La Resolución 110 tiene como objetivo cambiar la conversación acerca de los derechos intersex. Por Jake Hall

La Resolución 110 tiene como objetivo cambiar la conversación acerca de los derechos intersex

Por Jake Hall

Traducción: Laura Inter del artículo: “Resolution 110 Aims to Change the Conversation on Intersex Rights” de Jake Hall

Fuente: https://intomore.com/impact/Resolution-110-Aims-to-Change-the-Conversation-on-Intersex-Rights/2912e7861aae4d4d

scr110

Cada vez es más común el reconocimiento de que el género es un complicado espectro y un constructo social, pero el hecho de que el sexo biológico no es tan binario como se nos ha dicho es algo que se discute con menos frecuencia.

Esta falta de conversación a llevado a la invisibilidad de la comunidad intersex. La definición de “intersexual” es amplia, fluida e incorpora numerosas variaciones, lo que significa que difícilmente encontraremos estadísticas confiables sobre el número de niñxs intersex que existen, pero la mayor coincidencia entre los bebés intersexuales es que todos nacen con características sexuales que varían del binario “masculino/femenino”.

Históricamente, los profesionales médicos han respondido a estas variaciones realizando cirugías invasivas, y a menudo no consensuales, para “corregirlas”. Estas prácticas también son conocidas como “mutilación genital intersexual” (MGI), un término cuyo espantoso alias nunca a impedido que se lleven a cabo – inclusive en los países más avanzados. A pesar de que numerosas organizaciones clasifican a la MGI como una violación a los derechos humanos, continúa sucediendo. Esto debe dejar de ocurrir.

Lxs activistas han estado pidiendo que se ponga fin a las prácticas nocivas desde hace décadas – la Comisión de Derechos Humanos de San Francisco emitió por primera vez un llamado a la lucha en 2005 – pero, a principios de este año, llegó una señal de cambio genuino en la forma de la SCR110 (Resolución Concurrente del Senado No. 110).

La resolución presentada por el Senador Estatal de California Scott Wiener, estipula que las “cirugías médicamente innecesarias deberían ser pospuestas hasta que la persona intersexual pueda decidir por sí misma si se somete o no a cirugía a una edad donde sea posible proporcionar su consentimiento informado”. De aprobarse, la SCR110 podría servir como precedente y persuadir a otros estados para consagrar los derechos intersex en la legislación.

La resolución está patrocinada por interACT, una organización sin fines de lucro que lucha por los derechos de la comunidad intersexual de EUA, y por Equality California.

Las primeras señales son prometedoras – a principios de esta semana, la resolución fue aprobada por el Senado de California, y presentada ante la Asamblea para su revisión oficial.

La Comisión de Derechos Humanos de San Francisco también ha declarado su apoyo a la SCR110, pero no se puede ignorar el impactante hecho de que la CDH llamó por primera vez a poner fin a estas prácticas hace más de una década. La visibilidad de los problemas que enfrentan las comunidades queer alrededor del mundo puede haber aumentado exponencialmente en los últimos años, sin embargo, las discusiones que rodean los derechos intersex parecen estar continuamente al margen.

De hecho, es justo decir que en gran parte se invisibilizan o ignoran.

Aria Sa’id, responsable de políticas LGBT de la CDH de San Francisco, argumenta que esta falta de visibilidad es consecuencia directa de la continua resistencia al progreso.

“Las conversaciones sobre los cuerpos intersexuales suelen ser sensacionalistas, y sus experiencias no se destacan en gran parte de nuestro trabajo en la construcción de movimientos en la actualidad”, explica. “Pienso que la más importante barrera a superar es nuestra tendencia a confiar en la perspectiva de la industria médica sobre las cuestiones intersexuales; Creo que las personas poseen un deseo innato de escuchar y construir empatía, pero debido a que muchos de nosotros no compartimos las experiencias de las personas intersexuales, tiende a haber un enfoque centrado en la influencia médica”.

En los últimos años, se ha visto a una gran cantidad de activistas intersexuales que intentan combatir esta invisibilidad alzando sus voces, denunciando la discriminación y detallando sus propias experiencias.

