Un viaje hacia mí mismo: La historia de un hombre intersexual | Por Santiago (Colombia)

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  • Santiago tiene una variación intersexual conocida como insensibilidad a los andrógenos parcial y nos comparte su historia como hombre intersexual en Colombia, enfrentando desafíos médicos y sociales, pero también encontrando amor en su familia y apoyo en la comunidad intersexual. Con valentía, hoy busca acompañar a otras personas con variaciones intersexuales.

Audio con la historia de Santiago:

Video en nuestro canal de YouTube con la historia de Santiago:

Retrato de Santiago. Ilustración realizada por Laura Inter, 2024 (esta ilustración forma parte del proyecto Somos Personas de Brújula Intersexual) Descripción de imagen: Es un retrato de Santiago, usa lentes, cabello corto y una sonrisa. El dibujo está delineado en negro y tiene un fondo colorido dividido en varias secciones con distintos patrones y tonos. En la parte superior izquierda está la bandera intersexual, amarilla con un aro morado al centro. La parte inferior izquierda es azul con puntos dorados, mientras que el lado derecho tiene un patrón de rayos en tonos azules. 

Un viaje hacia mí mismo: La historia de un hombre intersexual

Por Santiago

La siguiente es una transcripción del audio de la historia de Santiago, contiene ajustes mínimos de edición.

Hola a todos, mi nombre es Santiago y esta es mi pequeña historia de mi vida intersexual. Actualmente tengo 30 años, nací en una pequeña ciudad al sur de Colombia que se llama Neiva, el 24 de junio del año 1994.

Nací siendo un bebé completamente sano, sin ningún tipo de patología médica. Al momento del nacimiento, el médico le dijo a mi mamá que yo había nacido bien, que estaba en perfectas condiciones, pero que él notaba que yo había nacido con algo que llamaban genitales ambiguos. Le dijo que él estaba en discusión con la enfermera para saber qué ponían en el acta de nacimiento y si era niña o si era niño. Entonces el médico dijo que su dictamen era que yo tenía que ser una niña. Debido a eso, fui criado durante mucho tiempo como mujer, pues el acta médica lo decía. El médico al principio le dijo a mi mamá y le dejó claro que yo había nacido con genitales ambiguos, que tenía algo que podía ser una gónada o una hernia, pero en ese entonces la medicina no estaba tan avanzada. Mi mamá tomó la decisión de dejarme crecer y esperar un poco más. Mi mamá nunca quiso llevarme a una ciudad más avanzada, ni hacerme estudios médicos o algo así.

Yo fui criado en un ambiente completamente familiar, sin ningún tipo de complicación. Era la persona más feliz de este planeta, por decirlo así. Pero a medida que vamos creciendo, empezamos a tener más conciencia de lo que está sucediendo a nuestro alrededor. Y me di cuenta de que simplemente yo no era igual a las demás niñas de mi edad. Es decir, yo presentaba una estatura mayor, presentaba características físicas diferentes, mi fuerza era diferente, mi voz era diferente, mis comportamientos eran distintos. Yo recuerdo que siempre le preguntaba a mi mamá por qué yo era diferente, por qué yo era distinto. Ella siempre me decía: “Tenemos que esperar a que crezcas, todos los cuerpos son diferentes. Tú no te puedes comparar con ellas porque tú eres diferente”. Entonces, aunque crecí en un ambiente completamente sano, un ambiente familiar… sí pasé por muchas críticas.

Mi mamá fue una persona que nunca se dejó llevar por los malos comentarios de las demás personas. Porque mi mamá sabía que en algún momento de la historia en mi ciudad iba a empezar a haber ese tipo de medicina más avanzada, una que le iba a poder decir a ella con qué genética yo había nacido. Sin embargo, ella siempre me dejó ser feliz, yo siempre le preguntaba…. Y ella me dijo: “Yo sabía dentro de mi corazón como madre que tú eras diferente. Yo sabía que en algún momento esos documentos de nacimiento, ese certificado tuyo de nacimiento, los documentos tuyos de nacimiento, tu documento de identidad, en algún momento los tendríamos que cambiar. Porque yo sabía que tú eras distinto, pero no fui capaz… porque tenía miedo que te sometieran exámenes médicos. Yo a ti siempre te he amado, y con tu papá decidimos nunca llevarte a un médico a temprana edad. Porque sabíamos que ellos te iban a lastimar, sabía que ibas a ingresar a cirugías y cirugías y muchas cosas”.

Aunque mis padres no tenían información, yo siento que mi familia me creó a mí un entorno seguro, a pesar de que las personas ajenas a mi hogar siempre me hicieron como esta discriminación, esta parte de bullying. Porque una condición intersexual siempre va a causar malestar [en las demás personas]. Entonces, personas como tíos, primos, siempre me sometieron a la burla, siempre hacían preguntas indebidas a mis papás. Y yo a veces siento que mi mamá como que en cierta ocasión sí alcanzó a decirme: “Ya tienes que regular un poco ese comportamiento, ya tienes que empezar a evitar comportarte de esa manera en público. Compórtate así en la casa, pero en público no”. Entonces, más que obligarme… era porque mi mamá no quería que las demás personas me hicieran daño.

