Historias Inter: ¿Cómo se recopilan las historias de vida en Brújula Intersexual?

Historias Inter: ¿Cómo se recopilan las historias de vida en Brújula Intersexual?

Por Laura Inter

  • Este texto es un fragmento de un Libro que publicaremos este mismo año.

      Las historias de vida de personas intersexuales y familiares recopiladas por Brújula Intersexual, en su mayoría fueron producidas mediante un proceso de acompañamiento y ayuda. La primera vez que compartí mi historia lo hice a través de un proceso similar. Escribir mi historia por primera vez, saber cómo empezar, organizar recuerdos que estaban mezclados, era complicado. La escritura no era una habilidad natural en mí y resultaba aun más difícil lograr expresar experiencias complejas que había callado por largo tiempo: mi pasado, mi vida, mis traumas, mis miedos y muchas situaciones que nunca había tenido la oportunidad de expresar abiertamente con nadie.     

      Conocí a Eva Alcántara en 2014, desde un inicio sentí una profunda conexión con ella. Charlamos, y aunque Eva no es una persona intersexual conocía bien el tema e identifiqué en ella una gran sensibilidad, sentía que ella me entendía. Desde ese momento ella creyó en el proyecto que yo había fundado un año antes. Actualmente ella forma parte del equipo de Brújula Intersexual, y desde el inicio me ha asesorado y apoyado para crecer. El acompañamiento y la escucha que me brindó fueron esenciales para recordar y comenzar a organizar mi pasado, gracias a esas charlas ordené mis recuerdos e incluso recuperé varios momentos de mi vida que había olvidado por completo. Se me dificultaba escribir, así que Eva me apoyó con una serie de preguntas que iba respondiendo y eso le fue dando forma a mi historia. Cuando terminé de responder a las preguntas, las fui integrando en un testimonio y al terminar sentí que por fin mi pasado comenzaba a tener un orden, sentí también que se me quitaba un peso de encima, un peso que había cargado toda mi vida: el peso del silencio y de la vergüenza. Ese testimonio fue publicado en inglés con el título “Finding My Compass” [Encontrando mi Brújula] y es una primera versión del testimonio titulado “Brújula: Mi cuerpo”, que concursó para el Premio Raquel Berman a la resiliencia de las mujeres frente a la adversidad 2019, y ganó el 1er lugar.

         Escribir me ayudó a entender de dónde venían algunos de mis traumas e inseguridades presentes y, más tarde, eso me permitió entender y ayudar a otras personas con experiencias similares. Así, escribir significó organizar mis recuerdos, porque antes mi pasado parecía estar compuesto de fragmentos de recuerdos al azar sin conexión real con mi presente. Pienso que perdonar y dejar ir no significa olvidar, por mucho tiempo pretendí olvidar mi pasado, pero lo que en realidad hacía era evadirlo y evité confrontarlo reprimiendo los recuerdos dolorosos. Creo que al escribir resignifiqué mi pasado, dejé de evadirlo, y ahora me vinculo con el mismo de una manera más sana. Dejé ir muchos de los sentimientos negativos que asociaba con lo que viví. Ahora, las experiencias de mi vida, buenas o malas, son herramientas que me ayudan a comprender y cambiar mi presente y mi futuro, y a entender y ayudar a otras personas que pasaron por situaciones similares.

      La primera vez que entendí la potencia que tienen los testimonios fue en 2014, cuando organizamos junto con Eva Alcántara y Guadalupe Chávez, con apoyo de la entonces Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), el Primer Foro Intersex en México: “Foro Inter Visibilidad, Visibilidad Intersex”.  Esa vez pensamos que sería buena idea compartir nuestras historias de vida. Y lo fue. Después del foro, decidí compartir mi testimonio en la página de Facebook de Brújula Intersexual, y noté que gracias a eso más personas comenzaron a acercarse. Quienes se acercaban se sentían identificadas con mis experiencias de vida, sobre todo las que viví en los hospitales. Al ver cómo escribir mi testimonio me había ayudado y cómo escucharlo había ayudado a otras personas, les sugerí que escribieran sus propios testimonios. Seguí la ruta de hacer preguntas para alentar a otras personas a contar sus experiencias.

