Mutilación genital femenina en la Universidad de Cornell [EUA]. Por Dan Savage

Mutilación genital femenina en la Universidad de Cornell [EUA]

Por Dan Savage

Fecha de publicación: 16/junio/2010

Traducción: Laura Inter del artículo “Female Genital Mutilation at Cornell University” por Dan Savage

Fuente: https://www.thestranger.com/slog/archives/2010/06/16/female-genital-mutilation-at-cornell-university

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Ilustración: Laura Oliver Velasco

Mientras el mundo entero estaba debatiendo la postura de la Academia Americana de Pediatría (AAP) sobre la “mutilación genital femenina”, Alice Dreger y Ellen Feder han estado alertando sobre una “investigación médica” que actualmente se está llevando a cabo en la Universidad de Cornell. Un urólogo pediatra de Cornell, Dix Poppas, ha estado operando lo que a su juicio son “clítoris demasiado grandes” de niñas pequeñas, recortando una parte importante de los tejidos del clítoris, y luego cosiendo el glande a lo que queda del capuchón del clítoris. Poppas afirma que, a diferencia de los anteriores procedimientos de reducción de clítoris, su procedimiento “preserva los nervios”.

El primer gran problema: las cirugías que “preservan los nervios” no siempre funcionan. Y los trozos de los clítoris de estas niñas que el doctor está recortando – grandes partes del capuchón de sus clítoris – puede que sean tan importantes como el glande del clítoris. Dreger:

“Para reducir estos clítoris, Poppas preserva el glande (la punta), pero corta partes del capuchón del clítoris. Bo Laurent ha señalado que el equipo de investigación de Masters and Johnsons, demostró que muchas mujeres se masturban frotando el capuchón de sus clítoris. (Piensa en esto: el clítoris es el homólogo del pene. ¿Cómo se masturban los hombres?) Muchas mujeres parecen encontrar que el glande de su clítoris es demasiado sensible. Las pacientes de Poppas están perdiendo la opción de tocar partes de sus capuchones, porque él los está eliminando (después, las partes recortadas son enviadas a patología para ver si él accidentalmente cortó un nervio)”.

En estos casos hay mucho por lo que sentirse indignados: no hay nada malo con estas niñas, ni con sus clítoris sanos, funcionales y más grandes que el promedio; no hay necesidad de operar a estas niñas; y quirúrgicamente, alterar el clítoris de una niña debido a que es “demasiado grande”, se sabe que puede causar daño físico y psicológico permanente. Pero lo más escandaloso es como Poppas está “demostrando” que esta cirugía “preserva los nervios”. Dreger y Feder:

“Pero hoy no escribimos para llamar nuevamente la atención a las cirugías en sí mismas. Más bien, estamos escribiendo para expresar nuestra conmoción y preocupación por las técnicas de examen de seguimiento descritas en el artículo de 2007 de Yang, Felsen y Poppas. De hecho, cuando un colega nos alertó por primera vez sobre estos exámenes de seguimiento – que involucran a Poppas estimulando los clítoris de las niñas con vibradores mientras las niñas, de edades de 6 años o más, están conscientes – nos quedamos tan perplejas que no pudimos creerlo hasta que vimos las publicaciones por nosotras mismas.

Aquí está más específicamente lo que aparentemente está sucediendo: en las visitas anuales después de la cirugía, mientras uno de los padres observaba, Poppas tocaba el clítoris quirúrgicamente reducido de su hija con un hisopo de algodón y/o con un “dispositivo vibratorio”, y se le pedía a la niña que informara a Poppas que tan fuerte era la sensación que sentía mientras él tocaba su clítoris. Utilizando el vibrador, él también tocaba el interior de su muslo, sus labios menores y el introito de su vagina, preguntando para el informe: en escala del 0 (sin sensibilidad) a 5 (máxima), que tan fuerte ella sentía cuando la tocaban. […] Poppas ha indicado en este artículo y en otros medios, que idealmente busca realizar exámenes anuales con estas niñas. […]

Aunque lo hemos intentado, no hemos sido capaces de localizar algún otro urólogo pediatra que use estas técnicas. De hecho, dudamos que muchos lo hicieran, porque pensamos que la mayoría – al igual que nosotras – encuentra esta técnica imposible de justificar como una que se realiza en el mejor interés de las niñas. Entendemos que estas pruebas pudieran producir un conocimiento generalizado que muestre que las técnicas de Poppas son mejores que las de otros cirujanos, pero para nosotras no está claro como este tipo de contacto genital postoperatorio es en el mejor interés de las pacientes como individuos. Si las pruebas muestran que una niña a perdido sensibilidad debido a la cirugía, el tejido del clítoris que se perdió no se puede recuperar. Sin embargo, las pruebas parecen exponer a las niñas a un riesgo significativo de daño psicológico.

