Un regalo llamado Romina | Por Cristian (papá de una niña con HSC)

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Descripción de imagen: La imagen muestra una silueta de un hombre sosteniendo a una niña pequeña frente a un gran fondo de luna llena. La escena está ambientada en un campo con hierba alta, mariposas y un gato sentado en el suelo. 

Un regalo llamado Romina

Por Cristian

Mi nombre es Cristian y soy papá de Romina, una niña con hiperplasia suprarrenal congénita (HSC). Hoy quiero platicarles un poco sobre lo hermoso que es ser papá de Romina y como ella vino a cambiar toda mi vida.

Mi esposa y yo siempre quisimos ser papás, pero mi esposa no lograba embarazarse. Lo intentamos durante 8 años, hicimos infinidad de tratamientos de fertilidad. Hasta que un día, mi esposa llegó llorando a casa, tenía un papel en la mano, le pregunté qué sucedía, me entregó el papel, lo abrí y vi que decía POSITIVO ¡Me alegré muchísimo! No sabía si sería niño o niña, pero estaba seguro de que fuera lo que fuera lo amaría con todo mi corazón. Esperamos su llegada con mucho amor, durante todo el embarazo me dediqué a consentir a mi esposa y siempre le cumplí todos sus antojos.

Cuando mi esposa tenía 8 meses de embarazo, nos dieron la noticia de que sería una hermosa niña. Pocos días después, llegó el tan esperado nacimiento de Romina. Yo tenía muchos nervios y miedo, pero a la vez tenía mucha alegría. Mientras mi esposa ingresaba al hospital, yo le pedía a Dios que me las cuidara, que mi niña llegara con bien, y así fue. Salieron los doctores y me dijeron que todo había salido bien, que mi bebé estaba sana y que podía entrar a verlas. Entré al cuarto y ahí estaba mi esposa con nuestro bebé en brazos. Me acerqué y ella me preguntó si quería abrazarla, sin dudarlo la tomé en mis brazos y la observé ¡Era hermosa! Pensaba en como ese pedacito de carne era parte de mí y en todas las lindas emociones que me provocaba. Pasaron 24 horas y los doctores nos dijeron que era hora de que fuéramos a casa, donde ya todos nuestros familiares la esperaban con ansias.

En un inicio todo estaba bien, solo que desde que le cambiamos el primer pañal notamos que su parte íntima era diferente, pero no le dimos importancia. Hasta que empezamos a notar varias situaciones fuera de lo común: dormía mucho, comía poco y en la madrugada despertaba, pero se quedaba tranquila, solo mirando al techo. Una mañana nos despertó una llamada telefónica, era el hospital y nos hablaban para decirnos que en el tamiz neonatal nuestra pequeña había nacido con sospecha de HSC y que nos fuéramos lo más pronto posible al hospital.

En cuanto llegamos, mi esposa ingresó con nuestra bebé pero salió sin ella. Me dijo que mi bebé estaba grave y que los médicos iban a hacer hasta lo imposible por estabilizarla. Fueron 3 días de angustia esperando en la sala del hospital, sin saber nada, sin poder verla, pues era fin de semana y no estaban los doctores especialistas. Pedíamos informes y no nos decían nada.

El lunes, una doctora endocrinóloga nos explicó todo sobre la condición de nuestra pequeña. Nos dijo que tenía hiperplasia suprarrenal congénita (HSC) perdedora de sal, también nos comentó que tenía ambigüedad genital. Nos dijo que cuidados tenía que tener y los medicamentos que debíamos darle. También nos dijo que ya estaba en tratamiento y fuera de peligro, que ya podíamos entrar a verla. Entramos y estaba dormida, estaba llena de aparatos, se veía indefensa, sentí muy feo al verla sufrir así, era tan pequeñita. Pasaron los días y fue mejorando, después de 27 días en el hospital nos dijeron que ya estaba lista para irse a casa, nos dieron los medicamentos que debía tomar diariamente y los cuidados que debíamos tener, sobre todo en lo relacionado a la pérdida de sal. Desde entonces siempre hemos cuidado mucho de ella y la llevamos a todas sus citas de control, ahora está bien de salud.

En lo relacionado a la ambigüedad genital, en una de las citas le realizaron revisiones genitales, pero no nos gustó como la trataron, las palabras con las que se referían a nuestra hija, y que en la revisión hubiera varios practicantes de medicina.

Después nos enviaron a cirugía pediátrica, este doctor trató mucho mejor a mi hija, la revisó, luego vio el resultado del cariotipo (XX) y otros estudios que le hicieron. Nos dijo que por ahora no era necesaria la cirugía genital, que estaba sana de sus genitales y que la volvería a ver en la adolescencia.

A partir de todo esto, mi esposa y yo hemos investigado sobre la HSC, también hemos conocido a otras personas adultas con la condición. Y esto nos da la tranquilidad de saber que mi hija estará bien si lleva una medicación adecuada y que no hay necesidad de cirugías.

También he leído historias de mujeres adultas con HSC, y entre las cosas que leí es que algunas tienen una orientación sexual diferente a la heterosexual, también leí que esto no está necesariamente relacionado con la HSC y que cualquier persona, tenga o no tenga esta condición, puede tener otra orientación sexual. Pienso que esto no es nada malo, como padres tenemos que apoyar, acompañar y entender a nuestros hijos. Son parte de nosotros, no entiendo cómo puede haber padres capaces de darles la espalda a sus hijos… seamos más amorosos y comprensivos.

Si mi hija llegara a tener una orientación sexual diferente a la heterosexual, yo la voy a apoyar en lo que decida y voy a darle todo mi amor como siempre lo he hecho.

Para mí, ser papá de Romina es lo mejor que me ha pasado en la vida, es mi regalo del cielo. Romina es una niña hermosa, inteligente, solidaria y empática. ¡Le encantan los animales! Es una niña que ama la vida, a su corta edad nos ha enseñado a vivir y disfrutar la vida, lo más preciado que tengo es ser su papá. Siempre caminaré a su lado y siempre de su mano. Mi niña aún es muy pequeña, pero quiero que sepa que siempre estaré para ella, para amarla, cuidarla, y apoyarla.

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