Los bebés intersexuales enfrentan hasta cinco cirugías genitales antes de que tengan un año de edad. Por Stefanie Gerdes

Los bebés intersexuales enfrentan hasta cinco cirugías genitales antes de que tengan un año de edad

Traducción: Laura Inter, del artículo “Intersex babies face up to five genital operations before they are a year old” de Stefanie Gerdes

Fuente: http://www.gaystarnews.com/article/read-intersex-people-go-germany-denmark/

protesta intersex
Protesta contra la mutilación genital intersexual fuera del Colegio Real de Cirujanos de Londres en 2011

‘Los doctores pensaban que estaban haciendo algo bueno, así encajaríamos mejor en la sociedad – no se daban cuenta que todo es peor con los cuerpos dañados’

Lxs niñxs intersexuales en Alemania y Dinamarca, son sometidos hasta a cinco procedimientos médicos invasivos y traumáticos durante el primer año de sus vidas, reveló Amnistía Internacional.

Ellos publicaron un informe que analiza a la situación de lxs niñxs que nacen con características sexuales que no encajan en las normas para lo masculino o femenino, en ambos países.

Titulado ‘Ante todo no hacer daño’, en parte está basado en entrevistas con 16 personas y ocho padres de niñxs intersexuales para conocer sus experiencias.

D., de Alemania, fue sometido a cinco operaciones tan solo durante su primer año de vida.

‘Ya me han operado, es demasiado tarde para mí’, dijo.

‘Pero si permanezco en silencio, es como si apoyara las cirugías, y solo puedo cambiar las cosas si alzo la voz’.

La investigación sugiere que alrededor del 1.7% de la población mundial, nace con lo que los investigadores llaman: una ‘variación en las características sexuales’ – por ejemplo, sus genitales y/o sus órganos reproductivos, no coinciden con el sistema binario de masculino y femenino.

Para realizar una comparación, entre el 1% y el 2% de la población mundial nace pelirroja (aunque aún más personas son portadoras del gen).

Para ‘normalizar’ los cuerpos de lxs niñxs intersexuales, ellxs y sus padres a menudo se ven obligados a procedimientos innecesarios y muy invasivos.

Estos incluyen operaciones para ocultar un clítoris agrandado, y vaginoplastía para crear o ampliar la apertura vaginal.

Algunxs niñxs también son sometidxs a gonadectomías, en las cuales las gónadas – que frecuentemente incluyen tejido testicular y ovárico – son extirpadas. Como resultado, las personas necesitarán tratamientos hormonales y no serán capaces de tener hijos.

Estas cirugías son irreversibles y pueden causar grave daño a lxs niñxs, incluso secuelas a largo plazo.

‘Estos procedimientos llamados ‘normalizantes’, son llevados a cabo sin el pleno conocimiento de las secuelas dañinas a largo plazo que están teniendo en lxs niñxs’, dijo Laura Carter, investigadora de orientación sexual e identidad de género en Amnistía Internacional.

‘Estamos hablando de incisiones que se hacen en tejido sensible, consecuencias de por vida, todo debido a los estereotipos sobre cómo debería ser la apariencia de un niño o de una niña’.

El beneficio de estas cirugías es cuestionable, dijo; la investigación muestra que los procedimientos son ‘una experiencia increíblemente horrorosa’ para las personas que son ‘tratadas’ con estos.

Aquí hay algunas de esas horrorosas experiencias:

Advertencia: en algunos casos, no está claro con que sexo se identifica la persona y que pronombres prefiere utilizar. Es esos casos, utilizaremos ‘elle’, en lugar de un pronombre género femenino o masculino (él o ella).

Stine, mujer intersexual, Dinamarca

“El endocrinólogo que vi, habló mucho acerca de recibir tratamiento con estrógenos, progesterona y medicamentos para suprimir la testosterona”.

“Pero lo único que él quería era administrarme un tratamiento de testosterona ‘para hacer de mí un hombre’, y quería que me quitara los pechos porque ‘eso es lo que normalmente se hace’”.

Sandrao, Alemania

Sandrao dijo que se sintió miserable durante 34 años, y tan solo hace dos años descubrió que fue sometide a cirugía para extirpar sus testículos cuando tenía cinco años de edad.

También ha olvidado completamente los primeros 11 años de su vida, y ahora está tratando de descubrir que le sucedió.

“Tuve otra operación, otra cirugía genital. No sé si tenía una vagina cuando nací, o si esta fue una reconstrucción. Mi uretra está en una posición diferente. Vi a un ginecólogo en 2014, y tengo muchas cicatrices”, dijo Sandrao.

“Sabía que era diferente, pensaba que era una especie de monstruo. Era incapaz de desarrollar una identidad de género. Fui presionade a asumir un rol de género femenino, tenía que usar faldas, tenía que dejarme el cabello largo. Era doloroso tener relaciones sexuales con hombres y pensaba que eso era normal”.

“Participé en un estudio, y encontraron que tenía un ‘trastorno genético’. Pero no me gusta esta palabra. Tengo una variación”.

“Los médicos no proporcionan suficiente información a los padres. Creo que la razón es que la profesión médica solo piensa a través del sistema de género binario. En lugar de decir que tu hijx es normal, y crecerá sano, dicen que algo está mal y que puede ser corregido con cirugía.

