Historia de “Adioros” un hombre intersexual

Historia de “Adioros” un hombre intersexual

Por Adioros

 

Me es difícil encontrar las palabras para comenzar con mi historia, ya que he pasado por situaciones muy difíciles.

Nací en 1978 en Veracruz, México, en un ambiente de extrema pobreza, en una pequeña comunidad alejada de cualquier ciudad, sin atención médica. Al nacer, determinaron que mi sexo era femenino y me pusieron de nombre Judith. En un principio fui rechazado por mi madre, más no por mi padre quien me amó y trató con cariño, al menos durante la primera etapa de mi vida.

Durante mis primeros años, cuando aún me llamaba Judith
Durante mis primeros años, cuando aún me llamaba Judith

 Nací con una estatura y peso normales, era una niña muy bella, al pasar el tiempo fui creciendo y mi cuerpo fue cambiando drásticamente, y antes de llegar a la adolescencia me había convertido en un varón, tenía una apariencia muy masculina, mi voz desde muy pequeño era muy gruesa, y a los 7 años ya contaba con un poco de bigote y barba, incluso mi tez se tornó mas morena, y lo que se pensaba era un clítoris creció más, así que se hizo evidente que mis genitales eran ambiguos.

Después de mi cambio a niño
Después de mi cambio a niño

En esa época, me cambiaron el nombre a uno masculino y comenzaron a tratarme como un niño, nunca me llevaron al doctor para ver porque era que estaba teniendo esos cambios. Pasó el tiempo, mi cuerpo se desarrollaba pero pronto dejé de crecer, y mi estatura se estancó en 1.31 metros, que es lo que mido actualmente. Fui criado con amor y como si fuera un niño como todo los demás, aunque yo notaba desde ese entonces que mi cuerpo no era como el de todos los demás, aunque no sabía exactamente cual era el motivo.

A los 8 años mi padre me dio una noticia que movió mi mundo: la mujer que me enseñaron a amar como mi madre en realidad era mi abuela y mi verdadera madre era, quien yo creía, mi hermana. Hasta ese momento entendí porque mi madre –que en realidad era mi abuela – no me quería. Aun no se quien, o quienes, en realidad no querían que naciera, pero se que intentaron hacer que mi mamá abortara dándole a comer diversas plantas que supuestamente eran para eso, pero de milagro sobreviví. Al haber nacido producto de esta relación incestuosa, y siendo esto es un tabú social, decidieron que me registrarían como hijo de mi padre y de mi abuela. Me sentí mal por esta noticia durante bastante tiempo.

Incluso, hasta hace poco, pensaba que había nacido intersexual y de estatura baja por ese motivo, y, aunque aún no se cual es la variación intersexual que tengo, porque no he tenido los recursos económicos para hacerme los estudios médicos, he investigado y probablemente sea Hiperplasia Suprarrenal Congénita, que mis cromosomas sean XX y que tenga útero y ovarios internos, eso explicaría la baja estatura y mis genitales ambiguos.

Más o menos por esa época, a los 8 años, por diversos problemas familiares, algunos derivados de esta situación, y debido a las infidelidades de mi padre, la familia se dividió y me quedé únicamente con mi padre, mi hermano mayor y mi hermana más pequeña, el amor con el que hasta ese momento me había tratado mi padre se esfumó, y de ahí en adelante mi vida fue marcada por violencia e indiferencia de su parte. La prioridad de mi padre siguió siendo la conquista de otras mujeres, en esta época viví cosas que aún no logro comprender ni superar en su totalidad. Pero aún con todo esto, continué con mis estudios de primaria.

En ese entonces aún desconocía mi diferencia genital, aún así siempre me preguntaba porque no podía orinar como todos los demás niños, ya que la uretra estaba ubicada en la base de mi pene además de que este era muy pequeño y parecía no desarrollarse correctamente. Mi hermano mayor era muy cruel conmigo, en parte debido a que fui producto de una relación incestuosa, me humillaba y se burlaba mucho por diferencia genital, me llamaba ‘maricón’, ‘hermafrodita’ –en ese entonces no sabía que significaban esas palabras, pero me dolían mucho- esta situación duró hasta principios de la escuela preparatoria.

