanos de la ONU dijo que estaba preocupado de que los niños y niñas que nacieron con variaciones intersexuales en Australia, algunas veces estuvieran sometidos a intervenciones médicas irreversibles e invasivas que tienen como propósito la asignación de un género.

Estas intervenciones médicas “a menudo se basan en roles de género estereotipados y son realizadas antes de que las personas sean capaces de proporcionar su consentimiento plenamente informado y libre”.

“Aún no contamos con datos precisos acerca de la frecuencia con la que esto ocurre”, dijo el Sr. Santow. “Solo tiende a llamar la atención cuando hay un caso en la corte”.

Dijo que una investigación del senado en 2013 también había arrojado luz sobre las experiencias de las personas que tienen variaciones en sus características sexuales, y la amplia gama de puntos de vista sostenidos por estas personas y por los médicos.

Una portavoz de la Red del Hospital Infantil de Sídney, dijo que el NSW Health había implementado políticas sólidas para garantizar que se obtenga el consentimiento informado para los procedimientos médicos realizados en los Hospitales Públicos del NSW.

“La Red del Hospital Infantil de Sídney, apoya el proyecto de la Comisión Australiana de Derechos Humanos sobre los derechos humanos de las personas con ‘trastornos de la diferenciación sexual’, y ha participado en el proceso de consulta”, dijo.

“Nuestra red de expertos en esta área de la atención médica, han participado en las recientes mesas redondas con la Comisión Australiana de Derechos Humanos y se está preparando para presentar una propuesta ante la Comisión Australiana de derechos Humanos”.

El Royal Chilldren’s Hospital (RCH) en Melbourne, dijo a Fairfax Media que no tenían una posición fija sobre esto, ya que cada niño o niña era considerado de manera individual.

“En cada caso, el RCH considerará la mejor evidencia clínica disponible para trabajar con los padres y determinar la ruta de tratamiento más apropiada para ese niño o niña”, dijo en una declaración.

“A los padres se les informa que existen opiniones diferentes, y están consientes de que diferir la cirugía es una opción que pueden elegir”.

“El RCH está participando activamente en el proyecto de la Comisión Australiana de Derechos Humanos, incluyendo propuestas para el comisionado y como miembro del grupo asesor”.

Morgan Carpenter, codirector ejecutivo de Intersex Human Rights Australia, dijo que el proyecto de la Comisión Australiana de Derechos Humanos fue “muy necesario”.

“Tuvimos constantes conversaciones con los padres, individuos y médicos, y puedo decir que tenemos preocupaciones bastante graves sobre las prácticas actuales en Australia”, dijo.

“Muchos afirman que las prácticas clínicas han cambiado, pero esas afirmaciones no concuerdan con la evidencia”.

“La cirugía es una forma de discriminación y estigmatización – lo que dice es que tu cuerpo debe ser cambiado para poder ser amado”.

La Comisión Australiana de Derechos Humanos está llevando a cabo consultas en toda Australia, y está invitando a que envíen propuestas escritas hasta el 30 de septiembre.

Su objetivo es publicar un informe con recomendaciones durante la primera mitad del próximo año.

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