Las tres preguntas sobre la integridad corporal en la infancia. Por Medium And Beyond

Las tres preguntas sobre la integridad corporal en la infancia

Por Medium And Beyond

Traducción: Laura Inter del artículo “The three Ws of children’s bodily integrity” de Medium And Beyond

Fuente: https://medium.com/and-beyond/the-three-ws-of-childrens-bodily-integrity-13a46f997908

¿Qué es la integridad corporal?

¿Porqué los niños y niñas la tienen?

¿Cuándo es importante proteger sus derechos?

El principio de integridad corporal resume el derecho de cada ser humano, incluidos los niños y niñas, a la autonomía y la autodeterminación sobre sus propios cuerpos. En otras palabras, la única persona con el derecho a tomar una decisión acerca de su cuerpo es la propia persona – nadie más.

Las prácticas que violan la integridad corporal de la persona son muy variadas, desde los actos aparentemente inofensivos como el perforar las orejas de las bebés, hasta formas de violencia como el abuso sexual, o incluso el tratamiento médico administrado sin el consentimiento del paciente o contra su voluntad.

Los niños y niñas se ven desproporcionadamente afectados por las violaciones a su integridad corporal, porque estas prácticas dañinas usualmente son realizadas en personas a una edad muy temprana, cuando son incapaces de alzar la voz y defenderse, o de proporcionar – o no – su consentimiento.

Particularmente, preocupan las prácticas que gozan de apoyo mayoritario o indiferencia dentro de los países en los que son practicadas. Estas son las más difíciles de erradicar y exponer como dañinas para los niños y niñas, porque implicaría perturbar al status quo. Algunas de las violaciones más aborrecibles a la integridad corporal de los niños y niñas de nuestro tiempo – que aún se practican de manera generalizada en las comunidades – son las que se llevan a cabo por razones no médicas en las partes más sensibles y privadas del cuerpo humano: los genitales.

Estas incluyen a la mutilación genital femenina, asignación sexual forzada a niños y niñas intersexuales, la esterilización forzada o coaccionada de niños y niñas con discapacidad, y la circuncisión masculina de rutina.

Tales prácticas pueden tener consecuencias en la salud de la persona, que van desde las infecciones y las cicatrices, hasta la desfiguración, amputación, e incluso la muerte. Su impacto también va más allá de lo físico, ya que las prácticas también infringen los derechos civiles de los niños y niñas, incluyendo su libertad de pensamiento y opinión en la forma de proporcionar, o no, su consentimiento. En los casos donde una práctica es llevada a cabo para cumplir con las expectativas sociales, o está basada en la religión, cultura o tradición de los adultos – no del niño o niña – también equivale a una violación de los derechos civiles de los niños y niñas.

Exceptuando la mutilación genital femenina – una de las prácticas tradicionales dañinas más ampliamente reconocida y cuestionada – las otras tres costumbres también involucran la alteración irreversible de los genitales de los niños y niñas mediante cirugía, por razones que no pueden ser justificadas médicamente y sin su consentimiento, sin embargo, sigue siendo legal en la mayoría de los países alrededor del mundo cuando son realizadas en niños y niñas y gozan del apoyo mayoritario en los países en los que son practicadas.

A causa de este status quo, bajo los siguientes encabezados, dejamos claro el porqué estas tres prácticas equivalen a la violación de la integridad corporal de los niños y niñas.

Circuncisión masculina de rutina

La circuncisión masculina es un procedimiento irreversible, para eliminar quirúrgicamente el prepucio del pene humano. Se lleva a cabo de manera rutinaria en recién nacidos y adolescentes dentro de las comunidades judías y musulmanas, respectivamente; en bebés fuera de la convención social en comunidades no religiosas en algunos países occidentales, en especial en EUA; y en adolescentes como rito para pasar a ser un adulto en algunos grupos étnicos en partes de África. Cuando se realiza por razones religiosas y culturales – no médicas – categóricamente se designa a la circuncisión como médicamente injustificable. De hecho, existe un creciente apoyo dentro de la comunidad médica contra la circuncisión masculina como práctica rutinaria, debido a que no tiene bases terapéuticas, lo que significa que no cumple con la ética médica.