En el curso de nuestras investigaciones, hechas como preparación a esta publicación, casi todos los médicos a quienes describimos las prácticas de “pruebas de sensibilidad y sensibilidad a la vibración del clítoris” de Poppas, las consideraron tan escandalosas que nos dijeron que seguramente teníamos mal la información. Cuando les mostramos el artículo de 2007, cesó su incredulidad, pero parecieron quedarse tan perplejos como nosotras. En una conferencia internacional hace dos semanas, cuando Dreger informó sobre esto a Ken Zucker, un psicólogo del Hospital para Niños Enfermos en Toronto y miembro del establecimiento médico, Zucker dijo lo siguiente: “Aplicar un vibrador en el clítoris quirúrgicamente feminizado de una niña de 6 años de edad, es inapropiado para su desarrollo”. No pudimos encontrar un médico que no estuviera de acuerdo con Zucker.

Yang, Felsen, y Poppas, describen a las niñas sometidas a las “pruebas de sensibilidad” como mayores de 5 años. Por lo tanto, son lo suficientemente mayores como para que recuerden que se les pidió recostarse, que fueron tocadas con el vibrador, y como después se les pidió informar si aún sentían sensibilidad. También serán capaces de recordar sus emociones y la sensación física que experimentaron. El que sus padres hayan participado, también puede figurar en estos recuerdos.  Por lo tanto, pensamos que las personas más razonables estarán de acuerdo con Zucker en que las técnicas de Poppas son “inapropiadas para su desarrollo””.

El artículo de 2007 que documenta la investigación de Poppas está aquí.

Ahora, más de la publicación de Dreger en Today Psychology:

“Entonces, ¿porqué Poppas y otros cirujanos hacen estas cirugías? Ellos creen que es necesario asegurar un desarrollo sexual “normal”… Muchos de nosotros pensamos que un desarrollo sexual “normal”, probablemente se vea frustrado cuando nos quitan partes de nuestros genitales sin nuestro consentimiento, y por los exámenes de seguimiento como los que describimos. Ellen y yo, hemos logrado conocer cientos de personas adultas que nacieron con diferencias sexuales y que atravesaron por esto mientras crecían. Muchas personas nos han dicho que las revisiones médicas hicieron que los exámenes de seguimiento fueran más traumáticos que cualquier otra parte de la experiencia. De hecho, cuando una vez pregunté a un grupo de mujeres con síndrome de insensibilidad a los andrógenos en que querían que trabajara en mi labor como activista, dijeron que en detener las revisiones [genitales], en particular aquellas en las que los estudiantes de medicina, residentes y becarios desfilan para ver el trabajo del cirujano”.

Hay tanto por lo cual indignarse que difícilmente sé por donde empezar. Aplicar un vibrador en el clítoris de una niña después de que lo redujeron quirúrgicamente, puede demostrar que aún tiene “sensibilidad” en lo que se conservó [de sus genitales] y que aún tiene algunos nervios que funcionan, pero eso no es prueba de que ella no haya sido física o emocionalmente dañada por el cirujano y esos traumáticos “procedimientos” de seguimiento. Estas visitas postoperatorias con el doctor y su vibrador, no les hacen ningún bien a las niñas, ¿qué puede hacer el doctor si una niña informa que no tiene sensibilidad? ¿reconstruir su clítoris?, y conservar la sensibilidad no es prueba de que estas niñas crecerán y serán adultas sanas y sexualmente funcionales. Todos los tejidos que conforman un clítoris – el glande, capuchón, tejido eréctil – son importantes para la respuesta sexual, el orgasmo y la satisfacción, no solo la parte del clítoris que está “normalmente expuesta.

Existe otra perturbadora razón por la que esta cirugía es realizada: las niñas con clítoris grandes es más común que se identifiquen como lesbianas cuando crezcan. Sobra decir (o puede ser que no): remodelar el clítoris de una niña, en nada cambia los factores hormonales y genéticos que contribuyen a una orientación o identidad lésbica. Los clítoris grandes no hacen que alguien sea lesbiana – pero es común que las personas con clítoris grandes sean lesbianas. Estas cirugías en parte son motivadas por una evidente homofobia, se basan en la creencia de que “reparar” un clítoris grande de alguna manera previene el lesbianismo. (Los penes grandes se correlacionan positivamente con la homosexualidad en los hombres, pero nadie está por ahí reduciendo el tamaño de los penes de los niños).

Por favor ve y lee el artículo de Dreger y Feder – “Malas Vibraciones” – en el Foro de Bioética. Y lee la publicación de Dreger en su propio blog.

Y si estás leyendo esto y eres un estudiante en Cornell: la mutilación genital femenina está siendo practicada en tu universidad. ¿Qué vas a hacer al respecto?

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