Soy intersexual y me dijeron que nunca podría tener relaciones sexuales a menos que me realizaran una cirugía. Por Maddie Rose

Soy intersexual y me dijeron que nunca podría tener relaciones sexuales a menos que me realizaran una cirugía

Por Maddie Rose

Traducción: Laura Inter del artículo “I’m Intersex and I Was Told I Could Never Have Sex Unless I Got Surgery” de Maddie Rose

Fuente: https://www.teenvogue.com/story/im-intersex-and-i-was-told-i-could-never-have-sex-unless-i-got-surgery

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TeenVogue_Bullying_Sketch. Lydia Ortiz

Me dieron la posibilidad de elegir, pero la cirugía innecesaria parecía mi única opción.

En este artículo de opinión, Maddie Rose explica porqué las personas necesitan educación libre de misoginia, homofobia, y transfobia para poder consentir plenamente la cirugía.

Recuerdo algunas cosas de las semanas que siguieron a la cirugía para crear una vagina: mucho cereal Rice Krispies, ver programas de TV sobre personas que habían ganado la lotería en mi habitación de hotel, y mi papá ayudándome a ir y venir del baño para cambiar los vendajes. También sentía nauseas, pesadillas debido al medicamento contra el insomnio, y mucho dolor. Pero lo que más recuerdo son las visitas a la sala de emergencias, y que regresé a vivir con mis padres después de enfermar gravemente en los meses siguientes.

Lo que no recuerdo es que, en ningún momento previo a la cirugía, me dijeran que en realidad no la necesitaba.

No me mintieron. Me proporcionaron exactamente lo que se supone debe darse a un paciente: opciones. Sin embargo, al igual que muchas personas intersexuales, me sometí a la cirugía invasiva para cambiar mi cuerpo sin comprender plenamente mis opciones. No es que no me hayan dicho que la cirugía no era médicamente necesaria: me lo dijeron. Pero no es suficiente que te digan que una cirugía no es médicamente necesaria, si la implicación es que social, sexual y biológicamente es importante el ser “corregida”. Consentir una cirugía intersexual, requiere liberarse de esos ideales sociales. En su lugar, me sentí arrinconada por la homofobia, la misoginia y la transfobia. Si en ese momento hubiera sabido que tanto las relaciones sexuales como los cuerpos pueden ser tan maravillosamente variadas, ¿habría tomado la decisión que tomé?

Tengo el síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser (MRKH), una condición rara en la que partes del sistema reproductivo comienzan a desarrollarse en el útero, pero no se forman por completo. Algunas personas con MRKH se identifican como intersexuales, otras simplemente como mujeres. [Al igual que cualquier otra persona, pueden identificarse como hombres, mujeres o con algún género no binario].

Mi diagnóstico personal parecía una serie de pruebas y preguntas sin respuesta, antes de que con convicción me dijeran que no podría tener relaciones sexuales, a menos que corrigieran el “problema” mediante dilataciones vaginales o cirugía. Los médicos sugirieron que esperara hasta que quisiera tener relaciones sexuales, antes de tomar una decisión. Las dilataciones pueden ser un proceso diario doloroso, que puede tomar mucho tiempo para que puedan verse los resultados, y tenía que agendar la cirugía especializada con anticipación. Cuando mencionaron que podría llevarme años el ser capaz de físicamente tener relaciones sexuales, aún después de que decidí que quería la cirugía debido a la duración del proceso, yo solo me encogí de hombros. El no hacer nada no parecía una opción, así que ese día comencé con las dilataciones, estuviera o no lista.

Muchas cirugías opcionales son realizadas sin consentimiento. Aunque ahora se considera que las variaciones intersexuales son lo suficientemente comunes como para no ser notadas (alrededor de 1 a 2% de la población), aún es frecuentemente que los bebés sean operados al nacer para crear unos genitales de apariencia “típica”. Las cirugías médicamente innecesarias violan la autonomía corporal de las niñas y niños que crecen con genitales alterados mediante cirugías irreversibles, frecuentemente aunadas a la infertilidad. Ahora las y los activistas están presionando para que se prohíban las cirugías al nacer, y se obligue a los médicos y padres a permitir que las personas intersexuales tomen sus propias decisiones y proporcionen su consentimiento como personas adultas.

Como alguien que proporcionó su consentimiento siendo casi adulta, sé que eso no es suficientemente bueno. Nuestro mundo es uno misógino, heteronormativo, y que simplemente tiene expectativas obsoletas para las relaciones sexuales. Las personas no pueden proporcionar libremente su consentimiento y tomar decisiones para las que solo cuentan con esa información parcial. Debemos ser adultos capaces de proporcionar nuestro consentimiento pleno e informado, y se nos debe proporcionar un rango completo de opciones, libres de las presiones sociales para hacer que nuestros cuerpos se ajusten a expectativas rígidas sobre la sexualidad y el género.