La supermodelo de Bélgica, Hanne Gaby Odiele, es uno de los más famosos ejemplos. En abril del año pasado, comenzó a hablar acerca del hecho de que su intersexualidad le fue ocultada durante su niñez, además clasifica inequívocamente los procedimientos quirúrgicos que le fueron impuestos como una violación a los derechos humanos. A pesar de esta abierta discusión sobre el trauma que vivió, Odiele se ha convertido en un modelo a seguir y en una incansable activista. Hablando con The Guardian el año pasado, declaró: “Nunca sabré lo que es ser una mujer cisgénero. Nunca seré capaz de hablar sobre tener un periodo menstrual o tener un hijo, pero tampoco soy un hombre – Estoy orgullosa de ser intersexual”.

No solo Odiele está humanizando las cuestiones intersexuales, sus palabras también justifican la reticencia de Said de dejar la discusión sobre cuestiones intersexuales a los profesionales médicos.

“Mis padres entendieron un poco, pero no todo – nunca hablaron con nadie de esto, nunca tuvieron contacto con padres en la misma situación”, explicó Odiele en la misma entrevista, antes de continuar describiendo la culpa que después sintió su madre. No fue su culpa: “Lo que sea que te diga el especialista, simplemente vas a creerlo”, dijo Odiele. A ellos, al igual que a muchos padres, se les advirtió que la MGI (mutilación genital intersexual) era “correctiva” – una creencia dañina que estigmatiza a las personas intersexuales e ignora el hecho de que solo una pequeña fracción de las variaciones intersexuales requiere intervención médica.

Kyle Knight, un investigador en Human Rights Watch y autor de un informe exhaustivo de 2017 sobre la MGI [resumen del informe en Español], describe más detalladamente el estigma asociado a las afirmaciones que dicen que la MGI es médicamente justificable.

“Algunos cirujanos defienden la práctica de las cirugías médicamente innecesarias en niños (as) con características intersexuales, porque creen – sin evidencia alguna – que la diferencia corporal impedirá que estos niños (as) sean ‘miembros funcionales de la sociedad’”.

Knight recientemente testificó en apoyo a la resolución, pero recuerda que el Dr. Larry Baskin en su contradeclaración se basó en la idea de que, de alguna manera, al ‘corregir’ a lxs niñxs intersexuales se les está haciendo un favor. “Tales declaraciones no están basadas en evidencia, son profundamente estigmatizantes, y están más allá del alcance de un cirujano”, reiteró Knight. “Por supuesto que sabemos que las personas que son diferentes pueden enfrentar discriminación, estigma, y acoso o bullying en la sociedad. Pero no hay razón para intentar cambiar a la persona en cuestión. En su lugar, debemos cambiar a la sociedad – eso es lo que defiende la SCR110 y sus seguidores”.

Solo hace falta vislumbrar los orígenes de la MGI para entender con precisión el porqué estas actitudes deben cambiar.

Fue en 1966 que el psicólogo John Money decidió comprobar una teoría que decía que era posible asignar un sexo a un niño al nacer y criarlo de acuerdo a un género elegido por un doctor o padre, Money decidió comprobar esto en un paciente inicialmente anónimo, John/Joan – ahora conocido como David Reimer. Nacido biológicamente varón, el pene de Reimer fue destruido accidentalmente durante una circuncisión fallida. En ese momento, Money intervino y persuadió a sus padres para que permitieran la realización de una cirugía genital y la administración de un tratamiento hormonal.

El psicólogo afirmó abiertamente que su teoría había sido exitosa, utilizando el caso para apoyar la idea de que se debería permitir a los doctores intervenir quirúrgicamente y esencialmente determinar el destino de los bebés intersexuales. Llegó a afirmar que el procedimiento debería considerarse incluso si el niño o niña en cuestión no era intersexual.

Más tarde se reveló la controversia. Décadas después, Reimer y su hermano gemelo declararon que Money había abusado sexualmente de ellos, y que les había tomado fotografías a sus genitales y realizado ‘inspecciones’ genitales sin su consentimiento. Reimer sufrió una vida de trauma, la cual después fue documentada en un libro. Eventualmente se suicidó.

Este puede ser un ejemplo extremo, pero el hecho es que la mutilación genital intersexual es un ejemplo de abuso infantil autorizado por el estado. No solo es una cuestión de derechos humanos, también es una cuestión de identidad. Al interferir con el derecho de un niñx a desarrollar su propia identidad de género, y tomar una decisión informada sobre la intervención quirúrgica, los médicos esencialmente están borrando a una comunidad, a la que nunca se le ha dado el derecho de florecer.

El estigma social aún existe, pero la SCR110 y las conversaciones que ha generado, pudieran ayudar a proteger los derechos intersex y así, erradicar la insinuación de que los cuerpos intersexuales son una enfermedad que necesita una cura.

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