Este texto fue compartido exclusivamente con Brújula Intersexual, si quieres publicarlo en otro lugar, por favor escríbenos para pedir autorización a la autora: blogmamainter@gmail.com
En este enlace puedes ver todas las entradas del BLOG MAMÁ INTER
TRABAJANDO EL CAMINO
Por Marinette
Hola a todas, todos y todes,
Estoy muy contenta de poder compartirles los últimos sucesos que hemos vivido entre tanto ajetreo de la ciudad, el trabajo y los dos meses de vacaciones de los niños. ¡Uf, el tiempo se pasa volando!

Dos meses de vacaciones con los niños son maravillosos y necesarios, pero para las mamás que trabajamos, creo que fue algo complicado atender el negocio y cuidar de Soni. Aunque sí salimos unos días a Perú al evento de Bienestar Intersex, donde, en mi entrada anterior, les compartí todo lo que vivimos. Solo quiero recordar que fue una experiencia maravillosa y, a la vez, un parteaguas por varias razones.
Una de ellas es que, anteriormente, Soni entró a un taller de emociones, también maravilloso, con una psicóloga lindísima que, a través de los cuentos, pudo observar cómo manejaba sus emociones. Soni interactuó muy bien con los otros peques, pero hubo algo que le llamó la atención a la psicóloga: cuando tocaban temas personales, él se mostraba muy reservado. Quizás tenga el tema del cuerpo en su mente; quizás tenga muchas preguntas. No lo sé.
De pronto, yo le platico sobre nuestra colaboración con Brújula Intersexual. Desde pequeño está muy familiarizado con algunos términos, pero de ahí a que los comprenda, aún no tengo la seguridad.
Después del viaje a Perú, con todas las personitas maravillosas que conoció, estoy segura de que algo despertó en su interior. Quizás surgieron más preguntas acerca de su cuerpo. Y por eso, sabiendo que ahora entrará a cuarto grado de primaria, donde ya empezarán a tocar temas de los genitales, quise adelantarme un poco. Revisé los libros escolares, en particular el de Ciencias Naturales, pero no encontré mucho más que el tema de los genitales de los hombres y de las mujeres. Realmente ese tema viene muy ligero, pero ya nombran el pene, los testículos, la vagina y la vulva, y hablan de la menstruación. Les recomiendo a otras mamis hacer esto conforme van avanzando en la primaria: tenemos que ir un paso adelante, sobre todo para que no tengan sorpresas o se informen mal.
Entonces, lo que hice fue lo siguiente: retomé una conversación que tuvimos el año pasado. Le dije que verían temas con mayor profundidad y que recordara que en los libros no hay suficiente espacio para contar acerca de todas las variaciones de cuerpos que existen en la Tierra. Por eso, solo se enfocan en dos: lo típicamente femenino y lo típicamente masculino, pero solo incluyendo ciertas características que tienen la mayoría de los hombres y la mayoría de las mujeres. Le puse como ejemplo que los seres humanos tenemos dos ojos, nariz y boca, pero no todos tenemos el mismo color de cabello ni el color de ojos que aparece en su libro. Por eso es importante que sepa que, aunque en su caso las gónadas no han aparecido en su lugar, eso no quiere decir que no sea niño; simplemente, su cuerpo es diferente de los cuerpos que aparecen ahí.
Considero que le quedó claro, pues me confirmó que ya lo sabía. También aproveché para comentarle que el tema de los genitales es algo muy privado, por lo que no era necesario que le preguntara a la maestra, pues algunas personas de la escuela no estaban enteradas de todas las variaciones corporales que existen.

Hasta ahí pensé que, bueno, le había quedado claro. Sin embargo, por los resultados que nos dio la terapeuta del taller de emociones, me sugirió que continuáramos con las sesiones de terapia con la Dra. Eva Alcántara, pues quizás podría ser un buen momento para hablar más acerca de él y de lo que siente. Al entrar a la etapa de la preadolescencia, muchos niños se cierran un poco y es bueno generarles algún espacio adicional al espacio que tienen con los padres o sus familias, un espacio con alguien de confianza y, qué mejor que sea con alguien con quien él se sienta cómodo.
Por tal motivo, empecé a llevarlo con la Dra. Eva, quien justamente, después de un par de sesiones, me comentó brevemente que sí es importante continuar aclarando las dudas sobre qué son las gónadas. También me compartió un video maravilloso donde Camino Baró, autora del libro infantil Un secreto pelirrojo, habla de la intersexualidad. Me pareció bastante bueno y aquí les comparto el enlace para que puedan verlo: https:// youtu.be/T2wKoEgcNyM

