Descubrir que soy intersexual cambió mi vida – al decirme que no estoy rota. Por Sophia DeJesus-Sabella

Descubrir que soy intersexual cambió mi vida – al decirme que no estoy rota

Por Sophia DeJesus-Sabella

Traducción: Laura Inter, del artículo “Learning I’m Intersex Changed My Life — By Telling Me I’m Not Broken”

Fuente: https://www.advocate.com/commentary/2019/10/26/learning-im-intersex-changed-my-life-telling-me-im-not-broken

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Tenía 11 años cuando mi mamá notó por primera vez los vellos negros que crecían en mi barbilla. Estaba hablando por teléfono con una amiga cuando casualmente me miró y dijo: “Quizás quieras arrancarlos, cariño”.

A los 11 años, no solo me crecía vello facial – mi voz se estaba haciendo más grave, mis músculos eran cada vez más definidos. Observaba a otras niñas en mi clase de sexto grado, y veía como los tirantes de sus brasieres caían sobre sus hombros, como sus caderas se ensanchaban y llenaban sus pantalones. Me di cuenta qué no tenía la misma forma que ellas. No tenía pechos, no me había llegado mi periodo menstrual, ni siquiera me sentía cómoda saliendo al recreo por miedo a que la luz del sol revelara la barba que crecía en mi cara.

A los 16 años, me llevaron con un pediatra, un dermatólogo, un ginecólogo, y finalmente con un endocrinólogo, para descubrir que tengo Hiperplasia Suprarrenal Congénita no clásica.

Comúnmente conocida como HSC, la Hiperplasia Suprarrenal Congénita es una condición genética que afecta la habilidad del cuerpo para producir cortisol, la hormona del estrés. Para compensar esta falta de producción de cortisol, la glándula suprarrenal produce más testosterona.

Debido a que mi variación de HSC es no clásica, sus efectos se hicieron evidentes hasta la pubertad. El exceso de testosterona es lo que causó que mis músculos crecieran, mi voz se hiciera grave y mi cuerpo produjera más vello.

Ser diagnosticada con HSC fue tanto liberador como algo que me hizo sentir aislada. Finalmente entendí que era extremadamente diferente de otras chicas debido a mis diferencias hormonales. Comencé a tomar medicación, me creció el pecho, tuve mi primer periodo menstrual a los 18 años, y comencé a sentirme como una “chica normal”.

Pero estos cambios inducidos por la medicación no borraron los años de disforia y odio a mí misma que experimenté en la adolescencia. Mi doctor se refirió a la HSC como una “condición médica increíblemente rara”, y enfatizó que nunca podría conocer a otra persona con diferencias como las mías. Mi cuerpo era una anomalía. Mi HSC era un secreto que tenía que guardar a toda costa. Aunque la HSC puede venir acompañada de complicaciones médicas que pueden poner en riesgo la vida, relacionadas a las hormonas del estrés, el lenguaje médico que usaron conmigo no incluyó el cómo las diferencias corporales causadas por la HSC afectaron el punto de vista que tenía de mí misma. Hasta el otoño de 2018, pensaba que había llegado a aceptar de manera sana mi condición.

Estaba terminando mi último año de licenciatura, y acababa de salir a la luz como persona queer. El punto de vista de mí misma finalmente comenzaba a estabilizarse. Estaba navegando en YouTube cuando me encontré con un video de Pidgeon [activista intersexual] titulado: “Hola, soy intersexual”. Nunca había escuchado la palabra “intersexual”. Algo acerca de la experiencia de Pidgeon resonaba en mí de una manera que no podía explicar.

Los videos de Pidgeon me llevaron a horas de investigación acerca de la intersexualidad, donde descubrí que la intersexualidad es un término general para una variedad de variaciones naturales en el desarrollo de la anatomía reproductiva y sexual. La HSC es una de esas variaciones, porque causa diferencias hormonales y genitales. En ese momento todo tuvo sentido: Soy intersexual. El punto de vista de mí misma, para el que había trabajado tanto para estabilizar, se hizo añicos instantáneamente, pero las piezas que dejó me han permitido reconstruir una versión de mí misma incluso más compleja, matizada y radiante.

Descubrir el término intersexual, alteró radicalmente la relación con mi cuerpo y conmigo misma. Mi cuerpo no está roto debido a una condición médica, es una variación hermosa dentro de un extenso espectro. Afirmar esto, y saber que soy intersexual, me permitió poco a poco desaprender la vergüenza y el odio a mí misma que había interiorizado cuando era una niña.

Desesperadamente desearía que mi doctor me hubiera dicho que era intersexual, y me hubiera guiado para encontrar recursos para educar y empoderar esta parte de mí misma. Me es imposible separar mi experiencia con la HSC, de mi experiencia con el género y la sexualidad, y las formas en las que mis diferencias han dado forma a mi comprensión de mí misma en relación con otras personas. Descubrir que soy intersexual ha redefinido mi comprensión del amor propio y la autoestima.

Ser una mujer intersexual y queer con HSC es un regalo: me impulsó a pensar más allá de una comprensión binaria del género y la sexualidad. Puedo reconocer y abrazar las fronteras, espectros e intersecciones dentro de los que existimos. Descubrir que soy intersexual, transformó de manera positiva la trayectoria de mi vida, y me permitió alcanzar el amor y el éxito de maneras que, mi yo de 11 años, nunca hubiera imaginado.

Sophia DeJesus-Sabella es una artista y activista intersexual de interACT.

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