Cristianismo e Intersexualidad: La Declaración de Nashville. Por Lianne Simon

Cristianismo e Intersexualidad: La Declaración de Nashville

Por Lianne Simon

Traducción: Laura Inter del artículo “Intersex and the Nashville Statement” de Lianne Simon

Fuente: http://www.evangelicalsforsocialaction.org/oriented-to-love-sexual-justice/intersex-nashville-statement/

nashville statement

La recientemente publicada Declaración de Nashville, representa las creencias de una coalición de líderes evangélicos conservadores con respecto al matrimonio entre personas del mismo sexo, identidad de género e incluso intersexualidad.

Aunque su opinión respecto a la intersexualidad pudiera parecer bastante inofensiva, quiero examinar más de cerca sus implicaciones.

Soy ama de casa y cristiana. Desde hace mucho tiempo mi esposo y yo somos miembros de la iglesia presbiteriana conservadora. Conocemos a varios de los signatarios de la Declaración de Nashville y reconocemos que son cultos hombres cristianos.

Soy intersexual, mi cuerpo no es completamente femenino o masculino. Por un tiempo fui criada como niño. En 1974, después de considerarlo en medio de oraciones, y con el consentimiento de mis doctores y madre, cambié y comencé a vivir como una niña.

La Declaración de Nashville, en repetidas ocasiones hace énfasis en un binario de sexo masculino-femenino, y la conexión entre lo que llaman sexo biológico y la auto percepción como hombre o mujer (lo que muchos de nosotros llamaríamos identidad de género).

Aunque la intersexualidad no se menciona directamente, el Artículo VI dice:

“AFIRMAMOS que quienes nacen con un trastorno físico del desarrollo sexual son creados a la imagen de Dios, y tienen dignidad e igual valor que todos los demás creados a su imagen. Son reconocidos por nuestro Señor Jesús en sus palabras acerca de los ‘eunucos que así nacieron desde el seno de su madre’. Junto con los demás, son bienvenidos como fieles seguidores de Jesucristo, y deberían aceptar su sexo biológico en la medida en que este pueda ser conocido.

NEGAMOS que las ambigüedades relacionadas al sexo biológico de una persona, la hagan incapaz de vivir una vida fructífera en alegre obediencia a Cristo”.

La intersexualidad es, para los signatarios, un trastorno. Nótese que el Merriam-Webster define un trastorno como una condición mental o física que no es normal ni saludable. Al especificar ‘trastornos físicos del desarrollo sexual’, la Declaración efectivamente elimina cualquier diferencia mental resultante de la intersexualidad, incluyendo la identidad de género.

¿Cómo interpretar la última frase de la afirmación? ¿Cómo puede un cristiano intersexual aceptar su sexo biológico en la medida en que este pueda ser conocido?

Luché por mucho tiempo para aceptar mi condición intersexual como una particular providencia de Dios en mi vida, en lugar de anhelar constantemente ser completamente una mujer o un hombre. Por la gracia de Dios, ahora estoy razonablemente contenta con mi cuerpo. ¿Acepto mi estatus como un eunuco que así-nació-del-seno-de-su-madre (Mateo 19:12)? Puedes apostarlo. Pero, ¿Es esto a lo que se referían los creadores de la Declaración de Nashville?

Con su énfasis en el binario hombre-mujer, es más razonable asumir que no consideraron a la intersexualidad como una categoría sexual. Parece que pensaran que una persona intersexual aún es hombre o mujer, pero que el trastorno del desarrollo sexual ha oscurecido o confundido su sexo verdadero. Es este, así llamado, sexo verdadero (es decir, masculino o femenino) el que los signatarios quieren que una persona intersexual acepte.

Los estudios médicos sobre intersexualidad, sugieren que la forma más confiable de determinar el género de un niñx intersexual, es esperar hasta que tenga la edad suficiente para hablar y entonces preguntarle. Pero con la negativa de los signatarios a reconocer las raíces biológicas de la identidad de género (es decir, auto percepción), debo asumir que el sexo que desean que lx niñx acepte debería estar basado en algún subconjunto de atributos físicos – una reducción de la diversidad biológica del niñx para encajar en un binario maculino-femenino.

¿Debemos buscar en los cromosomas el “sexo verdadero”?

A menudo escuchamos que los cromosomas en los niños son XY, y en las niñas son XX – es tan simple como eso. Sin embargo, la realidad puede ser más complicada. Mis cromosomas están mezclados – algunas de mis células tienen un cromosoma Y; otras no.

