La tierra tembló, y nosotros seguimos aquí | Por Julian Parra y Leonor (Venezuela)

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Este retrato de Julián Parra forma parte del proyecto Somos Personas. Fue realizado por Laura Inter, 2024

La tierra tembló, y nosotros seguimos aquí

Por Julian Parra y Leonor (Venezuela)

 

Una carta desde Venezuela, desde un cuerpo intersex, desde un país que se cayó dos veces el mismo día

Estaba en mi casa cuando tembló. Ahí mismo, entre mis paredes, en el lugar donde se supone que uno está a salvo.

Pensé que iba a morir.

Tengo una discapacidad motora. Eso significa que mientras todos corrían hacia la calle, yo no podía correr. No podía «simplemente salir del edificio» como dicen en las noticias, como si fuera tan sencillo, como si el cuerpo de todos respondiera igual. Sentí las tuberías de gas explotar en algún punto de la estructura. Y ahí, quieto, sin poder moverme como se supone que uno debe moverse para salvarse, pensé en mi perro. Pensé en mi familia. Pensé que si me tocaba morir, iba a morir ahí, junto a mi perro, sin más.

Así, sin más. Esa fue la idea exacta que tuve. No hubo grandeza en ese momento, ni discurso, ni fuerza. Solo la certeza fría de que el cuerpo que no corre también puede quedarse ahí, en un edificio que se cae, y ya.

No morí. Escribo esto porque no morí.

Y necesito decir esto sin adornarlo: ser una persona intersex con discapacidad motora en Venezuela, un 24 de junio con la tierra partiéndose en dos, es entender que la vulnerabilidad no es una palabra de taller ni de ponencia. Es literal. Es no poder correr. Es que nadie diseñó los protocolos de evacuación pensando en un cuerpo como el mío. Es que en medio del pánico, además de todo, mi cuerpo ya venía cargando años de patologización, de decisiones médicas tomadas sin consentimiento, de un sistema que nunca preguntó qué necesitábamos las personas intersex, y ahora tampoco preguntaba cómo íbamos a salir vivos de un temblor.

Brújula Intersexual siempre ha estado ahí. Siempre. No fue una sorpresa que se comunicaran con nosotros apenas pasó lo peor — fue, otra vez, lo de siempre: la comunidad intersex cuidando a la comunidad intersex, porque casi nadie más lo hace. Junto con más activistas que desde México se organizaron para ayudarnos. No sé bien cómo describir lo que se siente recibir ese mensaje después de haber pensado, unas horas antes, que ibas a morir junto a tu perro sin que nadie más lo supiera. Es algo parecido al alivio, pero no es solo alivio. Es la prueba de que alguien, en algún lugar, sí nos tiene presentes.

Por eso pido esto, con toda la honestidad que me queda: no nos olviden.

No nos olviden a quienes no podemos correr. No nos olviden cuando hagan los censos de daños y no exista una casilla para preguntar si hay personas con discapacidad, personas intersex, personas que necesitan algo distinto para sobrevivir a lo mismo que todos están sobreviviendo. No nos olviden cuando la noticia deje de ser noticia y solo queden los edificios a medio caer y la gente, como yo, tratando de reconstruir algo con un cuerpo que el mundo ya trataba como problema antes de que temblara la tierra.

Gracias a Brújula Intersexual. Gracias a México. Gracias a quienes se acordaron de nosotros cuando yo, esa tarde, solo alcancé a pensar en mi perro y en morir sin más.

Sigo aquí. Seguimos aquí. No nos olviden.

 

Julian y Leonor

 

*Julián Parra es director de Intersex Venezuela

 

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