     El proceso para recabar las historias es diferente para cada persona. Hubo quienes poco después de haber entrado en contacto conmigo y de recibir información y apoyo decidieron compartir su historia, mientras que otras personas han tardado años en decidirse a compartirla. A veces fueron las mismas personas a quienes acompañaba las que me expresaron su intención de escribir su testimonio. Fue así como comencé a replicar, en parte, el proceso de acompañamiento que yo misma había recibido para escribir mi historia: desde la generosidad, la paciencia, la escucha y el entendimiento de la particularidad de la otra persona. Para mí, es muy importante respetar los tiempos de cada quien, porque cuando se han callado tantas cosas durante tanto tiempo, eso que se calla es tan complejo y doloroso que no es nada fácil de escribir y se dificulta estructurar la propia experiencia.

     Así como las experiencias de vida son singulares en cada persona, también lo es el proceso de escritura. Hay quienes después de pensar sobre su vida, se deciden y en un impulso escriben su historia en un solo día, hay otras personas que avanzan escribiendo poco a poco durante mucho tiempo y a veces se demoran meses e incluso años. También hay quienes me envían sus textos y me solicitan hacer una llamada o varias para ahondar en sus experiencias. Otras personas prefieren que el proceso sea mediante audios o llamadas telefónicas, y que yo vaya redactando y organizando las experiencias que me comparten. A veces el punto de partida era un cuestionario, en otras ocasiones las personas fueron compartiendo conmigo su historia mediante mensajes de texto por WhatsApp o Messenger y luego yo integraba la información y les enviaba un borrador para que me dijeran si querían agregar o quitar algo. Incluso hay personas que prefieren escribir su historia de puño y letra, y después me envían fotografías para que les ayude a transcribir su historia y pueda ser publicada.

      Hay experiencias de todo tipo, algunas extremadamente dolorosas, otras que me cuentan pero que prefieren no incluir en sus historias, también hay historias que se escriben y al final deciden no compartir, hay experiencias de gozo, de superación, de caídas, de levantarse, de amor y desamor, de fracasos y logros, de felicidad y de tristeza. Supongo que somos como cualquier ser humano, a diferencia de lo que creen otras personas que proyectan sus dudas en nuestros cuerpos y que comúnmente nos hacen vivir situaciones muy particulares, generalmente complicadas y dolorosas.

      Así, el expresar la propia historia puede tardar días, meses o años. Algunas personas requieren de un acompañamiento cercano mientras narran sus experiencias, otras prefieren que sea un proceso más individual y solitario. Es normal que el narrar las experiencias complejas y dolorosas despierte sentimientos de ansiedad, soledad o depresión, y es necesario tener a alguien con quien se pueda hablar de todos esos sentimientos que van surgiendo. Cuando lo solicitan yo siempre procuro estar ahí para escuchar y apoyar antes, durante y después de este proceso, sin embargo, es común que la carga de trabajo me sobrepase y en ocasiones temo no haber logrado brindar a todas las personas el tiempo que necesitan y merecen. También, si lo requieren, les puedo contactar con una ayuda psicológica más profesional. Afortunadamente contamos con el apoyo de algunas psicólogas especialistas que pueden brindarles atención, aunque reconozco que no siempre hemos logrado atender todas las solicitudes de apoyo, pues necesitamos más aliadas que puedan brindar una atención psicológica digna e informada.

      Es importante mencionar que la atención que necesitan las personas intersexuales es muy especializada, las y los psicólogos tienen que contar con estudios de género y con un conocimiento profundo sobre intersexualidad. Al mismo tiempo, las personas intersexuales generalmente atraviesan una situación económica muy precaria, debido a que la mayoría sufre de discriminación, acoso y violencia en prácticamente todos los ámbitos de su vida: la escuela, trabajo, familia, etcétera. Por lo tanto, es común que no puedan acceder a salarios dignos y son muy pocas las personas que cuentan con independencia económica. Por este motivo, la mayoría puede pagar poco o nada por la atención psicológica que reciben, y no todas y todos los psicólogos están dispuestos a cobrar de acuerdo con esa posibilidad económica real.

Agradecemos a todas las personas intersexuales y familiares que han compartido sus historias de vida con nosotras.

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