Considero que es un libro muy bueno para ir abriendo el camino hacia el tema de la intersexualidad con los peques. Muchas veces, nosotras, como mamás, buscamos la manera de explicarles lo más sencillo posible el por qué hay diferencias en sus cuerpos o hablamos sobre sus genitales, pero quizás nos falte algo de apoyo para complementar la información y dejarla mucho más clara.
Por ejemplo, yo siempre le he dicho a Soni que las gónadas son como unas bolitas que están en el cuerpo cuando nacemos y nos ayudan a desarrollarnos cuando crecemos; es decir, nos ayudan a crecer y a que nuestro cuerpo vaya cambiando para convertirnos en adultos. Pero ellas deben estar en ciertos lugares de nuestro cuerpo y las de él se fueron de fiesta y se perdieron. Jajaja, ya saben cómo es mi imaginación. Esa explicación estuvo bien hasta los 6 o 7 años, pero ahora que tiene 9 años creo que ya no queda clara. Seguro se preguntará: “¿A qué fiesta? ¿Quién las invitó y por qué no regresaron? ¿Qué son las gónadas? ¿De qué están hechas?”. Bueno, me imagino que los niños son muy inteligentes y, aunque a mí no me pregunta, sí lo hace en las conversaciones con la Dra. Eva. Ahí es donde, en conjunto, vamos forjando el camino.
Es súper natural que nosotras, como mamás, no tengamos todas las respuestas a las preguntas de nuestros peques. Por eso hay que informarnos, pero a veces encontraremos términos muy técnicos y no habrá forma de hacerlos sencillos; por ejemplo, hormonas, clítoris, vulva. Seguro nos encontraremos en esa línea delgada de incertidumbre, donde nos preguntaremos: “¿Ya es tiempo de hablar con ellos de manera más directa? ¿O será muy pronto?”.

Pues, aunque yo siento algo de temor, creo que sí, ha llegado la hora y Soni tiene que ir entendiendo un poco más sobre su hermoso cuerpo. Creo que ese temor en mí se debe a que, por dentro, quisiera que siguiera siendo mi niñito, mi bebé, pues lo adoro así. Pero no quiero ser egoísta, él tiene que crecer, crear su propio juicio sobre su cuerpo y entender las dudas que pudiesen surgirle conforme va desarrollándose. Es la naturaleza del cuerpo humano y, aunque hasta el día de hoy para mí es como una caja de sorpresas (y créanme que yo amo las sorpresas), en este caso sí me da algo de ansiedad e incertidumbre, sobre todo porque no sé cómo se desarrollará su cuerpo. Siento que no sé nada y es como si todo volviera a empezar.
Pero bueno, quizás esto les pasa a todos los padres que están atentos cuando sus hijxs llegan a la adolescencia o preadolescencia. No saben cómo será su carácter, su temperamento, si serán rebeldes, si les gustará mucho la fiesta, si se volverán callados o extrovertidos. Hay tantas preguntas y, a veces, tan pocas respuestas que lo mejor es trabajar la paciencia, tener calma, centrarnos en el presente y disfrutarlos, porque yo sentí que desde que nació hasta los 9 años que tiene ahora fue como un segundo. Volteo y, claro que no: hemos vivido tantas cosas. Pero cada etapa es maravillosa, y más si la vivimos con atención plena. Todo llegará en su momento y en el tiempo que sea necesario.