Aunado a todos estos conflictos desde que tenía 4 años de edad, hasta que cumplí 22 años, trabajé en una cantina para ayudar a mi padre.

Al terminar la preparatoria, a los 18 años, tomé la decisión de ir a que me revisara un médico, para saber que era lo que tenía, porque era tan diferente a los demás. Resultó ser una experiencia muy humillante, el médico sin tomar en consideración mi opinión, ni el hecho de que me había identificado como hombre toda mi vida, solo dijo que lo que yo requería era una cirugía genital para “convertirme en mujer”, así que después de esa experiencia nunca he vuelto a permitir que ningún médico vuelva a revisarme. Sufrí una profunda depresión, al punto de intentar quitarme la vida, no entendía que sentido tenía que alguien como yo siguiera viviendo, ni siquiera era capaz de tener una pareja, ya que siempre había sido rechazado por las damas.

Pero uno nunca sabe que le depara el destino, y a esa misma edad tuve mi primera novia, al principio no le platiqué que era diferente, dejé que ella se diera cuenta por si misma cuando tuvimos intimidad por primera vez, además era la primera vez que vivía algo así con alguien, recuerdo que no quería que me viera, pero ella insistió en querer ver mis genitales, apenado se los mostré, para mi sorpresa me dijo que no importaba que fuera diferente, me aceptó tal cual era, viví muchas lindas experiencias con ella y estuvimos juntos por 4 años. Cuando la relación terminó, quedé devastado, así que busqué ayuda con una psicóloga quien me ayudó a salir de la depresión, además me ayudó a superar muchos conflictos internos; gracias a ella, tome la determinación de salirme de la casa de mi padre.

Retomé el contacto con mi mamá biológica, quien se había casado y vivía en la Ciudad de México, le pregunte si podía vivir con ella un tiempo, accedió y estuve viviendo y trabajando en la ciudad durante 5 años. Cuando murió el esposo de mi madre decidimos regresar a Veracruz, donde sigo viviendo hasta el día de hoy.

Una vez en Veracruz, comencé un negocio propio con una pequeña tienda de abarrotes, en la cual sigo trabajando hasta el día de hoy. Pasó el tiempo y un día estaba viendo un programa de TV donde las personas que están buscando pareja comparten sus teléfonos, y vi una chica que llamó mi atención, decidí llamarle, y resultó ser una persona muy linda, nos llevamos muy bien y con el tiempo nos hicimos novios.

Al principio de nuestro noviazgo me sentía mal porque sabía que tarde o temprano se iba a enterar que era diferente y, creía, me iba a rechazar por eso. Y sorpresas que da la vida, no fue así. Sentí una gran confianza con ella, aún llevando poco tiempo de novios, y antes de tener intimidad, le platiqué sobre mi diferencia genital, me dijo que no importaba. Con ella me di cuenta que en realidad podía llevar una vida normal, tener intimidad sin miedos, aprendí que la sexualidad no solo es acerca del tamaño de tu órgano sexual, hay muchísimo más, puedo complacer a mi pareja de muchas maneras, utilizando todo mi cuerpo, el órgano sexual mas importante es la mente, tienes que hacer que tu mente trabaje para que puedas usar todo tu cuerpo en la intimidad y tener una sexualidad placentera para ambos.

Pasó el tiempo y nos casamos, llevamos ya 4 hermosos años de matrimonio, amándonos tal cual somos.

Ya estando casado, a mis 36 años de edad, investigando en internet sobre la ambigüedad y diferencias genitales, encontré la página Brújula Intersexual, donde descubrí que en realidad no había nada malo conmigo, solo era un hombre intersexual, y Laura Inter, la administradora de la página, me presentó a muchas otras personas como yo. Hubo un tiempo en el que maldecía mi vida por haber tenido que pasar por tantos problemas por ser diferente, ahora siento la vida de otra manera al saber que no soy el único. He conocido a varias personas intersexuales en línea y son personas maravillosas, con gran fortaleza, ya que han sabido seguir adelante aun habiendo sufrido quizá más que yo, muchas veces debido a las cirugías y otros ‘tratamientos’ médicos.