En la escuela, cuando estaba cursando los primeros años estudiantiles, a la edad de 6 hasta los 11 años, fui sometido a la burla, al bullying, al matoneo, pero siento que, para esa época, eso era lo más “normal”, porque en ese entonces no se sabía el concepto de bullying acá en mi país. Menos aún decir que había una psicóloga en la escuela, porque eso no existía acá. Pero nada, yo siempre fui muy seguro de mí mismo. Yo sabía que era diferente, que era distinto.

Por temas religiosos, como que me obligaron un poco a vestirme de determinada manera.  Entonces yo vestía con vestido, con falda, o lo que normalmente se espera que vista una mujer que pertenecía a alguna congregación cristiana en esa época.

Como yo no tenía un dictamen médico, no tenía concepto de que era la intersexualidad, pero no un concepto dado por un grupo de apoyo, sino tampoco tenía un concepto dado por un médico, que es muy distinto. Entonces, para esa época, yo era muy feliz porque sabía que yo era distinto, me sentía orgulloso de tener más fuerza, me sentía orgulloso de tener éxito en los deportes. Y era feliz porque no me habían dado un concepto médico. Entonces, a pesar de que en la escuela y fuera de mi hogar hubo mucho bullying, yo siempre regresaba feliz a la casa porque sabía que mi casa era ese lugar seguro donde nadie me iba a decir nada. Sabía que cuando yo volvía a mi casa, ese era como mi recinto de paz y tranquilidad porque sabía que ahí no iba a haber bullying de ninguna índole.

Yo fui el menor de mis hermanos, somos cuatro hermanos en total. Y al ser el menor, siempre se es el más protegido: que no le falte nada, hay que estar pendiente. Mi mamá nunca le contó nada a mis hermanos sobre mi situación. Entonces, hubo una época en la que mis hermanos comenzaron a decir a sus amigos: “mi hermana es distinta”. Y mis primos comenzaron a decir: “mi primita no se comporta así…”. Entonces, mis hermanos, los tres, empezaron como a llamarme la atención, a pelearme un poco, pero siempre estaba mi mamá o mi papá para defenderme. Crecí en un ambiente donde mi mamá y mi papá sabían algunas cosas y sospechaban otras por lo que les había dicho el médico el día que nací. Pero ellos decidieron guardarse eso para ellos mismos y no contárselo a nadie. Entonces, esa parte fue positiva.

Me acuerdo mucho que me hacían sentir muy mal en el colegio, ya cuando estaba más grande, porque empiezas a crecer y ves que todos los demás a tu alrededor son diferentes, que tú no encajas ni en una cosa ni en otra. Entonces, sentí que pasé de una infancia en la que era feliz, porque tenía un hogar seguro, a ingresar a unas aulas de clase, a colegios donde había mucho bullying, mucho matoneo. Entonces, debido a todo esto, me empezó a ir muy mal en el estudio, tenía depresión, tenía ansiedad… y eso que en esa época no sabíamos lo que eso significaba. Pero las bajas notas, el no querer comer, el querer estar solamente encerrado en la casa, el no tener la capacidad de hacer una vida social con otras personas, el tener baja autoestima, en general muchas cosas más. Todo debido solamente a ese entorno, porque no teníamos un grupo de apoyo. También influía que la medicina no estaba en ese tiempo tan avanzada, me refiero a poder decir: “venga, yo pertenezco a esto, me pasa esto y esto” … así poder identificar que nos pasa, darle solución y ya. Entonces, debido a todo esto sentía mucha ansiedad, mucha depresión, no quería conocer a nadie, no quería salir a ningún lado. Me encerré en mí mismo. Era un niño muy solitario, era un joven al que le iba mal en sus estudios debido a tanto bullying que vivía. Y bueno, por más cosas que sucedieran, yo sabía que algo no estaba “bien” en mí, porque yo veía a las demás niñas que ya que se estaban desarrollando, que ya tenían diferentes cuerpos. Y yo decía, pues yo tampoco es que encaje a la perfección con las niñas, y tampoco tenía un cuerpo masculino. Eso fue lo más doloroso, tener que pasar por una etapa donde tú no sabes a qué perteneces y que tú no puedes encontrar ningún tipo de ayuda en ningún lugar: ni en un hospital, ni en una iglesia, ni en un grupo de apoyo, porque no existían en ese entonces.

Mi mamá, en su inmensa capacidad, esperó hasta que tuve 15 años. Estamos hablando de finales del año 2009 exactamente. Ella por fin me dijo: “Ya usted está lo suficientemente grande, vamos a ir a un hospital, le saco cita y vamos a empezar a hacer todo el proceso, porque necesitamos saber qué le sucede”.