Esta entrada de blog la estoy escribiendo en el transcurso de varios días, ya que entre ser mamá, trabajar y vivir en una ciudad tan grande, me queda poco tiempo para escribir. Estoy buscando organizarme mejor, pero créanme que a veces estoy al tope de cosas y siempre ando pensando en todo lo que quiero comentarles y compartirles.
Pero bueno, el punto es que tuve que ir a Hospital Siglo XXI y sentí un ambiente diferente. No sé, quizás a veces vemos las cosas como un espejo, y lo que traemos dentro se ve reflejado en otros. Fui a reagendar una cita que perdí por mi culpa, pues no la recordé entre el inicio de clases, mis tiempos cortos y distancias largas. Se me fue por completo; me hago responsable.
Entonces quiero contarles cómo estuvo. Teníamos cita el mes pasado, pero, después de mi olvido, tenía que regresar para reagendarla. Así que, dos o tres días después de dejar a Soni en la escuela, fui. Pasé y me formé unos 15 minutos. Cuando llegué a la ventanilla de Control 1, la señorita me dijo que no tenían sistema y que, por favor, regresara en una o dos semanas.
La siguiente semana no pude ir, así que dejé pasar más tiempo. Volví, casi un mes después, con la tranquilidad de que ya tendrían sistema. El día que fui, me atendió otra señorita en el mismo control y, después de formarme casi 20 minutos, me indicó que ella no podía reagendar la cita, que tenía que ir con la endocrinóloga para que ella me asignara una fecha.
Entonces me acerqué al consultorio y toqué la puerta (algo que nos dicen que debemos evitar, de preferencia), no me abrieron. Estuve esperando otros 20 o 30 minutos, hasta que salió la doctora para llamar al siguiente paciente. Ahí aproveché para contarle que quería reagendar la última cita que me dio. Me dijo que, como ya estábamos en septiembre, no tenían citas para este año. Tenía dos opciones: una era que me diera una cita para febrero de 2027 y la otra, ir a mi clínica familiar, sacar una cita para Soni y contarle al doctor para pedirle que lo enviara de primera vez otra vez a Endocrinología. Obviamente, siguiendo el protocolo: clínica familiar, clínica de segundo nivel, hasta llegar a la clínica de primer nivel.
Opté por esa segunda opción y, bueno, pues la verdad ya estoy cansada.
Esta cita era importante porque le hicieron unos estudios de sangre para ver cómo está la testosterona y revisar la densidad ósea.
Me siento bastante culpable y está bien, tendré que hacer lo que me piden con tal de reagendar lo antes posible. Me sentí impotente de subir y bajar escaleras, regresar, entrar, salir y esperar en las filas. Mientras esperaba, me dediqué a observar lo que estaba a mi alrededor.
Los pasillos son largos, medio oscuros, hay pocas bancas y siempre es común ver mamás e hijos, pero ahora vi más papás y me dio mucho gusto. Sin embargo, vi desesperanza en algunas miradas; en otras, cansancio y, en otras, ternura hacia sus hijos.
Vi a una mamá que entró con una pequeña en silla de ruedas, con las dos piernas enyesadas. Vi a dos niñas platicando. La pequeña le preguntó a la grande: “¿Por qué estás aquí?”. Después, la otra preguntó lo mismo. Ambas tenían una sonrisa hermosa en el rostro. Luego, la niña grande le preguntó a la pequeña cuántos años tenía, a lo cual respondió: “Siete años, ¿y tú?”. Y ella contestó: “Doce años”.

Después caminé al control donde está Salud Mental para que me reagendaran otra cita que también perdí, porque me la dieron un sábado a las 7 pm y se me pasó por completo. De verdad, este mes no fue mi mejor momento.
Entonces fui y le comenté a la señorita. Me dijo que me tocaba en el turno de la tarde y que mejor regresara en la tarde. Le comenté que no me era posible y que nosotros estábamos con el Dr. J. desde un inicio, hace 7 años, pero que lo cambiaron, nos pasaron con otra doctora, luego ella se fue y nos volvieron a asignar otra doctora los sábados en la noche. De hecho, apenas era la segunda cita con esta doctora. Y déjenme decirles que, la verdad, fue pésima: no tuvo nada de profesionalismo. Solo preguntó: “¿Cómo te sientes, Soni?” y “¿Con qué te identificas: niño o niña?”. Realmente ya no le reclamé. Creo que no todas las personas tienen vocación para dedicarse a la medicina. Me gustaría aprovechar estas sesiones, pero a veces ya estoy cansada de explicar y explicar por qué vamos ahí.
En fin, la señorita me comentó que, por haber estado cambiando tanto de doctor, me asignaría otro en la mañana, pero que era la última vez que pasaba. No entiendo, yo no he pedido ningún cambio de doctor y me señala como si yo lo hubiera pedido. En fin, tomé mi cita y salí de ahí.
En ese momento caminé y vi nuevamente los rostros de los papás en la sala de espera: cansados, tristes y preocupados. Eso me hizo reflexionar sobre cualquier caso que requiera asistir a un hospital. Es sumamente importante que los doctores nos den información real, que tengan tacto para dar noticias y que se involucren con los casos de los pacientes. Sé que pasar todo un turno en el hospital ha de ser muy pesado, pero ellos eligieron estar en el sector salud y, si lo eligieron, es porque les interesa ayudar a niños y niñas, cada uno de los cuales involucra a una familia.

