1 en un millón | Por Florencia

1 en un millón

Por Florencia

[In English]

  • Esta historia fue compartida exclusivamente con Brújula Intersexual, si quieres publicarla en otro lugar, por favor escríbenos para pedir autorización a la autora: brujulaintersexual@gmail.com
Antonello, foto suministrada por la familia.

¡Hola! mi nombre es Florencia, soy de Argentina y les voy a contar la historia de mi hijo.

Me acuerdo, como si hubiese sido ayer, la última ecografía donde me decían que no se veía bien el sexo de mi bebé. Aunque anteriormente, dos ecógrafas me habían dicho que era nena y uno que era varón, recuerdo que ese día me fui preocupada y pensando que ya tenia todo un ropero lleno de vestidos floreados y bodys rosa, ¿qué iba hacer si era nene? No me sobraba la plata, a partir de ese día (cuando podía) empecé a comprar ropa blanca o amarilla “unisex”. Llego el día del parto, yo le hablaba a mi hija.. “Antonella, espera a que llegue la abuela” y caminaba por toda la casa.

Con 17 años no tenia mucha idea de que hacer. Llegue al hospital, después de 12hs de dolores, gritos y llantos. Nació Antonella.. apenas nació las enfermeras se miraron y me dijeron.. “Felicidades mamá” y yo preguntaba.. “¿Es una nena? ¿Es un nene? ¿Qué es?

A los dos minutos se la llevaron por que no respiraba bien.. estuvo varios meses en neonatología, y a los días me dijeron que mi hija había nacido con una parálisis diafragmática, hipertensión pulmonar y genitales ambiguos, obviamente no entendía que era lo que tenía.

Al mes y medio nos derivaron al Hospital Posadas para ver a los endocrinólogos. Jamás había visto un hospital tan grande y en tan mal estado, estuve ahí 15 a 20 días.. los peores de mi vida. Trataban a mi hija como a un conejillo de india, y, a mi, como era menor de edad, no me tomaban en cuenta y no les importaba lo que yo decía. Apenas tuvieron los análisis genéticos, en los que descubrieron que tenia cariotipo XY, los médicos quisieron operarla para “normalizar” sus genitales, me dijeron que “¿como iba a ser una mujer normal con esos genitales?” y un montón de cosas más que me decían todos los días.

Por suerte no podían hacer nada sin mi autorización, y lo que hice fue informarme, busqué por todos lados algo que dijera que era “obligatorio” operarla, por que así me lo hacían ver los médicos. En ningún momento estuve de acuerdo con la “genitoplastia” que me ofrecieron como única opción, pero no sabia por que, en ese momento, lo único que quería hacer era salir corriendo y llevarme a mi hija de ese hospital. A los días pedí el traslado de vuelta al Hospital de Tigre, que es donde nos sentíamos más cómodas y acompañadas.

Al año y medio fuimos por primera vez al Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, no voy a mentir, no fui con miedo.. ¡¡tenia terror!! Terror de que nos vuelva a pasar lo mismo que en el hospital anterior, lo primero que hicimos fue empezar de cero, le volvieron a hacer análisis genéticos, hormonales, etc., hasta que tuvieron los resultados y hablamos con los médicos, nos dijeron que Antonella tenía un “trastorno de la diferenciación sexual, XY con gónada disgenésica e hiperplasia suprarrenal congénita (HSC)”, la disgenesia gonadal fue lo que causó que naciera con diferencias genitales o genitales ambiguos, y, además, nació con HSC. Así, acordamos asignarle el género femenino, nos hicieron un informe para poder tramitarle el documento (que recién a los dos años obtuvimos). Después de explicarnos todo, con sus pros y sus contras, sobre la condición de mi hija, los médicos terminaron la reunión con la frase.. “Estamos para acompañarlos papas, no nos apuremos en hacer una cirugía que no tiene vuelta atrás, y, sobre todo, que puede traer consecuencias irreversibles”. En ese momento lo único que me salió fue llorar… y no se me cayeron dos lágrimas .. no podía parar, con todo lo que habíamos pasado, esas palabras fueron una caricia al alma, por primera vez desde que nació mi hija me sentí segura y tranquila al lado de un médico.