Al principio fue la típica cita médica, en la que te valora un médico general y te comienzan a mandar exámenes. Si eres mujer, se pregunta ¿por qué no te ha llegado la regla? Entonces empiezan ese tipo de análisis en todo el cuerpo. Yo me acuerdo que hasta ese momento yo había tenido tranquilidad absoluta.

Y ya después de que llegan los resultados de los exámenes, ocho días después, vamos a la cita, y ahí la médica hace la lectura de los exámenes, y me dice: “Esto es algo extraño que ya se me sale a mí de las manos, y tampoco creo que un ginecólogo esté en la capacidad para decir que tienes“, y continuó: “pero yo sospecho que tu cuerpo tiene una malformación genética o genital”. Esto fue lo que ella dijo, solamente con leer los resultados de los exámenes.

Que a una persona de 16 años le digan eso… siendo que espera tener un concepto de vida totalmente distinto… daña a cualquiera.

Luego de eso, sacamos cita con ginecología, donde me atendió un médico. El médico simplemente miró los exámenes, llegó y dijo a mi mamá: “Lleve a su hija al baño, que se quite toda la ropa y ahí hay una bata, la espero acá”. Tenía mucho miedo, era un lugar desconocido para mí. El médico dijo que tenía que hacer una revisión, que no pasaba nada, que él era un profesional. Me revisó y dijo: “Sí, eso es una malformación, tienes unos genitales ambiguos, que no pertenecen a los típicamente femeninos, ni a los típicamente masculinos”. Luego dijo: “Esto que se ve acá, no estoy seguro, pero no es una hernia. Necesitamos más estudios avanzados”.

Entonces ahí empezó todo el malestar médico, porque me acuerdo que para ir a las citas y los exámenes médicos, tenía que perder clases completas en la escuela, porque yo todavía no había terminado de estudiar. Me hicieron una cantidad de resonancias magnéticas.

La mayoría de los médicos que me revisaban no me pedían que usara una bata. Simplemente me veían, veían la historia clínica y decían: “Ven, acércate”, y me iban bajando los pantalones o la ropa que tuviera para revisarme. Siento que ahí se incrementaron más los problemas de ansiedad y los problemas de depresión. Muchas veces estos médicos no estaban solos, muchas veces tenían acompañantes, pasantes universitarios o como tú los quieras llamar. Quedé expuesto a una sociedad que es completamente irrespetuosa con ese tema, donde el paciente no se respeta, porque simplemente ellos son los médicos y ya. El paciente es como si no tuviera derechos.

Esto sí me produjo mucha ansiedad, me produjo mucha depresión, me sentía muy triste, muy aburrido, no sabía qué sentía de mi vida, lo único que deseaba era morirme. Lo único que escuchaba de los médicos era que tenían que operarme, que tenían que hacerme un nuevo canal vaginal, que no se podía tener otro tipo de tratamiento médico, que eso era casi imposible… ya después los exámenes demostraron que no había ni matriz, ni útero, ni ovarios para ser una mujer, que lo único que había eran dos gónadas, una descendida, otra no descendida, y que eso tenían que operarlo.

Entonces, después de tanto convencimiento médico, donde tú ingresabas a una sala y lo único que había eran diez médicos… me acuerdo muy bien que era una mesa muy larga donde eran diez especialistas en áreas diferentes. Ahí con ellos, yo propuse por primera vez que no me sentía cómodo en el género femenino, que me gustaría algo masculino, y el cirujano, que era uno de los cirujanos más reconocidos de acá de la ciudad, lo único que me dijo fue que “es más fácil crear un conducto vaginal que crear un pene”, también me dijo: “es más fácil hormonizar para una mujer que hormonizar para un hombre”, y mi genetista en ese entonces, me dijo que “era imposible que me dieran testosterona por mi insensibilidad androgénica”… esta fue la primera vez que conocí el término “insensibilidad androgénica”.