“Veo un endocrinólogo, y la primera vez que fui a verlo, dijo que tenía que decidir si quería ser hombre o mujer. Son incapaces de pensar fuera de la caja. Pero ahora su opinión ha cambiado. Esto es lo que me da el poder y la energía para luchar”.

H., Dinamarca

H. fue operade cuando tenía cinco años debido a una hipospadias. Esta es una forma de cirugía donde la uretra es ‘reposicionada’ en la punta del pene, para crear un pene ‘funcional y cosméticamente normal’.

H. dijo que sabía que había sufrido una cirugía, pero que nunca supo para que.

“Mi madre me dijo que no orinaba parado”, dijo.

“Así que esa fue la explicación que me dieron, y eso era lo que creía”.

Aunque no sabía para que fue la cirugía, H aún recuerda las secuelas.

“Tenía que orinar y realmente dolía mucho, así que me aguantaba antes de ir a orinar porque dolía demasiado. Gritaba en el inodoro, estaba inquiete, y sin ropa”, dijo.

“Cuando pienso en lo que sucedió, me enojo, porque no era algo que tuviera que decidir otra persona – esto podría haberse pospuesto. Me da tristeza cada que pienso en el hecho de que se considera necesario operar a estxs niñxs, solo porque otras personas piensan que es algo que se debe de hacer”.

Claudia, Alemania

“Mi madre me dijo muchas mentiras y eso no estuvo bien. Puedo entender que mis padres no fueron la causa del problema, fue el doctor”, dijo.

“Mi ropa de bebé era rosa y, entonces, 18 meses después, la cambiaron a azul. Mi madre me dijo que mi ropa de bebé era rosa porque la provincia de donde venía mi madre tenía diferentes tradiciones, la ropa de niño era rosa. ¿Por qué dudaría de mis padres?

“No sé todo lo que me hicieron. Pero encontré mi primer certificado de nacimiento, en el cual fui asignada mujer. Después de 42 años, ya no había más información”.

“Dieciocho meses después de que nací, tuve una pequeña operación. Me dijeron que fue para extirpar mi apéndice. Pero no fue así, me extirparon el apéndice a los siete años”.

“Ahora tengo 58 años. Me realicé un análisis cromosómico – este encontró que tengo células masculinas y femeninas. Dos tercios mujer y un tercio hombre”.

“Corresponde a mi decidir lo que quiero, no a mis padres, ni a mi doctor – Tengo que tener toda la información acerca de mí misma, cuáles son mis propias realidades”.

Anna, madre de Nina (11 años), Alemania

Antes de que Nina naciera, a Anna le hicieron pruebas debido a la edad que tenía en el momento del embarazo.

Los doctores le dijeron que tendría un niño. Pero Nina tenía síndrome de insensibilidad a los andrógenos completo, lo que significa que sus células son incapaces de responder a las hormonas masculinas. Esto impide el desarrollo de los genitales masculinos, tanto en el útero como durante la pubertad.

Esto no afecta el desarrollo de los genitales femeninos.

“Pero entonces no había un niño. Al principio pensé: La ciencia se equivocó”, dijo.

En retrospectiva, pienso: el personal médico tenía una idea de lo que estaba detrás de esto. Nos trataron con mucha sensibilidad. Sentía que nos cuidaban”.

“Durante los primeros dos días, tuve una actitud defensiva respecto a mi hija. Pero el personal médico me apoyó, nuestra situación fue tratada de manera confidencial. Me dieron una recomendación y un contacto en el hospital universitario, nos hicieron una cita. No teníamos que preocuparnos de eso”.

Actualmente, Nina visita el hospital dos veces al año para revisión, pero algo le falta a su mamá: apoyo psicológico.

“Le he planteado esto la endocrinóloga del hospital universitario. Así que me recomendó a alguien en Berlín, pero está a 150 km de distancia – no es lo idóneo para mí”, dijo Anna a Amnistía.

“Hubo una discusión en la Comisión de Ética – esto debe filtrarse a través de las áreas pertinentes de experiencia clínica, debe tenerse cierto nivel de compromiso para que la gente sea capacitada”.

“Esto no significa que todos necesiten una capacitación especializada, pero debe ser posible que el personal médico [que trabaja con personas con variaciones en las características sexuales] pueda tomar un ‘curso rápido’”. No quiero quedarme con la sensación de que tengo que estar explicando todo. Me gustaría contar con médicos que son sensibles a estas cuestiones”.

“Siento como si los médicos no fueran realmente sensibles a la situación psicosocial de las personas afectadas”.

“Por ejemplo: durante las consultas el expediente médico permanece abierto en la mesa – totalmente visible – así que cualquiera puede ver las fotos. Esas fotos fueron tomadas con mi consentimiento [hace algún tiempo cuando Nina era pequeña]. Alguien puede ver las fotos, y los médicos no lo notan. No estoy de acuerdo con eso, me parece que carece de sensibilidad”.

“De igual manera, cuando la conversación es acerca de mi hija, existen problemas sobre el uso del lenguaje: al dirigirse a mi hija, un médico habla de ‘testículos’. Entonces le digo, ‘vamos a acordar que se use el término ‘gónadas germinales’”.

“Hago que sean conscientes de este tipo de cosas, ya que este lenguaje puede llamar la atención de otras personas, y sé que los médicos no son conscientes de esto. Hablo por mí, como representante de mi hija y en su presencia, porqué quiero que ella aprenda que esta bien plantear este tipo de situaciones”.

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