Acordamos que, si se iba a realizar una operación, iba a ser cuando Anto tenga 4 o 5 años, pero en el camino algo nos detuvo.. Antonella a los 3 años empezó a decir que era varón, cuando le decíamos.. “Que linda nena”, ella decía.. “¡¡No!! ¡¡Soy un nene!!”. Al principio, no le dábamos importancia.. yo pensaba que era muy chica y no sabía su género.

Empezó el Jardín y comenzó a cambiar todo.. me vivían llamando del Jardín.. Antonella vivía jugando con los varones, no quería hacer actividades con nenas, y, sobre todo, decía que era un varón. Todos los años era lo mismo, así que volvimos al médico, la lleve al pediatra, a la psicopedagoga, al neurólogo, y a ver a los endocrinos, porque también se estaba acercando el momento de hacer la operación..

Ahí es cuando me comuniqué con Laura Inter, leí su historia y la de muchas personas como mi hija, todas hablaban de dolor, de sentir vergüenza en las revisiones y controles médicos, y de las consecuencias que tuvieron que pasar por las operaciones. Así que, después de todo lo que habíamos vivido, y después de toda la información que Brújula Intersexual me brindó, no podía hacer pasar por todo eso a mi hija, ya habíamos pasado por mucho, sobre todo ella..

Así que se lo comuniqué a los médicos y su respuesta fue.. “Ojalá no tengan que volver, pero si vuelven las vamos a recibir con los brazos abiertos”, me sentí tan bien, me fui tan contenta y aliviada.

El tiempo paso, Antonella empezó la primaria, y de vuelta los llamados de la escuela. Esta vez, Antonella había pasado al frente de su salón y les había dicho a sus compañeros que él era un varón, que se iba a formar en la fila de los varones, y que si alguna nena se quería formar con él que lo haga. También le dijo a la maestra que no tenia que haber filas de nenas y de nenes, que porqué no se formaban todos juntos. Ese día marco un antes y un después, obviamente cuando volvió de la escuela hable con ella, y es cuando mi hija me dijo que se sentía varón, sus palabras textuales fueron.. “No es que me sienta varón, yo tenía que haber nacido como uno”, acababa de cumplir 6 años.. me quede sin palabras, yo solo quería escucharla. Recordé todas las veces en que le ponía vestidos y ella no quería, recordé que tiraba las vinchas debajo de la cama para que no se las ponga, recordé que desde el Jardín él decía que era varón y no lo escuché.. mi hijo no fue escuchado, y lo peor es que su madre no lo escuchó.

Ese día junto a su padre prometimos no volver a cometer el mismo error, ese día nació ANTONELLO. Mi hijo me dijo.. “Mamá siempre fui Antonello”. A los días le regalamos su primer camisa, era celeste con cuadros, apenas se la puso vi su cara.. tenía una sonrisa que jamás había visto, se veían tan radiante. Desde ese día cada vez que alguien lo llama Antonello, él brilla y sonríe.

Cuando le conté la situación a nuestra familia, mi hermana dijo.. “Nuestra misión como padres es que nuestros hijos sean felices”, no hay nada tan acertado como eso.

Comparto nuestra historia para ayudar a otras familias que estén en la misma situación, y para que vean que todo pasa y ellos viven vidas normales sin cirugías ni modificaciones.. son perfectos así.

Estoy eternamente agradecida con Brújula Intersexual por guiarme y brindarme herramientas para defender a mi hijo.

Busquen ayuda, infórmense, y, sobre todo, escuchen a sus hijos.

Gracias por el espacio.

  • Orgullosa mamá de Antonello

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