El que me dijeran que no sería capaz de tener relaciones sexuales hasta que fuera “corregida”, fue devastador. La misoginia sistemática afirma que el valor de las mujeres, y de las personas percibidas como mujeres, radica en su disponibilidad sexual para los hombres. Estaba asustada por no ser capaz de tener sexo con penetración, ya que esto significaba que no podía tener pareja. Para muchas personas intersexuales, ese sentimiento de inutilidad en relación con la disponibilidad sexual, puede impulsarnos a tomar decisiones complicadas.

La educación sexual define de manera bastante estrecha las relaciones sexuales como “cuando el pene entra en la vagina” – una narrativa que aparentemente fue reforzada por los médicos que me dijeron que no sería capaz de tener relaciones sexuales, cuando a lo que realmente se referían era que no sería capaz de experimentar penetración vaginal – lo que significa que mi educación incluía información errónea y homofóbica. El decir que solo el sexo con penetración es sexo “real”, ignora los tipos alternativos de relaciones sexuales que las personas han estado practicando desde siempre. Las personas gay, las personas con condiciones como la disfunción eréctil o vaginismo, y probablemente quien inventó el vibrador, todas estas personas frecuentemente omiten la penetración.

También experimenté una dosis de transfobia durante el proceso de mi diagnóstico. En una de las primeras visitas al médico, oriné en unos vasos de plástico, me extrajeron sangre, y me senté en silencio durante los ultrasonidos. Después, me dijeron: “Así que te faltan algunas partes”. “Te falta tu canal vaginal, tu útero, y un ovario. Pero no te preocupes, te realizamos una prueba cromosómica, y definitivamente eres una niña”.

La noción de que tener cromosomas XX o un útero es lo que hace que alguien sea una mujer, es la misma lógica usada por los transfóbicos para reducir a una mujer a sus genitales, sin preguntarse si la feminidad pudiera significar mucho más que eso. En ese tiempo, me sentía desesperada por ser una mujer “real”, y quería escapar de los pensamientos amenazantes que me decían que tal vez no lo era, ansiaba el poder ser “corregida” de inmediato.

Luego de meses de dilataciones, sin obtener progresos, decidí someterme a la cirugía después de una serie de encuentros casi sexuales de los cuales escapé. Fue justo antes de mi cirugía cuando me dieron a firmar un formulario en el que leí un texto detallando otras opciones, pero sentí que era demasiado tarde para reconsiderarlo.

La cirugía fue extremadamente dolorosa, y tuve complicaciones estomacales durante mucho tiempo después de la misma. Estuve en cama durante varias semanas, y tuve que abandonar mi departamento en la universidad para recibir cuidados en mi hogar. Los resultados previstos de la cirugía fueron buenos, a excepción de mis cicatrices, pero a un alto costo en mi capacidad para crecer y desarrollarme.

De haber contado con una educación sexual positiva en cuanto a la diversidad, mi decisión pudo haber sido diferente. Casi una década después, sé que las relaciones sexuales pueden ser muy variadas, así que no era verdad que yo nunca sería capaz de tener relaciones sexuales. La penetración no es necesaria: las manos, bocas, y juguetes, son más que suficientes para crear una vida sexual satisfactoria. Las personas queer han sabido esto desde el comienzo de la historia, pero nunca lo aprendieron de una clase. Puede ser que mis médicos realmente querían decir: “no puedes tener sexo con penetración sin el tratamiento”. Pero, incluso siendo una joven abiertamente bisexual de 17 años, todo lo que aprendí acerca del sexo en la escuela pública, involucraba la penetración.

Además, es necesaria una educación exhaustiva para los médicos sobre intersexualidad y sobre variaciones genitales únicas, y un enfoque basado en el consentimiento al interactuar con pacientes jóvenes. Imagina si hubiera una extensa literatura que fuera distribuida, y tal vez escrita por personas intersexuales, y personas en la comunidad con las que pudieras hablar. Conversaciones sobre las relaciones sexuales que incluyeran todas sus variadas formas, y el conocimiento de que los genitales no equivalen a la masculinidad ni a la feminidad, esto haría un mundo de diferencia para las niñas y niños intersexuales.

Imagina un mundo en el que toda persona en el planeta sepa sobre las variaciones intersexuales, y no les tenga miedo. Imagina entrar a la habitación con alguien que no tenga nociones preconcebidas sobre la apariencia de tus partes privadas, y simplemente ver lo que les gusta y lo que sus cuerpos pueden hacer. Ese es el mundo en el que finalmente puedo vivir ahora que he aceptado ser intersexual y transgénero: uno donde simplemente podemos disfrutar el desorden que es la sexualidad.

Las personas intersexuales y transgénero somos juzgadas por estándares cisgénero, y se espera que nuestros cuerpos se ajusten de acuerdo a eso, cumpliendo con el mundo de los sueños cisgénero, donde las relaciones sexuales se practican de manera predecible y silenciosa. Hasta que el mundo pueda salir de ese aislamiento, siempre estaremos obligados a ofrecer una explicación sobre nosotras o nosotros mismos antes de quitarnos la ropa. Las personas intersexuales requieren liberarse de las demandas sociales sobre como debería ser la sexualidad, los cuerpos y el género, para que nuestros cuerpos puedan ser esculpidos únicamente por nosotras y nosotros mismos.

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