Si consideras a una mujer con Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos completo – alguien que tiene cromosomas XY y testículos internos, pero genitales externos típicamente femeninos – la Biblia la consideraría una mujer estéril en lugar de un hombre. Así que a la Biblia no parece importarle si los cromosomas son XY o XX.

¿Debemos buscar en las gónadas el “sexo verdadero”?

La mayoría de los niños tienen testículos y la mayoría de las niñas tienen ovarios. Yo tengo una mezcla de ambos tipos de tejido. Así que me imagino que esto no ayuda mucho. Y, nuevamente, la Biblia considerará que nuestra dama con Síndrome de Insensibilidad a los Andróginos completo y testículos internos, es una mujer.

¿Debemos buscar en los genitales el “sexo verdadero”?

Muchas personas dirían que todo está entre las piernas. Y alguna podría argumentar que la Biblia esta de acuerdo. Pero Deuteronomio 23:1, nos dice que si un hombre corta su pene y testículos, ya no es un hombre a los ojos de la ley, sino un eunuco. Dejen que repita esto en otra forma – el cambió su categoría de sexo legal a través de cirugía. Y en Mateo 19:12, Jesús dice que algunas personas que lo hicieron, lo hicieron por el bien del reino. También continúa y dice que muchas personas simplemente no entenderán el cambio en su sexo legal.

¿Yo tenía un pene? Basta con decir que no era capaz de penetración vaginal sin la cirugía – ni como un hombre ni como una mujer. Sufrí esa cirugía. Así que ahora soy bastante típicamente femenina de ahí abajo.

Entonces, ¿Cuál es el sexo que debo aceptar? Y ¿Quién debería decidir?

Así que, ¿por qué es que pasé de vivir como un niño a vivir como una niña? ¿Un día decidí revelarme contra el claro plan de Dios? No, oré por ello. Mucho. ¿Necesitaba desesperadamente ser una niña? Emmm, no. Algunas veces ser una niña es horrible. Como cuando un hombre no me escucha porque soy una mujer.

Así que, ¿por qué es que mi género importa tanto? Porque estuve lo suficientemente cerca de la muerte como para oler las flores en mi funeral. Mi vida giraba en torno a mi inhabilidad para funcionar socialmente como un niño, con la finalidad de satisfacer a quienes estaban a mí alrededor.

Quería una vida. Quería paz. Quería vivir para Jesús, en lugar de morir por mi propia estupidez. Quería honrar a Dios con lo que él me había dado.

Me gustaba mi cuerpo femenino. Y, sobre todo, quería que la gente me dejara en paz.

Mi doctor dijo que con mi cara y comportamiento, no tendría ningún problema en ser aceptada como una niña. Tenía razón. El bullying se detuvo.

Por más de 40 años, he sido capaz de concentrarme en otras cosas diferentes a mi género, en ser un miembro productivo de la sociedad – o como dice el Artículo VI de la Declaración de Nashville, en vivir una vida fructífera en alegre obediencia a Cristo”.

Entonces, ¿Quién debería decidir el “sexo verdadero”? ¿Basándose en cuales características sexuales?

La suposición de un sexo verdadero en la Declaración de Nashville, ignora la complejidad de la biología humana, la variedad de las experiencias de las personas intersexuales, y el daño hecho a las personas intersexuales por la institución médica que impone [quirúrgica y hormonalmente] un sexo binario en ellas.

Estoy agradecida de que la Declaración de Nashville diga que las personas intersexuales somos “creadas a la imagen de Dios, y tienen dignidad e igual valor que todos los demás creados a su imagen”. Pero me preocupa que esta afirmación aparentemente nos pida que demos nuestra integridad corporal, y que aceptemos la suposición de un doctor acerca de lo que Dios quiere de nosotrxs.

Entiendan esto – su Declaración de Nashville aleja a las personas intersexuales del Evangelio. Históricamente, los doctores nos han castrado, nos han asignado quirúrgicamente un sexo, nos han dado hormonas, nos han dicho mentiras, nos han ocultado secretos, y han causado que vivamos con vergüenza. Todo en nombre de su preciosa visión binaria del sexo.

Es hora de que nos apoyen, en lugar de decirnos que aceptemos lo que nos han estado haciendo.

**Lianne Simon, es autora de ensayos y novelas acerca de lo que significa vivir como una persona intersexual. Miembro de Oriented to love (Orientados al amor), esta asociada con la teóloga Megan K. DeFranza en un importante documental sobre intersex and faith (Intersexualidad y la Fé).

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