Luego de eso, tuve valoración con el genetista, le dije que me gustaría que me explicaran bien el tema… el genetista me habló muy bien, me recibió muy bien, y me envió un estudio para saber qué cariotipo tengo. Me mandaron a sacar este examen a otra ciudad, porque acá en mi ciudad no había, así que me tocó viajar hasta Bogotá, que es la capital. El resultado tardó un mes en llegar, se lo llevé al genetista y él me dijo: “Mira lo que yo sospechaba, tu genética es masculina”, fue la primera vez que escuché eso. Luego dijo: “Tus cromosomas son 46XY, y tu genética es netamente masculina, hubo una falla en tu gen, que se llama el gen SRY, que es el encargado de sintetizar todas las hormonas”, esto es lo que alcanzo a acordarme de lo que me dijo, luego añadió: “Este gen no te va a permitir que asimiles por completo la testosterona como tú lo quieres… sí, tú produces testosterona, tus niveles hormonales de testosterona en este momento, son los mismos que un adolescente normal… tú tienes gónadas y por eso tus niveles hormonales acá en estos exámenes no salen tan altos… pero yo no te veo a ti como un hombre, tú nunca te vas a poder ver como un hombre, por más que tu voz sea grave, nunca va a cambiar más, tú nunca te vas a masculinizar más, yo a ti te veo como una mujer. Te damos plena garantía de que vas a ser una mujer completa”. Entonces, yo le dije que no quería eso, que yo quería ser hombre; y me dijo: “Eso ya tienes que manejarlo con psiquiatría, porque nosotros no te vamos a apoyar en un tratamiento con testosterona, porque eso no se puede hacer, porque tu cuerpo no lo va a recibir de buena manera”. Después de eso, me convencieron, por así decirlo.

Además, me habían dicho que mis dos gónadas (testículos internos) “no estaban bien formadas”, que “tenían cáncer”. Yo nunca había sentido ningún tipo de dolor, ningún tipo de molestia, pero me dijeron que tenían que ser retiradas, que era lo mejor, porque yo iba a seguir un tratamiento médico como mujer, entonces no podía tener órganos que no eran de mujer, además suponían que tenían cáncer y que estaban mal formados. Me convencieron, me realizaron una orquidectomía bilateral, que es la extracción gonadal. Luego les hicieron un estudio a mis gónadas, el resultado fue que eran dos órganos completamente sanos y funcionales, y que cada gónada tenía conductos espermáticos perfectos. Entonces, no tenía ningún rasgo de cáncer, eran dos órganos completamente sanos y funcionales. Lo que pasó en esa cirugía fue completamente traumático.

Cuando llegué al hospital, tenía que explicar mi condición genética, entonces todo mundo quería verme, desde la enfermera hasta el último especialista me querían revisar. Me hicieron esperar en una sala completamente solo, no tenía ropa, no tenía ni siquiera una bata. La cirugía fue un completo caos, fue algo muy traumático, a pesar de que ya tenía 16, ya estaba grande… pero tú no esperas estar dentro de un quirófano, y menos que sea porque te dicen que tienes malformaciones médicas o algo así.

Después de la cirugía empezaron todos los daños a mi cuerpo, sentía que mi energía no era la misma, tenía problemas de calcio en mis huesos, tenía osteoporosis, ya no tenía buena coordinación, ya no tenía buena movilidad, ya no tenía energía para hacer ejercicio, el cabello se me empezó a caer, las uñas se me empezaron a caer, no me daba sueño, lo único que hacía era llorar, tenía una depresión severa… pasé y pasé por especialistas de la salud psicológica.

Después, como que uno decide ir sanando de a poco, pero como que el dolor nunca se va, porque yo sentía que no estaba siendo tratado de la mejor manera, siempre sentí que estaba siendo parte de un experimento clínico, y sentía que lo que estaban haciendo conmigo no era debido, sentía que lo que estaban haciendo conmigo no debían de haberlo hecho. Antes me sentía una persona completamente sana, y en capacidad de seguir con mis dos órganos funcionales… Después me sometieron [a terapia de reemplazo hormonal con estrógenos], yo era menor de edad, mi mamá también estuvo de acuerdo, yo le decía que no estaba de acuerdo, pero me decía que era por mi bien, y que, si no la tomaba, mi cuerpo iba a envejecer, mi cuerpo iba a enfermarse más, y empecé a tomar estrógenos conjugados desde los 16 años, y desde ahí empezó todo mi problema clínico. Al no tener mis gónadas, me dio osteoporosis, entonces tomé suplementos vitamínicos y suplementos de calcio, que me produjeron daños en los riñones, daños en el hígado… además, las contraindicaciones de los estrógenos producen daño hepático de las dosis tan altas que yo tomaba. No me sentía feliz, no me sentía seguro, sentía inseguridades sobre el nuevo ser que estaban creando… pero bueno, en esa época, yo pensé que era la mejor decisión, les hice caso y decidí obedecer. Más adelante, empecé a padecer otros síntomas a nivel corporal, y todo eso se debía a los problemas por estar tomando estrógenos conjugados.

El día que estaba con todos los especialistas, cerca de diez especialistas, me dijeron que esto nunca lo tenía que comentar públicamente, que tenía que llevar esto de manera privada, que, si me podía cambiar de escuela o de ciudad, mejor. Yo nunca quise eso.

La recuperación de la cirugía fue lenta, dolorosa, solo me hicieron la orquidectomía. Los médicos querían que firmara un consentimiento para hacerme una vaginoplastía, yo nunca firme, nunca quise.

