INTERSEX | Por CABALGA (Argentina)

INTERSEX

Por CABALGA (Argentina)

Buscar “hipospadias” a los 30 años en el navegador Explorer fue una aventura corta. Interrumpida a las pocas páginas por los relatos y pedidos de auxilio de personas que, en foros y páginas a las que ya ni recuerdo cómo llegué ni sé cuáles son, pedían a gritos ser escuchados. Relatos de dolor, desesperación y muchísimo sufrimiento físico y, a ojos vistas, ya un cansancio y estrés psicológico. Me sentí un privilegiado… Las siempre presentes explicaciones del cirujano que me operó (había escrito “mi cirujano”, como le dije toda la vida… y lo borré automáticamente), su renombrado prestigio, y escuchar cosas como “¡qué buena piel tenés!” o “tu caso se estudia en universidades” completaron siempre muy fácilmente los casilleros de preguntas y dudas. Por entonces, ejercia como podía la sexualidad, pensando que, como cualquiera, alternaba buenas y malas en esto del amor y el sexo, pero que la medicina me había “salvado”, me había ayudado a tener al menos eso: un pito casi “normal”. Me sentía lejos de esos relatos y agradecí… pongámosle, lo “poco severo” de mi caso, y seguí mi camino a pesar de esas sensaciones de entumecimiento en las cicatrices de mis genitales que me habían hecho abrir el navegador.

El camino hasta acá fue largo. Hoy ya hace diez años que vivo mi sexualidad solo, encerrado, frente a la pantalla y, de la mano del THC y el CBD, paleo mis dolores, que cada vez son más y en más lugares, y la llevo como puedo. Yo ya estoy roto. Sobra decir que lo terrible es que sigan operando a niños con variaciones intersexuales. Con esa pregunta llegué a un nuevo urólogo el año pasado, quien, luego de auscultarme y oír mis preguntas sobre si se seguía operando la hipospadias, me contestó que era imposible no operarlas y que lo que yo tenía eran problemas psicológicos. Asimismo, cuando comparto esto con amigos, les es muy difícil escuchar e, incluso a algunos, les es imposible. Me es difícil lograr sentirme entendido. Subyace el “todos tenemos problemas” en algunos casos, pero ES MÁS SERIO QUE ESO.

Lo que encontraba me hacía estar más solo, con pensamientos oscuros, peleando con afectos en quienes nunca pude terminar de confiar porque los que fuimos mutilados de niños por una medicina que “quería ayudar” y nos rompió, no confiamos nunca mucho en nadie ni en nada. Y hoy lo sé.

Hoy lo sé porque, aunque nos parezca raro, la Inteligencia Artificial me llevó en una sola pregunta a Brújula Intersexual y a Potencia Intersex, en donde supe que ya no estaba solo y que, de alguna manera, nunca lo estuve, ni estoy loco. Y, como me dijo una amiga ayer: NACIMOS SANOS, PERO NOS ROMPIERON.

Sabemos o suponemos (por esto de no creer mucho en “¿nadie vio?”) que lo hicieron queriendo ayudar. En ese mismo sentido grito: YO, HOY, POR MÍ Y POR TODOS. Me duelen a mí los dolores de todos nosotros y quiero ser la oreja de quien la necesite, el hombro para llorar y el abrazo para recargar.

Tal vez, como se pueda explicar, decir, o finalmente, GRITAR a la medicina que ayuda que todos los operados que nos sentimos mutilados (*tráeme uno que no) sentimos que la forma de ayudar hoy es aceptar las variaciones como parte de la tan pregonada diversidad y que, como pasó con las personas que tienen ojos claros y los pelirrojos (también demonizados en su momento, perseguidos, matados, todo), terminemos siendo aceptados como somos. Y que, en todo caso, el acompañamiento sea solo el que necesita un niño para entender su realidad. Ayudarlo a completar sus casilleros de la cabeza, sin que además tenga que paliar con cicatrices irreversibles.

La pregunta siempre está ahí. ¿Cómo hubiera sido mi pito sin cirugías? ¿Colgaría erecto (como en mi caso, merced a las gomas elásticas con las que cortan la circulación para las cirugías que destruyen tejidos y queda colgando parado), en vez de “pararse” para arriba? ¿Dónde habrá estado la salida de mi conducto urinario? ¿Tendría el mismo diámetro exacto ese resto de conducto que construyeron sobre mi pene para que llegara más cerca de la punta? ¿Habrá eso influido en mis eyaculaciones, haciéndoles perder potencia, ya que nunca vi un chorro de semen salir, sino un flujo que llegaba a salir sin despegarse del cuero más que por gravedad? Lo que puedo contestar hoy, a mis 49 años (*habiendo sido uno de estos a mis 20), es que si no me hubieran operado, no sentiría dolor ni entumecimiento en las cicatrices.

Quiero repetir y agregar:  NACEMOS SANOS Y DISTINTOS. NOS ROMPEN PARA HACERNOS A TODOS PARECIDOS. Después, estás a la deriva.

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