En resumen, la circuncisión masculina incluye la eliminación de tejido sano de una de las partes más sensibles del cuerpo sin una razón médica, exponiendo innecesariamente al niño a los riesgos de la cirugía, y frecuentemente a una edad donde se carece de capacidad para proporcionar, o no, su consentimiento. Las complicaciones que se han registrado incluyen, sangrado, ataques de pánico, infecciones, desfiguración, necrosis y amputación, e incluso la muerte. Exponer al niño a tales riesgos sin una justificación curativa o de rehabilitación, va en contra de la ética médica, así como de las responsabilidades parentales de proteger al niño del daño y las lesiones. Por todas estas razones, la práctica es también llamada: mutilación genital masculina.

Activistas afirman: la decisión de circuncidar no debe recaer en nadie más que en el niño, cuando sea lo suficientemente mayor como para proporcionar su consentimiento libre e informado.

Asignación sexual de niños y niñas intersexuales

Las personas intersexuales nacen con características anatómicas que no se ajustan a lo que típicamente es considerado masculino o femenino; con cirugías, algunas veces realizadas en bebés intersexuales, se pretende modificar sus genitales para que tengan una apariencia más masculina o femenina. Estos procedimientos irreversibles, que son realizados a una edad en que el paciente es demasiado joven para proporcionar, o no, su consentimiento, no están basados en una necesidad médica, sino en la suposición paternalista de que será mejor – y más sencillo – para el niño o niña, ser criado desde el nacimiento [con una apariencia típicamente] de niña o de niño.

Esta práctica no tiene en cuenta la posibilidad de que el sexo “asignado” pudiera no corresponder con la identidad de género del niño o niña cuando sea mayor. Además, el procedimiento expone innecesariamente al niño o niña intersexual a los riesgos de la cirugía y a consecuencias permanentes, incluyendo cicatrices, incontinencia, falta de sensibilidad sexual e infertilidad. Y cuando los testículos y ovarios son extirpados, la cirugía equivale a la esterilización forzada. También se ha reportado trauma psicológico y desorden de estrés postraumático, y las personas intersexuales adultas dicen que sienten que fueron maltratadas y mutiladas.

Activistas afirman: la decisión de someterse o no a cirugía debería recaer solo en la propia persona intersexual, cuando sea lo suficientemente mayor como para tomar una decisión informada. En 2015, Malta se convirtió en el primer país del mundo en prohibir las cirugías de asignación sexual médicamente innecesarias en niños y niñas, antes de que tengan la capacidad de decidir por sí mismos(as).

Esterilización forzada de niños y niñas con discapacidades de aprendizaje

La esterilización implica una cirugía para dejar a una persona permanentemente incapaz de reproducirse. La esterilización forzada ocurre cuando el procedimiento es realizado sin el conocimiento de la persona afectada, en ausencia de su consentimiento informado, o contra su deseo expreso de no ser esterilizado. Las personas con discapacidades de aprendizaje, incluyendo al autismo y al Síndrome de Down, son esterilizadas de manera forzada alrededor de todo el mundo, basándose en las recomendaciones de los doctores y con el consentimiento de los padres o tutores.

La práctica no es exclusivamente dirigida a niños y niñas, sino que muchas personas son afectadas, en especial las niñas. En Colombia, por ejemplo, al menos 502 niñas y 127 niños con discapacidades de aprendizaje fueron legalmente esterilizados entre 2009 y 2011, según cifras gubernamentales. Pero las razones que generalmente dan los doctores y padres para justificar el procedimiento, no se basan en la necesidad médica; en cambio, es una medida paternalista considerada “en su propio beneficio”. Dos razones comunes son el prevenir la menstruación y los embarazos no deseados, al igual que la idea errónea de que las personas con discapacidades de aprendizaje carecen de deseos sexuales o de la habilidad de tener relaciones amorosas o hijos. Otra afirmación es que la esterilización previene el abuso sexual, a pesar del hecho de que en realidad esconde las consecuencias del abuso, haciendo que los más vulnerables sean aún más vulnerables.

Activistas afirman: la esterilización forzada viola el derecho de una persona a tomar sus propias decisiones sexuales y reproductivas, y esa esterilización solo debería ser realizada estrictamente por razones médicas y con el consentimiento informado del paciente.

 

Un glosario de la integridad corporal

Mi cuerpo, mi decisión

Autonomía

Autodeterminación

Forzado

Lesión y daño

Consecuencias

Dignidad

Privacidad

Protección

Sexualidad

Género

Derechos de los niños y niñas

Derechos civiles

Responsabilidades parentales

Ética médica

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