El proceso de volver al colegio fue muy doloroso, me preguntaban qué me había pasado, que por qué yo escondía las cosas, y bueno, fui criado en un ambiente médico donde me dijeron que todo tenía que esconderlo y que nunca iba a encontrar a otra persona con esa misma condición genética, eso llevó a que me cambiara mucho mi estado de ánimo, me llevó a que cambiara mucho las amistades. Sí, tenía amigos que me comprendían, que me querían mucho, pero después de esa cirugía empecé a alejarme y a dejar de hacer vida social, hasta el punto de que me encerraba completamente en la casa. Fueron dos o tres meses donde tuve una recuperación muy lenta y quedé con dolores en todo el cuerpo, no se sabe por qué, tenía dolores en los músculos, en los huesos, dolores articulares. También tenía migrañas intensas, visión borrosa… entonces era ir de clínica en clínica. Después de eso no sé qué me sucedió, pero tuve infecciones urinarias y eso que no me sometieron a vaginoplastía… y también tuve que ser tratado de ese tema.

Después de la cirugía y después de haber tomado hormonas por años, ya tenía 21 o 22 años, y los médicos dijeron que ya “era necesario que yo empezara a buscar pareja” … yo nunca tuve pareja hombre porque a mí no me gustaban los hombres, nunca me gustaron, yo siempre supe dentro de mí que me gustaran las mujeres, pero ese tema yo nunca lo toqué en mi familia porque era muy tabú.

Más adelante, mis papás vieron que yo tenía una apariencia e identidad femenina, no sé si por los estrógenos o qué sucedió, entonces para ellos el tema de que me gustaban las mujeres era muy tabú. Yo nunca dije ante la familia que me gustaran las mujeres, pero tampoco fui capaz de asimilarlo ante una chica porque sentía que no era capaz por mis formas genitales… siempre me habían dicho que eso estaba mal y que era mal visto, entonces siempre pensé que nunca iba a poder estar con una mujer, porque no me sentía completo y pensaba que la mujer iba a ver que yo tenía una “malformación” porque era la única información que me habían dado. Entonces debido a esto tampoco pude iniciar una relación con las chicas, nunca tuve nada amoroso serio, siempre fue algo pasajero.

Las chicas con las que logré tener intimidad sí me decían que algo raro notaban en mí, que no era “normal”, algunas decían que [mis genitales] eran algo diferentes, que eran distintos a los de ellas. Esto me fue bajando el ánimo y me fui alejando completamente de esa parte sexual o esa parte amorosa con las mujeres.

Pasó mucho tiempo, en el que superé muchas depresiones, donde pasé por mucha ansiedad. Me acuerdo que en el año 2014 o 2015, me encontraba buscando por internet información, ya llevaba muchos años hormonizándome, mucho tiempo buscando información sobre mi situación… y una vez me dio por buscar en Google: “grupos de apoyo sobre intersexualidad” o algo así, después de estar horas navegando, me encontré con algo que se llamaba “Brújula Intersexual”. Decidí abrir el link de internet y lo primero que encontré fue la definición de intersexualidad, también historias… me acuerdo que pasé horas y horas leyendo la mayoría de las historias. Me acuerdo que había un correo de Brújula Intersexual, envié un correo especificando lo que me estaba sucediendo, lo que me pasaba y a los días me contestó una persona que para mí fue una luz completa, lo mejor que me ha sucedido fue conocerla, ella me dijo que se llamaba Laura; en ese momento me dio tranquilidad y eso que eran mensajes escritos por correo de Gmail, así era la comunicación.

Me encantó el contenido de la página web de Brújula Intersexual, ya después de eso miré si había página en Facebook, les busqué.

Me acuerdo la primera vez que tuve una llamada con Laura, yo llegué siendo una persona completamente inexperta en el tema, no sabía que lo de nosotros se denominaba intersexualidad, no sabía que había tantas variaciones intersexuales, no sabía que había grupos a nivel internacional…

Hablé con Laura y ella siempre me dijo que en el fondo ella creía que en algún momento de mi vida yo iba a tener la fuerza suficiente para decir: no quiero estar más en este camino de estar tomando estrógenos, en este aspecto femenino. Ella sí sospechó que en el algún momento se iba a tomar una decisión de hacer una transición a lo que realmente era.

Laura me compartió mucha información, hablamos demasiado, yo le negaba muchas cosas, yo le refutaba mucha información de que ella me daba. Le decía que no, que yo no era normal, que yo tenía que seguir en el tratamiento como mujer, que era lo mejor, que los órganos que me quitaron me iban a causar cáncer, que la testosterona nunca me iba a funcionar… Ella siempre fue una persona muy atenta, muy amorosa, muy pendiente de mí, me dio toda la información precisa, me compartió datos de personas de Ciudad de Bogotá, hablé y hablé con esas personas, y fue una red de apoyo.