Ahora con orgullo y con humildad puedo decir que soy un hombre intersexual, tengo una pareja que me ama, y me siento completo, el único sueño que me queda por cumplir es ser padre, el cual espero cumplir pronto.

Aún habiendo vivido todo esto, puedo decir que no odio a mis padres, incluso, después de conocer las experiencias de otros compañeros intersexuales, les agradezco a mis padres el que hayan permitido que mi cuerpo permaneciera intacto sin cirugías genitales, ni molestas revisiones.

 Gracias a todos los que se dieron el tiempo de leer mi historia. Y si eres una persona intersexual y estás leyendo esto, quiero decirte que seas feliz, no hay nada malo contigo, se que es difícil sentirte diferente, pero verás que no todas las personas son de mente cerrada o intolerantes, habrá mucha gente que te querrá como eres, que te apoyará, verás que incluso una pareja llegará a tu vida tarde o temprano, solo es cuestión de paciencia.

5 comentarios

  1. Gracias por compartir tu relato, Adioros. Tu nombre me hace pensar en una especie de guerrero, probablemente porque cuando era adolescente miraba Los Caballeros Del Zodiaco por la tele, y el guerrero más leal de todos se llama Aioros.

    Y quizá lealtad es la palabra clave, que fuiste leal a ti mismo en la adversidad. Las familias callan lo que no alcanzan a explicarse. “¿Por qué sucedió esto? ¿Por qué a nosotros?” Incluso las personas mejor intencionadas no pueden evitar sentir que de pronto hay algo totalmente anómalo en unx, por el simple hecho de haber nacido diferente, aderezado siempre con la amargura de las historias que se buscan olvidar con el silencio. Como si nuestra existencia misma no fuera testimonio de la que vida se abre su propio curso.

    Incidentalmente esta semana leía una expresión de un psicoterapeuta y sexólogo: “Hay días y hay noches. Pero también hay amaneceres, y atardeceres”. Es una metáfora del continuum de la sexualidad humana, que no se reduce al discurso binario al que nuestro miedo social nos aferra (“eres hombre o eres mujer, no puedes ser algo distinto”). Nosotrxs somos esos fugaces atardeceres que nos llevan a la sabiduría, esos amaneceres que anuncian la luz y el calor. Tu historia está llena de lucha, de persistencia. La felicidad es un derecho al que todos los seres humanos aspiramos, con nuestro esfuerzo diario, con cada instante. El camino suele estar lleno de mucho dolor. Cuando la verdad sale a la luz, es abrasadora, quema, arde, y aunque sentimos que nos quiebra, es porque hay un corazón que late dentro de nosotros que sabemos (a veces sólo de forma inconsciente) que seguimos vivos, que la vida sigue, y que el amor también se abre camino.

    Gracias, Adioros, por recordarnos (recordarME) que la vida nunca se quiebra, y que el amor sana, y que las cicatrices emocionales (y físicas, en algunxs de nosotrxs) son nuestra piedra de toque de que hemos sobrevivido y aspiramos a la felicidad.

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    • Hola Aira, primero que nada muchas gracias por tus mensajes, siempre me gusta mucho leerlos. Te comento que también nos puedes encontrar en Facebook y en Twitter: @brujulaintersex

      Si también eres una persona intersexual, puedes contactarme en Facebook como Laura Inter (y si no lo eres también 😉 )

      Adioros me pidió que te dejara este mensaje:

      Hola Aira!, de corazón gracias por lo que escribiste, mi corazón es libro abierto. Recibe abrazos del alma y mi deseo es que un día podamos organizar una reunión de personas intersexuales, y que en un futuro ya no seamos discriminadxs.

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