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Primer recuerdo: ¡Pis de pie!
(chivo expiatorio del discurso médico)
Por Cabalga (Argentina)
En este pedacito de catarsis… en estas nuevas palabras de horrores viejos que Brújula Intersexual me (y nos) deja amorosamente poner en su página para completar este relato universal de las mutilaciones genitales infantiles, quiero escribir sobre mi primer recuerdo relacionado con lo que ahora sé que es mi intersexualidad. Cuando tenía alrededor de 3 años, recuerdo salir casi corriendo del baño, y delante del resto de mi familia, decirles que “ahora” ya podía hacer pis de pie. Mis abuelos y mis tíos, que llegaban recién de un pueblo vecino tras meses sin vernos, festejaban la noticia como un campeonato.
Es increíble cómo los relatos que nos cuentan, aunque nos estén hablando de nuestro propio dolor, nos configuran… nos forman y nos dejan sensaciones que, aunque nunca son del todo claras, van llenando casilleros. Yo hacía pis delante de todos y era el héroe de la familia.
Hasta que el tiempo desgasta los casilleros, vuelven los dolores y las preguntas. Sabemos hoy que las frases: “No va a poder hacer pis de parado” o “No va a tener sexo si no hay cirugía”, son de las principales herramientas que tiene el agente de la medicina para convencer a nuestros padres de que esa es la mejor solución (al “problema”). Lo que seguimos sin saber es de dónde viene la obstinación de gran parte de los médicos por restarle importancia, desvalorizar nuestras opiniones o simplemente aseverar que lo que nos hacen en el cuerpo se hace por protocolo y es imposible no hacerlo.
Seguimos sin saber por qué existe ese “convencimiento” ciego y sordo de que hay que seguir operando, al punto incluso de que, en los países donde las cirugías ya están prohibidas, les ofrecen a las madres y padres operar a sus hijos en países vecinos… con el paquete tour como frutilla del postre, elite, high class (además, saco de otro costal).
Sabemos hoy que hacer pis de parado o sentado es indistinto, pero no sabemos por qué la medicina sigue ciega y sorda ante nuestros reclamos. Ciega porque pondera una cicatriz por sobre la sensibilidad genital, como si aproximar la carne a una idea preconcebida de cómo “debería” verse pudiera volverlo más estético o más erótico. Sorda porque no escucha los reclamos de las personas intersex operadas, que resuenan ya en el planeta desde hace más de 20 años, cada vez con más fuerza. No escucha los gritos de dolor.
¡¿Cómo se siente, entonces, una persona intersex que fue mutilada en la niñez, que jamás obtuvo una respuesta verdadera y que hoy no es escuchada, o es reducida simplemente a la categoría de “paciente psicológico o psiquiátrico”, casi poniéndonos al nivel de lo que en el lenguaje militar se llama “DAÑO COLATERAL”?!
Hacer pis de pie fue el primer chivo expiatorio de ese logro médico. Fue la primera promesa cumplida a mis padres y a mí, que empujó la mentira médica hacia más operaciones, hasta el regreso de los dolores, la aparición de los entumecimientos y las disfunciones.
Jamás quise volver al médico, y cuando lo hice, al urólogo, hace dos años, fui tratado de loco: dijo que “tenía problemas psicológicos”. Sé hoy que fue el primer chivo expiatorio al comprobar la psicopatía de la medicina. Confirmé que, lejos de frenar, preocuparse y hacer un relevamiento de mi relato, la respuesta de un médico ante las preguntas de un hombre mutilado en la infancia, sin posibilidad de opinar y dejado a la deriva médicamente, es que estoy loco. “Cuánta lucidez, un nene mutilado… con problemas psicológicos de grande: ¡qué gigante sos, capo!…” pensé luego. En ese momento lloré y me fui (me disculpo por el sarcasmo).
La psicopatía está ahí… el próximo niño a operarse y hacer pis de parado está ahí. Lo que seguimos sin saber es cómo, a pesar de que la ONU lo asemeje a la tortura desde hace años, el discurso médico sigue obstinadamente orientado a promover las mutilaciones genitales infantiles (y vuelvo a aclarar que hablo de las intersexualidades que se operan simplemente por cuestiones estéticas).
Fue entonces el pis de parado uno de los… o tal vez el primer casillero lleno. Fue el primer chivo expiatorio cumplido que le permitió a la medicina avanzar con el resto.
¿Cómo no pensar, ante semejantes evidencias, que en realidad la medicina tiene problemas psicológicos?… Lo de mono con navaja lo pensaste vos 😉.
PD en forma de décima susera:
Lo de hacer pis de pie
es un decir literal
que uso para expresar
algo difícil de hacer.
Si no me quiere creer,
tiene el ejemplo bien a mano:
cualquier varón ser humano
ya le erra en el inodoro,
más entuavía este chorro
siempre va a contramano.
CABALGA