Siento que Brújula Intersexual fue una de las páginas que más ayuda me brindó, la conocí en el peor momento de mi vida, porque era cuando más triste estaba, cuando más depresión tenía, pero siento que gracias a Dios encontré esta página y ahí encontré toda la información que necesitaba. Desde el momento que ya tuve esa información, empecé a darme cuenta que algo andaba mal y que algo debía ir cambiando, que no podía seguir así en ese mismo camino, que esa medicación sí me estaba deteriorando la salud, esa medicación sí estaba acabando conmigo. Al principio fue la negación, porque yo confiaba mucho en un plan médico, yo confiaba mucho en un esquema médico que era el que me estaba brindando la supuesta ayuda hasta el momento.

De ahí conocí muchas personas, Laura me presentó muchas personas. Había momentos en la vida en que pasaban meses, pero muchos meses, tal vez un año, o incluso dos años completos en los que no volvía a hablar con Laura. Hubo mucho tiempo en el que le decía a Laura que yo ya no me sentía bien, que ya llevaba cerca de diez años en hormonización, que eso no era normal, que yo sentía la necesidad de encontrar una solución a las cosas y que mi vitalidad no era la misma. Entonces ella me dijo que porqué seguir medicando al cuerpo con lo que no es del cuerpo, si tú quieres volver a tus orígenes (mis gónadas producían testosterona, no estrógenos) tienes que dejar de consumir ese medicamento, y tenía razón, así que empecé a tener conciencia y a pensar que tenía que cambiar.

Más adelante, conocí una chica, empecé a salir con ella y me enamoré completamente. Yo ya era consciente de lo que era, ya había leído demasiadas historias de vida, ya había estado hablando con muchas personas por reuniones virtuales que habíamos hecho, así que cuando conocí a esta chica, en el primer momento, le dije que tenía que contarle algo. Le conté la verdad, que yo tenía una condición genética llamada síndrome de insensibilidad androgénica [parcial], le comenté todo. Yo en ese entonces tenía una apariencia netamente femenina, porque ya tenía cerca de 10 años sometido a tratamiento hormonal con estrógenos conjugados. Empezamos a salir, iniciamos una relación, pasaron los meses y me sentía muy inseguro porque fui dejando de tomar los estrógenos y me fijé que mi apariencia femenina empezó a desaparecer, y empezaron a aparecer las características físicas masculinas, incluyendo cambios en mi cara… entonces, cuando dejé de tomar por completo los estrógenos, dije: no pertenezco a esto, yo soy un hombre, mi genética es masculina y tengo que empezar a darle prioridad a mi salud y a mi felicidad, porque yo sentía que estaba encajado en algo que no me pertenecía, yo sentía que me querían hacer encajar en la sociedad para que no tuviera que dar explicaciones a las demás personas. Yo me sentía infeliz, durante los 10 años que tomé estrógenos conjugados, sentía que no era feliz, sentía que no era lo correcto, sentía que estaba en el lugar equivocado y en el fondo sabía que mi felicidad dependía de si volvía a mi origen.

Un día con mi pareja le comenté que necesitaba solicitar cita nuevamente con un especialista, también hablé con mis papás. Encontré apoyo psicológico y apoyo moral en una congregación cristiana acá en mi ciudad, encontré mucho apoyo. Hablé con Laura, quien también me dio toda la información, me dio todo el apoyo, me dijo: tienes que decirle esto y esto al especialista, al endocrinólogo. Corrí con la suerte de que la iglesia donde yo estaba asistiendo me proporcionó mucha ayuda psicológica, me dijeron: “Respetamos su decisión, tienes toda la razón, te apoyamos en un proceso psicológico”. 

Entonces, fui al endocrinólogo y me dijo: “Yo estoy de acuerdo contigo”. Era un endocrinólogo completamente nuevo en un hospital diferente, me dijo: “Ok, necesito sacarte exámenes médicos para empezar una hormonización con testosterona”, yo le dije: “Doc, hace 10 años, cuando yo supe sobre esto, me habían dicho que la testosterona no me iba a hacer efecto, porque dijeron que mi cuerpo era insensible a los andrógenos. Entonces, la testosterona no iba a funcionar al 100% y mi cuerpo no la va a asimilar”. El endocrinólogo, me dijo: “Eso es completamente falso, tú eres insensible a los andrógenos [parcialmente], tu gen SRY no permite que asimiles toda la testosterona, pero si la vas a asimilar a un 60 o a un 70%, si se medica de una manera correcta, se siguen todas las indicaciones, puede que hasta un 80% y eso ya es mucho”.

Entonces yo nuevamente hablé con mi pareja, ella no estuvo de acuerdo en el momento, me dijo: “A mí me gustan las mujeres, me gustaba tu apariencia tu apariencia ambigua, me encantaba, pero si te vas a someter a un tratamiento para ser un hombre al 100%, yo no me voy a sentir segura”, yo le dije: “Listo, entonces vamos hasta donde tú te sientas cómoda”, y así fue.  