Creo que es de suma importancia que los doctores obtengan más información sobre intersexualidad y sepan más sobre el tema. Esto les daría la oportunidad de abrir su mente, explorar cada caso de manera más amigable y no verlo como algo raro, como “uno entre mil casos”, como algo fuera de lugar o malo para la persona. No digo que se pongan en los zapatos del paciente, pero sí que tengan un poco de empatía y sensibilidad, pues, si supieran todo lo que han vivido niñ@s y adolescentes (y no les cuento sobre las experiencias de personas adultas con variaciones intersex), entenderían mejor. Si tuvieran más información, estoy segura de que se generaría un círculo de confianza entre pacientes y el sector médico.
Yo no tengo ningún estudio en medicina, pero les puedo decir que, leyendo, investigando y escuchando historias, y con toda la información que se maneja en Brújula Intersexual, he aprendido mucho. Si los médicos pudieran tomar un poquito de esta fuente de conocimiento, su mente se abriría a un mundo inmenso al que hasta ahora son muy pocos los que han logrado entrar.
De hecho, próximamente en el pódcast de Mamá Inter tendremos a una maravillosa invitada, la Dra. Grecia, quien es una genetista maravillosa y que desde un inicio tuvo mucha empatía por el caso de Soni. De hecho, fue quien me preguntó si sería posible llevar una muestra de sangre de Soni a Estados Unidos para hacerle un estudio mucho más específico. Era un estudio genético ámplio donde incluso se puede ver si una persona es propensa a contraer ciertas enfermedades en la edad adulta. Inclusive, se firma un acuerdo donde los papás pueden indicar si quieren conocer todos los resultados o solo los más relevantes.
Obviamente, nosotros decidimos conocer absolutamente todo y, afortunadamente, todo está bien con nuestro pequeño Soni.
Yo le pregunté a la Dra. Grecia por qué tenía tanto interés en la intersexualidad, y ella me respondió que últimamente le han llegado muchos niños y niñas con variaciones similares a las de Soni. Eso fue hace 3 o 4 años. Imagínense ahora.
La cuestión es que requerimos el apoyo de alguien como esta doctora, que, aunque está en el área de investigación, no solo se interesa por tener estadísticas, sino también por entender la situación de las niñas y niños con estas variaciones genéticas y poder brindar mejor información a las mamás, a los papás y a las y los pacientes que llegan a la Clínica de Desarrollo Sexual que está en el Hospital S. XXI.
Que otro ser humano se interese por entender genuinamente lo que está sucediendo hace una gran diferencia, pues no solo es la parte médica, también es entender cómo transmitir la información de manera respetuosa y con tacto a los papás que no tienen ningún conocimiento acerca del tema.
Es por ello que me interesa que otras mamis conozcan a la Dra. Grecia. Tener aliadas es lo único que nos va a ayudar a continuar abriendo el camino para dejarles un mejor futuro a nuestros peques.
Sé que muchas mamis hemos vivido muy malas experiencias en el sector médico, por eso hay que informarnos, investigar y acercarnos a médicos que se guíen por los derechos humanos. Hay que confiar en que todavía hay buenos seres humanos que buscan ejercer su profesión desde el amor, la pasión y la comprensión. Son pocos, lo sé, pero por algo se empieza.
Y con esto me despido, deseando que tengan un maravilloso mes lleno de esperanza y amor.
Con cariño Marinette

¿Sabes quién es tu gente?
Las personas que respetan tus limites, te valoran y te defienden.
Las que se disgustan contigo de frente y a tus espaldas te protegen.
Las que no se van de tu lado cuando resbalas, sino que te sostienen la mano mientras te levantas.
Las que en ocasiones ni siquiera te entienden, pero intentan hacerlo porque te quieren.