Luego de eso, inicié un tratamiento de masculinización a lo que yo realmente era. El primer paso que di y me hizo muy feliz, fue ir directamente a una barbería… jamás había entrado a una barbería. Estando ahí, la que hacía los cortes era una mujer, una muy buena barbera, le dije: “Mira me van a someter a un tratamiento médico con testosterona, necesito desaparecer esta identidad [femenina]”, ella me dijo: “Listo, te vamos a cortar el cabello”, y fue el primer corte que me hice de manera masculina. Para mí, significó definitivamente darle un adiós a una identidad en la que me tocó estar a las fuerzas por casi 10 años, por un mal entendido o una mala información médica, o por querer encajar a la fuerza en esta sociedad. Ya con eso le dije adiós a eso, ahí cerré ese ciclo, fue muy difícil no les miento, fue algo completamente difícil. Sin embargo, en el momento en que yo me miro al espejo con el nuevo corte, la barbera se quedó mirándome y me dijo: “No es usted, usted ya aparece un hombre”, y en ese momento no había tomado ni una sola dosis de testosterona, en ese momento mi voz no era como la de ahorita, mi cuerpo físicamente no era como el de ahora… y desde ese día empezaron los cambios en mi vida, ya siendo un hombre como lo que siempre tuvo que haber sido. Me acuerdo que después de ese corte, la primera persona a la que le conté fue a Laura, le envié una foto, y sentía que yo a ella le estaba ya contando todos los pasos que yo estaba dando, yo le agradecí mucho a Laura porque esto no hubiera sido posible sin la información que ella me había dado durante tantos años, durante tanto tiempo. Me siento muy feliz al haber encontrado un grupo de apoyo como el de Brújula, de saber que Laura, y otras personas más, siempre me dieron ese apoyo.

Después de eso, ya fue la primera dosis de testosterona, empecé a inyectarme testosterona y ya llevo un año completo en testosterona. El camino ha sido muy fácil, todas las cosas se me han dado. Me cambié el nombre y me tocó cambiar toda la documentación a nivel personal: identificación, cédula de ciudadanía, documentos de graduación. Para esto, tocó ir a un lugar a que me cambiaran el acta de nacimiento, me tocó hacer todo ese papeleo… unos sí querían hacer el cambio en los documentos, otros no querían, pero acá en mi país es algo que por derecho tienen que obedecer sí o sí. La cuestión es que había mucha desinformación porque en mi ciudad nunca se había hecho un cambio de nombre, pero logramos el cambio de información y el acta de nacimiento, me entregaron una nueva cédula con mi nuevo nombre y el componente sexo aparece como masculino. Ese día sentí como si hubiera ganado una de las batallas más importantes.

Actualmente, llevo cerca de un año y dos meses en testosterona. Siento que mi vida cambió al 100%, siento que volví a ser esa persona feliz, siento que volví a tener esas emociones en mi vida, siento que ya no estoy triste, siento que ya no tengo depresión, siento que ya no tengo ansiedad, me siento seguro de mí mismo. Ahora ando con una seguridad al 100%, siento que nada me hace falta. Antes me sentía inseguro de lo que era, ahora ya no me siento inseguro de lo que soy, sé que soy un hombre completo y esto no me lo puede quitar nadie.

Por cuestiones médicas, por mala información, me extrajeron mis dos órganos principales que eran los que producían de manera natural la testosterona, por eso, ahora debo medicarme cada 15 días con testosterona, pero lo hago con una emoción increíble, no saben la emoción que se siente aplicarse cada 15 días la testosterona. Algunos dirán que estoy loco por tener que aguantarme los pinchazos, porque es una aguja bastante grande y ese líquido es muy aceitoso y arde. Sin embargo, soy un hombre intersexual y me siento orgulloso de haber tomado esa decisión.

Me siento muy feliz, ni un solo instante he dudado de la decisión que tomé, ni un solo instante he pensado que me equivoqué, me siento seguro y me siento feliz. Siento que la alegría, la felicidad y la seguridad en mí volvió desde el primer momento en que dije no requiero más estrógenos conjugados, no quiero ser más una mujer. Siento que me han encajado en algo que no pertenezco. Quiero vivir mi vida.

Actualmente, estoy en esto, los especialistas me han dicho que tengo que seguir de por vida con la testosterona, ya no sabemos después de ciertos años cómo van a ser las dosis, al momento sé que ando con dosis de 250 gramos cada 15 días. Solo hay un problema, para haber inyectado ya mil gramos de testosterona, era para que ya me hubiera salido barba o algo así, y a veces eso como que me baja el ánimo. Una endocrinóloga, me dijo: “Hay hombres cisgénero a los que nunca les va a salir barba, y tú te ves un hombre completo, tú has cambiado mucho, te ves muy bien físicamente, eres un hombre muy atractivo”, eso me dio un poco de orgullo, luego dijo: “Esto es algo diferente para nosotros, porque es muy distinto medicar a un hombre intersexual como tú, porque la medicación va a ser diferente, va a actuar diferente, pero hay algo que sí reconozco y nos deja todos nosotros asombrados: para llevar un año en testosterona has cambiado al 100%, es como si la asimilaras por completo: el cambio en la voz, en el cuerpo… tú has avanzado en un año lo que a otros hombres trans les cuesta dos o tres años”.

Pienso que más que la medicación, es que cuando te sientes bien contigo mismo, eres feliz, te apoderas de eso y vives más tranquilo. Siento que, si en la mente todo va bien, en el cuerpo también todo va bien.

Le doy las gracias a todo el grupo de Brújula Intersexual, a Laura que ha sido un apoyo moral en todo. Laura me ha apoyado en todo lo que yo le he dicho, muchas veces me acuerdo que la llamaba llorando, diciéndole que ya no me aguantaba más, ella siempre me dio ese apoyó y me decía: “Tú en algún momento de la vida vas a tener la fuerza para tomar la decisión, nadie se puede obligar, solamente depende de ti”. Gracias a todas las demás personas que me han hablado, me han contactado.

Esto es como un mensajito con un poco de lo que me sucedió a mí. Siento que a veces es como si hubiera desperdiciado 10 años de mi vida en algo que no me pertenecía, siento que me perdí de muchas cosas por querer encajar en lo que no me pertenecía, siento que gaste 10 años de mi vida en estrógenos conjugados que lo único que hicieron fue enfermar mi cuerpo, siento que yo mismo me enfermé psicológicamente por querer encajar y por querer hacerle caso a los médicos en algo que no me pertenecía, y siento que ahora debo de recuperar ese tiempo. No he dudado ni un solo segundo de lo que soy, de lo que estoy haciendo. Me siento orgulloso de ser un hombre intersexual. Ahora estoy gozando mi vida al 100%, tengo que recuperar ese tiempo que perdí y eso es lo que estoy haciendo.

Este es un mensaje también para los chicos intersexuales que tal vez quieran iniciar un tratamiento con testosterona: No les hagan caso a los médicos, acá les habla un chico intersexual al que la medicación si le ha funcionado, acá les habla un chico intersexual que su vida cambió en un año que lleva en testosterona. Mi vida cambió completamente de manera positiva y estoy seguro de que a ustedes también les va a servir. Por acá me tienen, soy una persona que siempre da el número del WhatsApp por si quieren hablar, así estemos en diferentes países, diferentes horarios… yo siempre encuentro el espacio para brindarles apoyo, para hablar ¡Me encanta hablar con las personas intersexuales!

Me gusta apoyar, porque yo sé que se siente y lo feo de saber que no tienes a ninguna persona con tu misma capacidad que te entienda. Es diferente contarle directamente a una persona intersexual como tú. Entonces, yo sé lo feo que es sentirse solo y también sé lo hermoso que se siente al encontrar una persona intersexual que te entiende, que sabe lo que estas pasando, porque es igual a ti, tiene la misma condición genética. Entonces, yo siempre trato de ayudar en lo que más pueda, porque yo ya pasé por eso, ya pasé por el dolor, ya pasé por la ansiedad, ya pasé por el sufrimiento, ya pasé por la soledad, y ahorita sé que tengo una familia, así lo nombró, tengo una familia hermosa que es una familia intersexual a nivel nacional y a nivel internacional.

Esta es parte de mi historia, es para toda la comunidad intersexual a nivel internacional. Sé que hay mucho por luchar, sé que se tienen que respetar nuestros derechos a nivel internacional, y eso solamente lo lograremos si nosotros estamos bien emocionalmente. Entonces, siempre hay que ayudarnos entre todos, darnos información entre todos, porque ya nos han hecho sufrir demasiado como para seguir sufriendo entre nosotros mismos.

Siento que los médicos están muy equivocados, siento que el concepto de medicina lo tienen que cambiar por completo para nosotros, siento que un bebé jamás debe ser sometido a cirugías, ni intervenciones médicas, ni a tratamientos innecesarios, ni sometidos a estar solos en la camilla fría para una revisión médica y darle mala información a sus papás, diciéndoles que sus hijos tienen malformaciones… porque siento que nosotros no tenemos un cuerpo malformado, tenemos un cuerpo perfecto, siento que a este mundo Dios nos envió con un cuerpo completamente perfecto y siento que el esquema médico debe cambiar por completo ese concepto, siento que más que la sociedad son los médicos los que nos han hecho sufrir, porque nos han dado una muy mala información y nos han dado muy mal tratamiento, siento que en vez de “arreglar” las cosas, lo que hicieron fue empeorar las cosas por la mala información que nos han dado y por la mala información que ellos tienen.

Esta es parte de mi historia, gracias a todos, gracias a Brújula Intersexual.

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